Samuel García choca con el italiano Aceti tras recibir el testigo de Darwin Echeverry.

Samuel García choca con el italiano Aceti tras recibir el testigo de Darwin Echeverry. Efe

Otros Deportes Europeo de atletismo

Con atropellos y sufrimiento, pero el relevo español avanza a la final de 4x400

Berlín

Son siete y van juntos a todas partes, en comuna. En el hotel de Berlín, donde está concentrada la selección española, desayunan, comen y cenan a la misma hora y en la misma mesa, haciendo piña. En la pista de entrenamiento, también azul como la del Estadio Olímpico, ensayan todas las circunstancias posibles: Lucas, la segunda posta porque es el que mejor coge la calle libre; Óscar y Bruno, la primera y la última porque son los más rápidos. Y así, mil combinaciones más. Pero todos, los siete, comparten un mismo sueño.

Bruno Hortelano, Óscar Husillos, Lucas Búa, Samuel García, Darwin Echeverry, Mark Ujakpor y Manuel Guijarro son los componentes del relevo español de 4x400 metros, un equipo ilusionante, para aspirar a todo, dirigido por Toni Puig y con el respaldo del quinto puesto del Mundial de Londres del año pasado. En la mañana fresca de Berlín, después de la noche de relámpagos y lluvia del día anterior, son Ujakpor, Búa, Echeverry y García los encargados de meter al equipo en la final. Hortelano descansa tras el esfuerzo del 200m; Husillos coge fuerzas para luchar por las medallas esta tarde en la prueba individual (21:05 horas). 

Pero la carrera se desvía del plan previsto. Es Samu, el canario, con la última posta, en quien recae la responsabilidad del pase a la final. Ujakpor, el más lento de los cuatro, colocado por eso en el primer relevo, para ir de menos a más, clava en la recta antes de entregarle el testigo a Búa, elegante en su zancada y que recorta la distancia con el trío de cabeza —Bélgica, Italia y Holanda—. Echeverry, algo perdido porque los jueces le han colocado en un sitio que no deberían, más alejado de la cuerda interior, se engancha ahí, pero todavía fuera de los puestos que dan el pase a la final. Y García, 1,95 metros de altura y 90 kilos, que arranca con potencia y con molestias en una pierna, choca y embiste al italiano Aceti, que se cruza en su trayectoria y a quien derriba; y reemprende luego la carrera con rabia.

El cuatrocentista de La Palma, eliminado en las semifinales de la prueba individual, adelanta al holandés en los últimos metros, clasificando a España para la anhelada final tras terminar tercera (3m04.62s) por detrás de Bélgica (3m02.55s) e Italia (3m04.88s). "Ya está, hemos metido al equipo, no como esperábamos pero estamos dentro", respira aliviado Samuel García en zona mixta, todavía con cara de susto. "Mañana —la final se disputa este sábado a las 21:30 horas— será otra carrera con otro equipo".

"Ha habido muchos toques, han sido unas circunstancias muy diferentes a las de Londres", explica el canario recordando la semifinal del Mundial en la que arrasaron imponiéndose a selecciones como Jamaica, Cuba o Polonia. "Mañana espero cualquier cosa; iremos por la calle exterior, pero se corre fácil por ahí", vaticina Lucas Búa, preocupado por la carga de esfuerzo de Samuel, que ya lleva tres carreras en Berlín y queda todavía la más importante. Ujakpor, algo disconforme con su actuación, suspira: "Menos mal que mis compañeros lo han solucionado bien".

Con el trámite superado, el equipo equipo español, un grupo de siete amigos, sigue soñando con algo grande. Fueron los primeros integrantes de la selección en llegar a Alemania, y se concentraron unos días en Postdam para hacer piña, para conocerse, para trabajar por subir al podio. Allí, en la localidad aledaña a Berlín, Hortelano, más dinamita para la final, y el último en aterrizar en el relevo, les decía a sus compañeros: "Vamos a ser campeones de Europa". Pero para ello tendrán que superar a la poderosa Gran Bretaña y a la Bélgica de los Borlée.