Fernando Hernández, antes de entrenar con el Atlético Valladolid.

Fernando Hernández, antes de entrenar con el Atlético Valladolid. Alejandro Nieto BM Recoletas Atlético Valladolid

Otros Deportes DEPORTES EN CRISIS I

El campeón del mundo de balonmano que trabaja con su padre en una fábrica de aluminios

Fernando Hernández pasa las mañanas ‘currando’ en una empresa familiar y por la tarde entrena con el Atlético Valladolid, equipo de Asobal. Ha visto cómo la liga ha pasado de ser profesional a que casi todos los jugadores se pluriempleen.

7:30 de la mañana. Amanece en Valladolid. Hace frío, pero el alquitrán ya arde bajo los pies de la prisa: suena el claxon de la urgencia, gira la manija de los días laborales y la atmósfera despierta con una mezcla de olor a café y asfalto mojado. Es, en definitiva, un día normal de trasiego de secuencias invariables. Uno de muchos en la vida de cualquiera y, obviamente, también en la de Fernando Hernández, campeón del mundo con España en 2005, plata en el Europeo de 1996 y bronce olímpico en los Juegos de Atlanta. Y, ahora, a sus 43 años, pluriempleado: jugador del Balonmano Atlético Valladolid y trabajador de la fábrica de su padre (Aluminios del Duero). Una doble ocupación que asume con “normalidad” y empeño, pero también con sus consecuencias: “Llega el domingo y sólo me apetece estar tirado en el sofá”, bromea junto a EL ESPAÑOL.

La carrera de Fernando Hernández (Valladolid, 1973) es la metáfora de la película que ha vivido su deporte. Él ha visto cómo el Atlético de Madrid desaparecía dos veces (primero en 1994 y después en 2013, tras asumir en su totalidad las deudas del gran Ciudad Real), cómo la Asobal era una de las mejores ligas de Europa -y dejaba de serlo- o cómo sus compañeros de selección emigraban para poder ganarse la vida de lo suyo -igual que otros muchos españoles-. Muchas cosas, quizás demasiadas, que han sucedido en un corto lapso de tiempo en el que el balonmano, durante largos periodos tercer deporte nacional, ha ganado dos Mundiales (2005 y 2013). Aunque, por otra parte, “no haya conseguido hacer rentables esos éxitos”. Ni siquiera con Urdangarin de por medio... 

Ahora, visto con perspectiva, Fernando Hernández asume la situación como algo natural. Él, como muchos de sus compañeros, tiene que pluriemplearse. Por las mañanas trabaja en la empresa de aluminios de su padre y por las tardes entrena con el Recoletas Atlético Valladolid, el equipo de su ciudad, al que regresó después de jugar en el Arcos, el Ademar, el Barcelona, el Portland, el Badajoz y el Cuatro Rayas (equipo previo a la constitución del Atlético Valladolid). Un recorrido extenso que le ha llevado a entrar en el top 5 de máximos anotadores históricos de la Asobal, pero también a tener que compaginar su pasión -cuyos salarios han descendido- con sus obligaciones diarias en la fábrica.

Fernando Hernández, en la empresa de su padre.

Fernando Hernández, en la empresa de su padre. Alejandro Nieto BM Recoletas Atlético Valladolid

Esta situación era inimaginable hace años, cuando él empezó y era tan sólo un crío que daba sus primeros pasos en el deporte. “En aquella época había dos equipos fuertes, el Atlético de Madrid y el Barcelona”. Y, Fernando, buscando ser como aquellos a los que admiraba, se apuntó al equipo de balonmano junto con un grupo de amigos del colegio La Salle, con las consecuencias esperadas: “Al principio sufríamos muchas goleadas, pero luego muchos de aquellos acabamos jugando en Asobal”, bromea. ¿Y se vivía mejor entonces? “En el balonmano nunca hubo una época dorada, pero sí que era más difícil subir al primer equipo que ahora. Tenías que destacar mucho o, como el Balonmano Valladolid entonces, apostar por los jóvenes”.

ADEMAR, BARCELONA Y VUELTA A VALLADOLID

Fernando Hernández fue uno de esos jóvenes que destacaron y pronto fue requerido por clubes más potentes. Su primer equipo grande fue el Ademar León. "En aquella época coincidí con Manolo Cadenas, exseleccionador español, que hizo un buen proyecto para pelear por todo. Ganamos la Copa y la Recopa, y a partir de ahí seguí creciendo”. ¿Dónde? En el Barcelona. Allí, el hoy jugador del Atlético Valladolid ganó 12 títulos en seis temporadas. “Su mejor época”, apostilla. Pero, claro, entonces los culés sí tenían rival y, ahora, no. “Han dominado durante los últimos años, pero también creo que poco a poco la liga está volviendo a ser más competitiva”.

