Mahomes, celebrando con los Chiefs la victoria en la Super Bowl.

Mahomes, celebrando con los Chiefs la victoria en la Super Bowl. Reuters

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La NFL, en alerta máxima: protocolo sanitario exprés a dos meses de una Super Bowl que corre peligro

La situación en la liga nacional de fútbol americano se ha convertido en un caos y el evento más mediático del mundo del deporte está en riesgo.

29 noviembre, 2020 23:34

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El año 2020 encara ya su recta final, pero el 2021 se dibuja en el horizonte con un panorama que no es del todo alentador. Siguen existiendo muchas dudas en el aire de cómo la sociedad podrá afrontar un nuevo año que muchos necesitan que sea mejor que el que está a punto de terminar. Con ese deseo vive también el mundo del deporte, que no podría soportar otro año con tantas dificultades ni tantos problemas económicos.

Dependiendo del país y de la situación sanitaria de cada uno, las diferentes competiciones han ido sobreviviendo en esta vuelta a la vida como buenamente han podido. Sin embargo, siguen existiendo competiciones que están profundamente amenazadas por los efectos de la pandemia y que podrían traer graves consecuencias, además de las obviamente sanitarias, económicas.

En Estados Unidos, el coronavirus ha corrido y sigue corriendo como la pólvora. Un país tan masificado y con núcleos de población tan densos y amplios es el escenario perfecto para la propagación de un mal pandémico como el que azota al mundo. Allí, el deporte no ha sido ajeno a los problemas que vive la sociedad ya que no deja de ser una arista empresarial más que se ha visto atropellada. Algunos como la NBA han sabido gestionar la situación e intentar moldear su calendario y las circunstancias para pasar con el menor daño posible. Sin embargo, otros como la NFL no están teniendo tanta suerte y un espectáculo tan mediático e icónico como la Super Bowl podría correr un serio peligro.

Llegar hasta el final

En estos momentos, la Super Bowl y todo el desarrollo de la Liga Nacional de Fútbol Americano están en serio peligro. Se han encendido todas las alarmas porque la situación en Estados Unidos y en especial en todo el entorno que conforma la competición es verdaderamente dramático. Uno de los mayores espectáculos del deporte, que ya iba a ser completamente diferente por la situación sanitaria, podría incluso no llegar a celebrarse teniendo en cuenta la gravedad del momento.

Tom Brady lanza el balón de la NFL

Tom Brady lanza el balón de la NFL REUTERS

Sin embargo, la dirección de la NFL con su director ejecutivo Roger Goodell a la cabeza, quieren llegar hasta el final sea como sea. No se plantean un aplazamiento de la competición ni tan siquiera modificar un poco las fechas, ya que quieren que todo haya concluido en apenas dos meses, algo que ahora mismo parece una misión muy complicada de lograr y de llevar a cabo y que no solo necesitará unas fuertes medidas de seguridad y una gran concienciación, sino que requerirá también de mucha, mucha suerte.

El Comité Ejecutivo de la liga sabe que la situación es complicada, pero de momento siguen convencidos de que la mejor solución es seguir hacia delante para poder concluir la temporada lo más rápido posible y poder perder así esa tensión y que todo vuelva a una normalidad sin competición por delante. Al igual que ha sucedido con otros deportes, su deseo es finalizar esta temporada casi 'como sea' y poder pensar con tranquilidad y calma en la siguiente, con la esperanza de que todo mejore.

Para la NFL, y casi para todo Estados Unidos, la Super Bowl es básica. A pesar de que se tenga que disputar en unas condiciones que nadie desea, sigue siendo el gran evento deportivo, y social, del año. Ya han visto como se celebran unos playoffs y unas finales de la NBA sin público y con los jugadores encerrados en una 'burbuja' sanitaria. Por ello, la Super Bowl debe disputarse también. La dirección de la liga ya ha puesto en marcha un 'protocolo intensivo' de seguridad sanitaria para que no se les escape ningún detalle y se extremen las precauciones y las medidas en los próximos dos meses con el fin de que ningún equipo vuelva a sufrir otra ola de contagios que obligue a realizar más aplazamientos y que ponga en peligro la seguridad del campeonato. La gravedad es tal que los 32 equipos participantes han entrado en dicho protocolo para evitar que cada día se sigan notificando contagios sin parar.

Los jugadores de Los Ángeles Lakers posan con el título de la NBA

Los jugadores de Los Ángeles Lakers posan con el título de la NBA

Números que asustan

El deporte ha sido un fiel reflejo de la realidad que asola el mundo y los deportistas no han sido una excepción a la hora de contagiarse, demostrando una vez más que nadie está exento ni libre de sufrir este mal. Sin embargo, la NFL ha sido una de las competiciones más castigadas, al menos de aquellas de las que se tienen registros ciertamente fiables.

