Tyson le muerde la oreja a Evander Holyfield.

Tyson le muerde la oreja a Evander Holyfield. Foto de archivo

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20 años del mordisco de todos los tiempos: cuando Tyson le arrancó un trozo de oreja a Holyfield

El 28 de junio de 1997, Mike Tyson le arrancó un trozo de su oreja a su rival en el MGM de las Vegas con el título de los pesos pesados en juego. “Fueron las drogas. Sólo pensaba en las drogas. Yo creía que era Dios, me sentía como Dios”, reconoció tiempo después el boxeador.

28 de junio de 1997. Mike Tyson, a un lado; Evander Holyfield, al otro. En juego, el título mundial de los pesos pesados. El MGM de Las Vegas luce el cartel de no hay entradas en sus taquillas. No cabe ni un alfiler. Todo el mundo quiere ver la pelea del año. Frente a frente, dos de los mejores boxeadores de todos los tiempos. En vivo, muchos aguardan el momento de comienzo; por la televisión, otro millón de telespectadores hacen lo propio en sus casas. Comienza un combate que presume ser largo, pero dura muy poco. Tyson le muerde la oreja a su rival y escupe un trozo a la lona durante el tercer asalto. Holyfield es atendido y la pelea se reanuda, pero finaliza en el cuarto round con ‘Iron Mike’ derrotado.

Mike Tyson muerde oreja

Han pasado 20 años desde aquello, pero los ecos del combate siguen reverberando en los libros de historia. El 28 de junio de 1997 se celebró un combate que pretendía ser histórico por lo deportivo: era la revancha de la pelea entre ambos púgiles celebrada el 9 de noviembre de 1996 (esa victoria también fue para Holyfield, aunque con polémica), ambos boxeadores se repartieron antes del segundo combate 65 millones de dólares (30 para Tyson y 35 para Evander) y 1’99 millones de personas compraron en la televisión de pago uno de los grandes eventos deportivos del año.

Sin embargo, aquel día, el combate fue lo de menos. Para el recuerdo, ese trozo de oreja durmiendo sobre el ring y la condena pública a Tyson desde todos los frentes: al boxeador le quitaron tres millones respecto a lo pactado y los medios de comunicación le atacaron sin piedad. Mike se disculpó, pero eso dio igual. La prensa, las radios y las televisiones criticaron su comportamiento. Y su rival, Holyfield, que hizo historia aquel día convirtiéndose en la segunda persona en ganar el cinturón de los pesados en tres ocasiones, no lo perdonó hasta 2004. Entonces, dijo, ya mantenía una buena relación con su compañero.

Mucho más tarde, 13 años después, el que fuera el más joven en proclamarse campeón de los pesos pesados, se sinceró: “Yo no pensaba en el boxeo cuando le mordí la oreja. No me preocupaba el boxeo. Está mal lo que hice, muy mal. Me volví loco. Fueron las drogas. Entonces sólo pensaba en las drogas. Yo creía que era Dios, me sentía Dios. Pero lo hecho, hecho está”, sentenció Tyson en una entrevista para el diario británico The Guardian.

En esa misma entrevista, Tyson, que se proclamó en dos ocasiones campeón del mundo de los pesos pesados y disputó 58 peleas como profesional (50 triunfos, 44 por la vía rápida), no perdió la oportunidad para hablar de lo mal que lo había (estaba) pasando: “Mi vida entera ha sido una mentira. ¿Quién soy yo? Me siento incómodo cuando la gente me adora y me quiere. Me siento sucio”, confesó el boxeador.

Tiempo después, en un anuncio de televisión, le devolvería su oreja a Holyfield. Un detalle para la historia del deporte. 20 años se cumplen este miércoles del mordisco de todos los tiempos. Otros vinieron después, como el de Luis Suárez a Chiellini. Pero el suyo, sin duda, es el original. De eso no hay duda.

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