Y, ciertamente, hubo un tiempo en el que la Asobal sí tuvo varios candidatos al título. Bien lo sabe él, que vivió el auge de la liga en el Barcelona y también su posterior decadencia: primero como jugador del Portland y después en Badajoz. “Creo que el problema fue que por aquel entonces muchos clubes vivieron por encima de sus posibilidades: se hipotecaron fichando jugadores importantes a los que posteriormente no podían pagar, no se cumplían los presupuestos… Ese ha sido el gran problema. Pero ahora creo que eso está cambiando. Están volviendo a ser más rigurosos y cumplen los contratos. Se está recuperando poco a poco la confianza”, sentencia.

Aunque, eso sí, la situación es diferente. La Asobal ha pasado de ser una liga puramente profesional a ofrecer, en su mayoría, salarios con los que no se puede vivir durante mucho tiempo. “No sé si llegan a ser mileuristas”, llegaba a afirmar Joan Cañellas, jugador del Vardar macedonio, en una entrevista con este diario. Y Fernando Hernández, tras su vuelta al Valladolid (primero en el Cuatro Rayas y ahora en el Atlético), así lo confirma: “Hay gente que cobra muy poco. Se está pagando al día, pero es verdad que para ser un deporte profesional no está como debería. En casi todos los equipos hay jugadores que estudian o tienen otro trabajo”.

Fernando Hernández, en la fábrica de su padre.

Fernando Hernández, en la fábrica de su padre. Alejandro Nieto BM Recoletas Atlético Valladolid

La situación, tan poco idílica, deriva en un arrebato de nostalgia -por lo que fue el balonmano- y un golpe de realidad -por un tiempo pasado que es posible que no vuelva-. “Antes, con mi edad, a los 43 años, es imposible que yo estuviera jugando. La liga era más física y había mucho contacto”. Pero, al mismo tiempo, la coyuntura permite que ahora los más jóvenes suban “muy rápido” a la Asobal, aunque no les quede otra que emigrar: “Hay ligas como la francesa, la húngara o la alemana que tienen clubes con más presupuesto. Y, ante la inseguridad que ofrece España, es normal que prefieran irse a esos equipos para luchar por títulos. Aquí prácticamente todos los triunfos los acapara el Barcelona”.

JORNADAS AGOTADORAS

Fernando comienza su jornada laboral a las 7:30 horas. A veces, incluso, a las 5:30, “cuando hay que ir a por material, pues nos suministramos de empresas de Logroño y Vitoria”. Viste camisa a cuadros, un jersey azul oscuro y unos pantalones vaqueros. Es, en esencia, como cualquier otro trabajador de la empresa. ¿Y lo de ser rico, guapo y famoso? "Eso no existe", apostilla. Él cumple como cualquier empleado: dedica su mañana a visitar clientes, a estar en el taller, a repartir y a preparar pedidos. Habla, escucha, anota y vuelve a su casa a la hora de comer. Hasta ahí su primera ocupación. Después, descansa, hace pesas -para compensar que no ha estado en el entrenamiento de por la mañana- y, ya en zapatillas y ropa de deporte, se reúne con sus compañeros. Dispara, corre y sonríe. Es lo que más le gusta y se le nota.

“Acabo muy cansado”, reconoce, pero no le importa. Trabaja de lunes a viernes junto a su padre y el fin de semana viaja con el equipo, que marcha octavo en la liga Asobal esta temporada. “Eso es lo peor, tienes que sacrificar muchas cosas para poder llevar esta vida”. Eso sí, no lo cambia por nada. Tiene 43 años, pero todavía siente que aporta. “Mientras sea así, seguiré con esto. Es mi vida”, repite Fernando, al que no le puede el pesimismo.

A su edad, ha vivido mucho y sabe que quizás el balonmano no está como debería, pero no pierde la esperanza. Es optimista de cara al futuro y lo cierto es que algo de razón alberga. Las licencias federativas de este deporte, pese a lo que se pueda pensar, han crecido en referencia a 2008, cuando comenzó la crisis. Entonces, había 91.626 y ahora hay 95.037. ¿Volverá el balonmano a ser el tercer deporte de España? Dependerá, en buena parte, de que se “hagan rentables los éxitos de la selección”. De momento, tiene que pluriemplearse. No le queda otra. Le toca seguir levantándose a las 7:30 horas. Vuelve a amanecer en Valladolid. Comienza otra nueva jornada de trabajo...

Fernando Hernández dispara durante un partido de la liga Asobal.

Fernando Hernández dispara durante un partido de la liga Asobal. Alejandro Nieto BM Recoletas Atlético Valladolid