Antonio Serradilla

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Antonio Serradilla, el 'hispano' que perdió un ojo y sobrevivió a un atentado: "Los rivales buscan mi punto débil. Es ley de vida"

El jugador andaluz debuta en un gran torneo con la Selección cinco años después de que le detectaran un melanoma de coroides.

Más información: El camino al éxito de los 'Hispanos': del desierto navarro de 'Juego de Tronos' al Europeo de balonmano

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A pocas horas de que los 'Hispanos' disputen su primer partido del Europeo de 2026, Antonio Serradilla se sienta para hablar con EL ESPAÑOL en un momento que condensa toda una epopeya personal.

Con 27 años, el sevillano se estrena en una gran competición de selecciones tras seis años de ausencia en el equipo nacional, cargando con una mochila de batallas que trascienden lo meramente deportivo.

Su trayectoria es una lección de resilencia. Hace cinco años, cuando le diagnosticaron un melanoma de coroides, muchos hubieran escrito el punto final a su carrera. Antonio eligió otro final: la extirpación del ojo derecho y la determinación de volver a competir en el balonmano de élite.

Lo consiguió. Ganó una Champions League hace apenas seis meses, un logro que corona años de trabajo silencioso. Antes vivió otro episodio traumático. A finales de 2024, estuvo a escasos dos metros de ser una víctima más del atentado en el mercado navideño de Magdeburgo, una tragedia que lo marcó profundamente. Sin embargo, volvió a levantarse.

En esta charla, Serradilla abre las puertas a su universo emocional. Habla del tumor, del atentado, de la Champions, de su ansiado regreso a los Hispanos y del desafío que supone este Europeo: el primer gran campeonato en el que competirá con un solo ojo.

Vídeo | La historia de superación de Antonio Serradilla

P.- El otoño pasado volviste a la Selección, seis años después de tu última convocatoria. ¿Qué sentiste cuando recibiste la llamada de Jordi Ribera?

R.- Pues bueno, sentí alegría de poder volver a la Selección porque llevaba, como dices tú, seis años sin volver, y era un reto que tenía entre ceja y ceja.

Cuando Jordi me llamó, me alegré un montón. Era una oportunidad que se me abría muy grande para mí y la verdad que estoy muy contento de cómo lo hice en la última concentración, y creo que eso fue clave un poco para abrir mi hueco aquí en la Selección.

P.- Este Europeo es, además, tu primer gran campeonato con los Hispanos. ¿Qué significa conseguir llegar hasta aquí contra todo pronóstico?

R.- Ante todo, satisfacción. El hecho de que un objetivo que tenía entre ceja y ceja y que se ha ido complicando con diferentes sucesos que me han pasado en mi vida hace que la satisfacción sea mucho más grande.

Aun así, es solo una convocatoria para el Europeo; ahora empieza lo bonito realmente, que es jugarlo, disfrutarlo. Y la verdad que, personalmente, tengo muchísimas ganas de comenzarlo con buen pie, llegar lo más lejos posible y, bueno, soy positivo con el equipo porque las sensaciones que tengo personales son buenas.

"Si salimos con el cuchillo entre los dientes, podemos batir a cualquier selección"

Es un equipo competitivo. Hay mucho talento en la Selección. También pienso que tenemos una cosa muy especial, que es que si salimos con el cuchillo entre los dientes creo que a cualquier selección la podemos batir.

Pero si no lo hacemos así y nos relajamos un poco, sinceramente pienso también que podemos perder contra cualquier selección. Eso puede ser una fortaleza o una debilidad, y ahí tenemos que saber usarla a nuestro favor.

P.- Hace cinco años te diagnostican el melanoma de coroides y decides que te extirpen el ojo. ¿En algún momento pensaste que tu carrera en el balonmano había terminado? 

R.- Con la perspectiva de los años, la verdad que me asombra el hecho de cómo tomé la decisión de extirpar el ojo, que fue una decisión bastante dura y la tomé con, diría yo, una naturalidad bastante grande dentro de la decisión que era, que era perder la visión en ese ojo.

Viendo lo que he conseguido, me enorgullezco bastante de mí mismo, de haber sido esa persona luchadora, de no haberme rendido por lo que realmente quería, que era jugar a balonmano, llegar al máximo nivel.

Obviamente, en ese momento no me imaginaba, a lo mejor, ganar una Champions como ha pasado este año. Eso no estaba en mis planes. No estaba ni siquiera saber si iba a jugar a balonmano. Yo quería intentarlo y así lo hice. Lo intenté y, gracias a Dios, ha sido un camino inesperado y muy bueno. Estoy viviendo ahora mismo experiencias que no me imaginaba en ese momento.

P.- A nivel técnico, ¿cuánto tiempo te llevó adaptarte realmente a jugar sin visión periférica en ese lado? ¿Fue lo más difícil de la recuperación?

R.- Yo no diría que haya una fecha concreta. Realmente pienso que todavía sigo adaptándome, que todavía tengo situaciones en las que aprendo diariamente. Es un continuo aprendizaje.

