Anthony Joshua, en una imagen de archivo

Anthony Joshua, en una imagen de archivo Bradley Collyer PA Wire / dpa

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El golpe al hígado de Anthony Joshua: su retiro del boxeo está sobre la mesa en pleno luto por sus dos amigos fallecidos

El púgil británico, 'noqueado' por la tragedia, mantiene silencio sobre su futuro mientras en su entorno cercano ya están cavilando.

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El día en que Anthony Joshua salvó la vida de milagro y perdió a dos de sus amigos más cercanos no solo cambió el tablero del boxeo mundial.

Abrió una herida personal que, apenas unos días después, ha puesto su el futuro de su carrera sobre la mesa en medio de versiones cruzadas, silencios calculados y una evidencia incómoda: el múltiple campeón mundial atraviesa el momento más delicado de su vida profesional y privada.

El 29 de diciembre, Joshua viajaba en coche por la autopista Lagos-Ibadan, en Nigeria, una de las vías con peor siniestralidad del país, cuando el vehículo impactó contra un camión detenido en el arcén.

Él salió con heridas relativamente leves tras pasar por el hospital, pero dos acompañantes -su preparador físico Sina Ghami y su amigo y miembro del equipo Latif 'Latz' Ayodele- murieron en el acto.

El contraste entre la fortuna de seguir vivo y la tragedia de perder a dos pilares de su entorno más íntimo lo ha dejado, según quienes le rodean, devastado.

Tras ser observado en un centro médico de Lagos, Joshua fue dado de alta el 1 de enero. Ese mismo día acudió acompañado de su madre al tanatorio para despedirse de los fallecidos antes de la repatriación de los cuerpos al Reino Unido.

Paralelamente, las autoridades nigerianas abrían una investigación que ha terminado con el conductor del coche acusado de conducción peligrosa, causar la muerte por imprudencia y circular sin licencia válida, entre otros cargos. La causa apunta a una combinación de exceso de velocidad, posible fallo mecánico y mala señalización en una carretera conocida por su peligrosidad.

Anthony Joshua, en el medio, junto a sus dos amigos fallecidos, Sina Ghami y Latif Ayodele

Anthony Joshua, en el medio, junto a sus dos amigos fallecidos, Sina Ghami y Latif Ayodele Redes sociales

En lo público, el británico de origen nigeriano apenas ha hablado. Su primera reacción fue en redes sociales, con una imagen junto a su familia y una foto de Ghami acompañada de un escueto "My Brothers Keeper", un mensaje que muchos leyeron como promesa de cuidar la memoria de sus amigos.

Más tarde publicó un homenaje más extenso, en el que se refería a ellos como amigos "especiales" y agradecía las muestras de apoyo, subrayando que, por duro que fuera para él, el dolor de los padres de las víctimas era todavía mayor.

Con el luto aún en carne viva, un familiar encendió la mecha de los rumores de retirada. En declaraciones al diario nigeriano Punch, su tío Adedamola Joshua aseguró que el boxeador habría comunicado a la familia su decisión de colgar los guantes, llegando a afirmar que "se ha retirado del boxeo".

En esa misma línea explicaba que, en casa, la noticia se había recibido con alivio porque cada pelea de Joshua era una carga emocional insoportable: cada caída a la lona les hacía sentir que el corazón se les salía del pecho.

Sobre esa base, varios medios titularon sin matices que Joshua "se retira del boxeo tras la muerte de dos amigos", presentando el paso atrás como un hecho consumado y directamente ligado a la tragedia en la autopista. En cuestión de horas, la idea de un adiós definitivo circulaba por todo el mundo.

Sin embargo, la foto completa es bastante más matizada. La prensa británica y estadounidense ha insistido en que no existe, a día de hoy, ningún anuncio oficial de retirada, y que la única fuente directa de esa versión es el familiar que habló con la prensa nigeriana.

