Alain Santamaría.

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Alain Santamaría (32), de operario de mantenimiento a corredor de montañas: "Pido el salario mínimo de 16.000 €"

El atleta dejó su trabajo en enero de 2024 para poder vivir del trail, una odisea que le llevó a ser un referente internacional a costa de su bolsillo.

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Alain Santamaría es uno de los nombres más potentes del trail running español, doble campeón del mundo en Desafío Urbión y referente de la nueva generación de corredores de montaña.

Pese a ese palmarés, su realidad económica está muy lejos de la imagen de estrella bien pagada que muchos asocian al deporte profesional. Su caso se ha convertido en símbolo de la precariedad de un circuito que crece en impacto, pero aún no garantiza salarios dignos ni a sus mejores exponentes.

En 2024, Santamaría dejó su empleo como operario de mantenimiento para apostar de lleno por las carreras por montaña, una decisión que él mismo definió como una "inversión" en su propio proyecto de vida.

"Es una inversión en mí, yo soy mi negocio, buscando el contrato que necesito", explicaba en 2024 en una entrevista en El País al recordar ese salto al vacío que le permitió centrarse en entrenar y competir. Pero esa apuesta, admite, tiene fecha de caducidad si el dinero no acompaña.

La frase que encendió el debate en el mundo del trail fue tan clara como contundente: "No voy a seguir en el trail running si en 2025 no tengo un salario digno. Ahora no llego a los 16.000 euros al año que pido como sueldo mínimo".

Alain Santamaria.

Alain Santamaria.

La cifra que reclamaba -15.876 euros anuales- no es una extravagancia, sino el umbral que él marca como mínimo para considerar que puede vivir de su deporte sin seguir "perdiendo dinero" temporada tras temporada.

"Yo soy mi negocio"

En un entorno en el que muchos atletas compaginan trabajos a jornada completa con entrenamientos de élite, Santamaría verbalizó algo que muchos viven en silencio: la tensión entre pasión y supervivencia.

"Es una inversión en mí, yo soy mi negocio", insistió, subrayando que cada semana de concentración, cada viaje a competir y cada sesión de trabajo físico son horas que no factura en ningún otro sitio.

Su sueldo actual ronda la mitad del salario mínimo, una situación que él mismo reconoce como "un privilegio" comparado con lo que cobran otros corredores españoles del mismo equipo. "Su sueldo actual, en torno a la mitad del salario mínimo, es un privilegio para lo que cobran otros atletas españoles de Salomon", señala el propio reportaje que ayudó a destapar la precariedad del sector. 

El riojano explicaba que podía permitirse "perder dinero" solo hasta cierto punto: "Puedo seguir perdiendo dinero hasta este año. Sin embargo, si no tengo el salario mínimo, no voy a seguir en el trail".

Sus palabras son, a la vez, aviso y ultimátum a un sistema que se beneficia de su rendimiento deportivo sin asegurarle una estabilidad básica.

Detrás del atleta que entrena con garrafas de agua o que encadena victorias en verticales y maratones de montaña, hay un trabajador que pone precio al tiempo, al desgaste y a la renuncia.