Antonio Serradilla, tras la extirpación de su ojo derecho en mayo de 2021

Antonio Serradilla, tras la extirpación de su ojo derecho en mayo de 2021

Al principio me costaba bastante, estaba dubitativo en las cosas, pero no tardé mucho, igual unos meses, en empezar a automatizar cosas y me fue súper bien, tanto que me llamó un equipo como el Elverum, y pude vivir la primera experiencia fuera de España, que para mí era algo que me motivaba jugando a balonmano.

P.- ¿Cómo lo manejas a día de hoy en los partidos?

R.- Hay tantas cosas... Si te tapas un ojo, ves todos los inconvenientes que hay a la hora de jugar a balonmano. Se reduce mucho la visión, el campo de visión es mucho más pequeño... Te pegas más golpes porque al final el campo de visión es mucho más reducido y chocas más con los rivales sin querer.

Tienes que anticipar muchas cosas. Es un mundo, sinceramente. Dentro de que al final tu cuerpo se adapta, y es lo que me ha pasado a mí, que me he adaptado a esto y he convivido con ello y no hay ningún problema.

"Ando por la calle y me tropiezo con un montón de gente. Cada día aprendo situaciones nuevas"

Pero, ya te digo, es un continuo aprendizaje. Cada día aprendo situaciones nuevas o trucos que me pueden servir. Eso es así diariamente.

P.- Cambió el balonmano y cambió tu día a día...

R.- Yo voy andando por la calle y me tropiezo con un montón de gente. Me choco con muchas personas. O para conducir, cuando tienes que mirar el retrovisor derecho, tienes que girar toda la cabeza. Otra persona, nada más que girando los ojos, lo ve. Yo tengo que girar toda la cabeza.

Son muchas cosas durante el día a día, por lo que ya te puedes imaginar en una situación de balonmano, que son segundos lo que tienes para decidir situaciones. Se hace mucho más complicado.

P.- ¿Tu empeño por seguir compitiendo al máximo nivel con este hándicap ha hecho florecer en ti el desarrollo de otras aptitudes?

R.- Estoy totalmente de acuerdo. Pienso que debo tener el doble de implicación que, a lo mejor, una persona normal. No sé si el doble, pero tengo que implicarme mucho más porque tengo más defecto, tengo más problemas para muchas situaciones.

Lo debo solucionar dedicándole más tiempo, anticipando las situaciones, viendo más vídeo... Es mucho más trabajo que para un jugador normal. Eso es así. Soy un jugador normal como cualquier otro, pero este tipo de detalles me facilita más la vida para jugar. Si no, se me haría un mundo poder jugar normal.

P.- ¿Te costó asimilar que los rivales no iban a mirarte diferente que a tus compañeros en la pista?

R.- Lo tengo muy asumido. Esto es el alto nivel y cuando juegas al alto nivel, aquí cada uno mira por su lado. Si el rival tiene inconvenientes, se usa como ventaja. Hay que intentar sacar los puntos débiles, igual que otra gente tiene otros puntos débiles y a mí me intentan sacar este punto débil. La vida es así.

Hay que aprovecharse de las situaciones y yo entiendo totalmente que lo hagan. Es el alto nivel, todo el mundo quiere ser el mejor y yo, igual que hago también mis cosas contra otros rivales, la otra gente también lo hace contra mí. Es ley de vida y no tengo ningún problema con ello.

Antonio Serradilla, durante un partido con la selección española de balonmano

Antonio Serradilla, durante un partido con la selección española de balonmano EFE

P.- El último año ha tenido de todo para ti. Desde el atentado que viviste en primera persona a ganar la Champions a mitad del año, y ese regreso a los Hispanos que culmina ahora en el Europeo. Por partes, primero lo ocurrido en aquel mercado navideño de Magdeburgo.

R.- Fue la situación más aterradora que he tenido en mi vida. He tenido muchas batallas, pero esta era totalmente diferente al resto. Aquí era miedo escénico de verdad. Una situación en la cual, dos metros más a la izquierda, podíamos haber sido atropellados y a lo mejor no lo hubiésemos contado.

Cada vez que lo pienso se me pone el vello de punta. Fue un momento muy trágico. Tenemos, tanto mi exnovia como yo, un montón de imágenes grabadas en la cabeza y situaciones que se te quedan para siempre.

He conseguido pasar un poco mejor estas Navidades, porque tenía todavía miedo en aglomeraciones de muchas personas, me venían pensamientos a la cabeza, situaciones que vi... Dentro de que todavía siguen muchas cosas dentro de mí, he intentado superarlo.

"Fue la situación más aterradora de mi vida. Dos metros a la izquierda y no lo hubiese contado"

P.- ¿Y cómo lo has hecho?

R.- Creo que Sara, en ese momento mi novia, me ayudó un montón. Nos apoyamos mucho. Me acuerdo de la cena que tuvimos ese mismo día: no hablamos en toda ella, pensando las cosas que pasaron.

