Sara Cabeza de Vaca, entrenando en el UFC Performance Institute

Sara Cabeza de Vaca, entrenando en el UFC Performance Institute Imagen cedida

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Sara, la primera mujer española a las puertas de la UFC: del cautiverio en Libia al centro de élite de la mayor liga de MMA

La peleadora madrileña Sara Cabeza de Vaca ha sido invitada por la UFC a su Perfomance Institute, ubicado en Las Vegas.

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La historia de Sara Cabeza de Vaca lleva demasiados obstáculos como para que un mes en Las Vegas le intimide.

La luchadora madrileña, criada en Extremadura, se encuentra completando una estancia de entrenamiento en el UFC Performance Institute (UFC PI) de Nevada, convirtiéndose en la primera mujer española invitada formalmente por la organización para prepararse en sus instalaciones.

El hito no es casual: es el desenlace lógico de una trayectoria forjada a golpe de resiliencia.

Antes de hablar de patadas y octágonos, hay que hablar de Trípoli. Con siete años, Sara fue víctima de un secuestro parental internacional que la llevó a Libia durante cuatro años, en un entorno -bajo la dictadura de Muamar el Gadafi- donde la identidad femenina quedaba prácticamente anulada.

Regresó a España con once años, habiendo olvidado incluso el idioma. El deporte fue su ancla: se formó en el Club Sánchez Elez, uno de los viveros del taekwondo olímpico español, y compartió tatami con figuras como Eva Calvo.

En pleno auge de su carrera, un diagnóstico de cáncer de su madre en 2018 la obligó a retirarse para volcarse en la batalla familiar. Cuando volvió al combate, lo hizo de cero y en una disciplina nueva: las MMA.

La transición ha sido vertiginosa. A los 33 años, su base de taekwondo -adaptada por su entrenador principal José Daniel Vargas, quien también trabaja con la peleadora de UFC Piera 'La Fiera' Rodríguez- le ha dotado de un juego de piernas y una precisión en el pateo que resultan excepcionales en su categoría de peso mosca.

Sara Cabeza de Vaca, en la rueda de prensa previa al UFC 326

Sara Cabeza de Vaca, en la rueda de prensa previa al UFC 326 Imagen cedida

El año 2025 la situó en el mapa: ganó el título de campeona de España de Striking, representó al país en el Mundial de GAMMA en Brasil -donde una decisión arbitral muy controvertida la dejó con la plata pese a una actuación dominante- y en la AFL, una de las grandes promotoras de MMA de España, debutó derrotando a la entonces campeona Anaïs Pepey y cerró el año invicta.

El pasado mes de febrero, la industria le otorgó el premio a la Mejor Peleadora Femenina del Año en los galardones de la AFL.

Fue ese currículum el que llamó la atención de la mayor organización de artes marciales mixtas del mundo.

Un mes en el UFC PI

Durante un mes, Sara divide su jornada entre las dos referencias del MMA en Las Vegas. Las mañanas en el UFC PI, una instalación de más de 3.000 metros cuadrados que integra medicina deportiva, cámaras criogénicas, hidroterapia, tecnología de análisis biomecánico y un octágono con sistema de grabación para el estudio técnico.

Y las tardes en Xtreme Couture, el célebre gimnasio fundado por el seis veces campeón del mundo Randy Couture, elegido mejor gimnasio de MMA del mundo por MMA Junkie en 2021 y 2023. Una doble sesión que no es solo física, sino un escáner completo de su nivel real.

"Supone una oportunidad de aprendizaje enorme y me ayuda a ganar confianza de cara a mi debut profesional", afirma Sara.

"Me permite conocer otros métodos de trabajo y, sobre todo, comprobar en qué punto estoy ahora mismo a nivel físico y técnico. Tenía muchas ganas de sentir lo que es entrenar con algunos de los mejores del mundo", añade.

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La experiencia ha ido más allá del entrenamiento. La española asistió como invitada al UFC 326, donde presenció en directo la disputa del cinturón BMF entre Max Holloway y Charles Oliveira -que acabó con el brasileño alzándose con el título por decisión unánime-.

También ha generado contenido exclusivo junto a otros luchadores de la franquicia, construyendo una red de contactos en el corazón de la industria global.

"Si no estuviera trabajando con UFC, probablemente no tendría la oportunidad de vivir algo así", reconoce. "He podido ver en directo el cinturón BMF, que fue increíble. Aquí se respira MMA por todas partes y la forma en que se vive este deporte es impresionante", agrega.

El plan de futuro es concreto: disputar el título flyweight en la AFL y dar el salto al profesionalismo en septiembre.

Las semanas en Nevada no son un fin en sí mismas, sino una declaración de intenciones de alguien que ha tardado más de lo habitual en llegar, pero que llega con una historia -y una técnica- que pocas pueden igualar.