Antes del accidente, el plan deportivo de Joshua era claro: una nueva pelea a inicios de 2026 -probablemente en Arabia Saudí- tras su exhibición más reciente, y la construcción de un gran combate frente a Tyson Fury para finales de año, apoyado por los promotores saudíes que han tomado el control del boxeo de élite.

Su promotor pide esperar

En medio del ruido, la voz más autorizada de su entorno profesional, el promotor Eddie Hearn (Matchroom), ha intentado poner freno a la ola de especulaciones.

En entrevistas con distintos medios, ha pedido de forma explícita que no se dé por hecho nada hasta que hable el propio peleador. "Hasta que no lo oigáis de AJ, no os creáis nada", ha repetido.

Un saludo entre el promotor Eddie Hearn y el boxeador Anthony Joshua

Un saludo entre el promotor Eddie Hearn y el boxeador Anthony Joshua Nick Potts PA Wire / dpa

Hearn ha calificado de "irrespetuoso" que se esté hablando de calendarios y próximas peleas cuando su boxeador acaba de perder a dos personas muy cercanas y ha recordado que, por ahora, lo único que importa es que se recupere "física, emocional y espiritualmente".

Desde el lado de Tyson Fury, tradicionalmente enfrentado a Joshua en lo mediático, el tono ha sido sorprendentemente empático. El promotor Frank Warren ha reconocido que, en este momento, "el boxeo es probablemente lo último" en lo que Joshua está pensando y que el impacto psicológico de la tragedia será enorme.

Más allá de rivalidades, hay cierto consenso en la industria en que cualquier decisión sobre su futuro deberá tomarse con tiempo y fuera de la conmoción inmediata.

Lo que mueve AJ

El contexto ayuda a entender la dimensión del dilema. Joshua no es solo uno de los grandes nombres de los pesados de la última década: es un activo central del negocio global.

Sus peleas llenan estadios y mueven millones en derechos internacionales, patrocinios y apuestas. Arabia Saudí lo considera pieza clave de su proyecto para monopolizar el boxeo de máximo nivel. Que una figura de ese calibre se plantee seriamente la retirada por una cuestión emocional y familiar, y no deportiva, sería un golpe simbólico para un deporte que suele vender invulnerabilidad.

Al mismo tiempo, la historia personal del británico ofrece pistas sobre por qué la opción de irse ahora no es descabellada. A sus 34 años, con un palmarés que incluye títulos mundiales de los principales organismos y combates millonarios, Joshua ha sufrido ya derrotas duras, cambios de entrenador, críticas feroces y una presión mediática constante sobre su legado.

El accidente añade una capa traumática nueva: dos compañeros de viaje han perdido la vida en un desplazamiento en el que él, por centímetros, podría haber corrido la misma suerte. Es comprensible que, en ese contexto, el boxeo pase a un segundo plano.

A día de hoy, la situación puede resumirse así: el retiro está sobre la mesa, pero no está decidido. Por un lado, la familia transmite que Joshua habría expresado su deseo de abandonar definitivamente el ring.

Por otro, su equipo deportivo pide calma, rechaza confirmar nada y recuerda que cualquier anuncio deberá llegar de boca del propio púgil, no de terceros. Entre ambos polos, el propio Joshua guarda silencio, de momento, aferrado al duelo por Ghami y Ayodele y lejos de los focos.

Anthony Joshua, antes de una de sus peleas

Anthony Joshua, antes de una de sus peleas Europa Press

En un deporte acostumbrado a los regresos imposibles, las retiradas temporales y las campañas de promoción envueltas en drama, lo que está viviendo Anthony Joshua tiene un tono distinto.

No se trata de una negociación contractual ni de una derrota deportiva, sino de un golpe al núcleo de su círculo de confianza.

El tiempo dirá si ese golpe basta para alejarlo definitivamente del cuadrilátero. Por ahora, lo único seguro es que, por primera vez en muchos años, el hombre que llenaba Wembley con sus puños tiene derecho a no pensar en el siguiente rival.