Nos hemos apoyado bastante porque, al final, por mucho que lo cuentes a la gente, no se hace una idea de lo que has vivido en primera persona. Solo ella y yo lo hemos vivido. Ver tan cerca algo tan trágico que se te queda para siempre en la memoria.

P.- Y te decía lo de la Champions, que también es ese contraste con esos episodios duros de tu vida. ¿Para ti que supuso ese logro?

R.- Mi año en Magdeburgo ha sido muy, muy especial. De muchos altibajos. He estado en lo más bajo y he vivido situaciones trágicas como la que te acabo de contar y también he vivido el mejor momento de mi vida.

Ya no solo por haber ganado la Champions, que conlleva algo grandísimo, sino también por lo que viví ese fin de semana de Colonia. Fueron un montón de amigos míos, fue un montón de familia mía, todos con mi camiseta del Magdeburgo y mi nombre detrás. Se lo pasaron súper bien, hicieron un montón de fiestas y lo coronamos ganando la Champions.

Y, volviendo más atrás al principio de temporada no jugaba nada, no tenía oportunidades siquiera. Llegan las Navidades y me pasa el suceso trágico del atentado, se anularon varios partidos... Había tocado fondo. Tuve que ir a casa pasándolo bastante mal. Que luego cambie todo tan drásticamente y sea capaz de sobreponerme a todo lo que me pasó hace que haya sido aún más mágico.

La segunda parte de la temporada la disfruté un montón. Me llegó la oportunidad de jugar, me afiancé en el puesto y disfrutaba mucho. Se coronó, como digo, con la Final Four, levantando la Champions, y hace que todo este año haya sido como una locura a nivel de sensaciones. He estado en lo más alto y en lo más bajo.

P.- ¿Crees que lo que has vivido -perder un ojo, sobrevivir a un atentado, ganar una Champions- te ha hecho mentalmente más fuerte que otros jugadores de tu generación?

R.- Yo diría que sí, pero por el hecho de que he vivido un montón de experiencias tan fuertes en tan poco tiempo, tan contrastadas, que cuando estás mal te hacen pensar: "No es el fin del mundo". E igual cuando estás bien, que has ganado la Champions.

Antonio Serradilla, levantando el título de la EFH Champions League

Antonio Serradilla, levantando el título de la EFH Champions League EFE

Todo te puede cambiar muy rápido en la vida. Y creo que, desde esa perspectiva, tengo una cierta experiencia importante.

P.- Con ese bagaje, ¿qué aporta Antonio Serradilla a un grupo tan reconocible como es el de los Hispanos?

R.- Me considero un jugador más. No soy una persona extraordinaria. Me considero un jugador muy de equipo, pasional, de entregar todo cuando juega, y es lo que yo quiero transmitir al equipo.

Yo creo que esto es bastante importante: el hecho de "o lo damos todo o no llegamos a ningún lado". Y yo pretendo dar esa garra, esa entrega y esa pasión que yo tengo por jugar a balonmano. También traer las experiencias que he tenido para el bien del equipo.

"No me considero una persona extraordinaria"

P.- ¿Cómo es el ambiente en el grupo para este Europeo? ¿Con qué expectativas se afronta?

R.- Este tema lo he estado hablando con varios jugadores de la Selección y es un poco un pensamiento general. Este campeonato lo tenemos que llevar partido a partido.

No podemos pensar realmente nada más allá porque, para empezar, el primer partido es durísimo contra Serbia. Un rival que ha cambiado de entrenador, que no tenemos mucha información sobre, y si no empiezas ganando se hace un mundo. Después vienen partidos también de grupo durísimos.

Hay que afrontar cada día dando todo. Tenemos una Selección bastante grande, con jugadores que, da igual quién juegue, aporta. Es un grupo bastante amplio y es una fortaleza que tenemos. Las sensaciones generales son esas: o vamos con todo cada partido o nos quedamos en el camino.

P.- Por último, ¿piensas en si tu historia pueda ser una inspiración para no rendirse ante las adversidades?

R.- ¡Claro! Al final yo soy una persona con bastante corazón que todo lo que sea ayudar a gente que lo necesita o que le puedo servir de inspiración, a mí me alegra un montón.

Ya se me propuso la opción de hacer un pequeño documental sobre mi vida y la verdad que es una opción que me llama bastante. Sí creo que es una historia bastante bonita, que lo está siendo, porque todavía queda más. Pero ya todo lo que he vivido es digno de contar.

Pienso que esto es un camino. Tengo todavía 27 años y me quedan cosas súper bonitas por vivir. Tengo ese optimismo por que pasen y creo que se van a dar.

Cuando acabe mi carrera me gustaría poder estar satisfecho con todo lo que he dado, que haya sido todo. Estoy en ello y creo que puedo aportar mucho más, que me van a llegar más cosas bonitas y, al final de todo, sí que podría ser muy bonito que la historia se contase y que fuese especial, porque lo es.