Y es que las cifras, en consonancia con las de Estados Unidos, asustan y mucho. En la última semana se ha registrado el récord de positivos en un periodo de siete días con casi 60 contagios. Una auténtica barbaridad. Sin embargo, desde que comenzara la competición el 10 de septiembre de este año, con la primera ola tras la llegada de la Covid superada, los contagios ascienden a más de 300. Además, de los 60 casos que se han registrado esta semana, cerca de 20 han sido de jugadores, lo que provoca que muchos equipos se estén quedando sin opciones para completar sus plantillas.

Un claro ejemplo lo viven en las últimas horas los Broncos de Denver, que se han quedado sin opciones para ocupar la posición de quarterback, ya que entre contagiados y jugadores que han estado en contacto directo con algún positivo, se han quedado completamente en cuadros. Esta es la difícil situación que atraviesan muchos conjuntos, ya que no solo hay que tener en cuenta las personas que han dado positivo, sino también aquellos que, por haber estado en contacto con otras personas, tienen que mantenerse al margen de la disciplina de sus equipos.

Un partido de los Denver Broncos

Un partido de los Denver Broncos Instagram (broncos)

Estos datos de la Liga Nacional de Fútbol Americano van muy en la línea al panorama nacional que está padeciendo Estados Unidos, uno de los países más castigados por la pandemia debido a su gran tamaño y al altísimo número de habitantes que residen en él. Las cifras que se han conocido en el país americano en los últimos días son verdaderamente alarmantes y no hacen ver que la situación pueda mejorar en un corto plazo de tiempo, especialmente cuando se acercan fechas tan señaladas como las navidades.

En los últimos 20 días, las cifras de contagiados al día superan una media de 130.000 casos, lo que supone una auténtica barbaridad. Solo el 26 de noviembre con 103.000 casos ha sido el único día en el que no se han superado esas cifras tan dramáticas. Además, hay que remontarse al día 3 de noviembre para encontrar una fecha en la que el país americano notificó menos de 100.000 contagios. Fueron algo más de 92.000, una cifra que, por otro lado, queda totalmente eclipsada por algunas registradas en los últimos días en los que se han rozado los 200.000 casos diarios. Números y cifras detrás de los cuales se encuentra personas y familias que siguen padeciendo la crudeza de una pandemia que se ha llevado ya en Estados Unidos a más de 266.000 personas y que ha elevado el número de positivos a más de 13.300.000.

Con este drama acampando en el país a sus anchas, la situación de la Liga Nacional de Fútbol Americano es realmente complicada. Por ello se ha tomado la drástica decisión de implementar hasta el extremo las medidas de seguridad sanitaria y se ha pedido a los jugadores que reduzcan de forma total su círculo de contactos y su entorno más cercano.

El 7 de febrero

Es la fecha que se ha marcado Roger Goodell y todo el estamento que dirige la Liga Nacional de Fútbol Americano para terminar esta nefasta temporada, sea como sea. Ese día se debe disputar la mítica Super Bowl que dará por terminado el curso y que supondrá el último partido de fútbol americano de élite sin saber cuando podrá volver a ser el siguiente. Ese choque se disputará en el Raymond James Stadium de Tampa, en Florida.

Sun Life Stadium de Miami, estadio de la LIV Super Bowl

Sun Life Stadium de Miami, estadio de la LIV Super Bowl Reuters

Antes, deberá concluir una temporada que consta de 17 semanas y de la cual todavía restan 6 por celebrarse y en las que tendrán que decidirse los últimos puestos de playoffs. Con muchos equipos inmersos en la pelea, el temor principal es que las bajas que están diezmando duramente las plantillas obliguen a suspender más partidos, lo que podría provocar que no se cumplieran los plazos establecidos y que el problema se alargara más en el tiempo.

La idea en estos momentos es que los playoffs comiencen el día 9 de enero y que concluyan el día 24. De esta forma, se podría poner punto y final a la temporada el próximo 7 de febrero con la disputa de la Super Bowl donde esperan estar los Kansas City Chiefs, vigentes campeones y que actualmente son el segundo mejor equipo de la Conferencia Americana y de la liga con 9 victorias y una derrota, solo superados por los invictos Steelers. Hay que recordar que esta temporada ya ha sufrido importantes cambios por la pandemia como la suspensión de partidos internacionales que se iban a disputar más allá de las fronteras de Estados Unidos, concretamente en el Estadio de Wembley y en el Tottenham Hotspur Stadium de Londres, y en el Estadio Azteca de México.

En estos momentos, ese es el gran objetivo de todos, poder llegar a esa mágica fecha del 7 de febrero para poder poner punto y final a la temporada más complicada de su historia, la que supone además la edición 101 de la competición, y ahuyentar así el fantasma de la suspensión de la Super Bowl, algo que no ha sucedido nunca desde que se creó este partido de final de temporada en el año 1967 con victoria de los Green Bay Packers frente a los Kansas City Chiefs en el Memorial Coliseum de Los Ángeles, California.

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