José Manuel Rodríguez Uribes, presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD)

José Manuel Rodríguez Uribes, presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD) Europa Press

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Ya está en vigor: los deportistas españoles mantendrán sus privilegios de élite hasta 5 años después de su último éxito

Una vez que un atleta deja de obtener resultados que le permiten seguir dentro de la categoría 'DAN' su nombre no desaparece de inmediato de los listados oficiales.

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La Ley del Deporte tiene un efecto muy concreto en la vida de los campeones españoles: los privilegios asociados a la élite no se esfumarán en cuanto se apague el último podio.

Desde su plena aplicación, los deportistas que hayan sido reconocidos como de alto nivel mantienen esa condición hasta cinco años después de la última temporada en la que cumplieron los requisitos exigidos, prolongando así un estatus que da acceso a un paquete amplio de beneficios educativos, laborales y fiscales.

En la práctica, esto significa que una vez que un atleta deja de obtener resultados que le permiten seguir dentro de la categoría de Deportista de Alto Nivel (DAN) según el Real Decreto 971/2007, su nombre no desaparece de inmediato de los listados oficiales.

La Ley 39/2022, del Deporte, prevé explícitamente que esa condición se mantenga durante los cinco años posteriores al último ejercicio en que el deportista cumplió los criterios, una ventana que puede cubrir tanto la retirada como una fase final de su carrera marcada por lesiones, bajón de rendimiento o cambio de prioridades. La etiqueta de DAN no es un simple título honorífico.

Abre la puerta a ventajas muy concretas: reservas de plazas y vías de acceso específicas en estudios universitarios y de formación profesional, exenciones en determinadas pruebas físicas, flexibilización de calendarios académicos, programas de apoyo para compatibilizar deporte y estudios, y puertas preferentes en algunos procesos de empleo público vinculados a la actividad física y las fuerzas y cuerpos de seguridad.

A esto se suman medidas laborales, fiscales y de protección social articuladas a través de programas como el PROAD (Programa de Atención a Deportistas de Alto Nivel) del Consejo Superior de Deportes, pensado para acompañarles en la transición hacia su "segunda carrera" profesional.

La ampliación del periodo de vigencia del estatus de élite tiene un mensaje de fondo: el Estado reconoce que la vida deportiva es corta, exige dedicación absoluta desde edades muy tempranas y deja a muchos campeones en una situación delicada cuando llega la retirada.

Fachada de la sede del Consejo Superior de Deportes (CSD) en Madrid

Fachada de la sede del Consejo Superior de Deportes (CSD) en Madrid Carlos Luján Europa Press

Cinco años de protección añadida permiten que el deportista no caiga en un vacío administrativo justo cuando más necesita reciclarse, formarse o abrirse paso en otros ámbitos laborales.

En términos jurídicos, la ley conecta la condición de alto nivel no solo con el rendimiento presente, sino con la necesidad de garantizar una salida razonable a quienes han representado al país al máximo nivel.

Esta medida se integra en un marco más amplio de derechos para los profesionales del deporte, que incluye referencias explícitas a la conciliación familiar y académica, a la protección de la maternidad y la paternidad, y al refuerzo de la seguridad social específica del colectivo.

También se coordina con los sistemas autonómicos de reconocimiento de deportistas de élite, que replican o amplían beneficios en el ámbito de cada comunidad, especialmente en materia de acceso a estudios y ayudas económicas.

Desde ahora, por tanto, los grandes nombres del deporte español seguirán siendo, a efectos legales, deportistas de alto nivel durante cinco años después de su último gran éxito.

No es solo un gesto simbólico: es tiempo para estudiar con ventajas, recolocarse en el mercado laboral y reconstruir una vida profesional lejos de los focos con el respaldo de un estatus que se ganaron en la pista, en la piscina o en la carretera.