Joan Cañellas dispara el balón con la selección.

Joan Cañellas dispara el balón con la selección. Álvaro Bermejo RFEBM

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Joan Cañellas, sobre la crisis del balonmano: "Muchos clubes pagaban en negro"

Entrevista al internacional español antes del Mundial de Francia: "Sin los éxitos de la selección, no sé cómo estaríamos" / "Desde Suecia 2011 hemos llegado siempre a semis"

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Joan Cañellas (Santa María de Palautordera, Barcelona, 1986) se resiste a perder sus heridas de guerra, esas que esculpen, a sus 30 años, un inmenso jugador, un astro mundial de reconocimiento ignorado. Casi dos metros de altura, 100 kilos de peso y cicatrices de un balonmano patrio convaleciente en los últimos tiempos. Él lo sabe y no lo esconde. Creció en el Granollers, luchó cual Quijote en un Ciudad Real de sueños efímeros, actuó en la crónica de una muerte anunciada del Atlético, vio desaparecer al Hamburgo y finalmente se vio en un gigante alemán, el Kiel. Allí, en el club “rompe piernas” de la Bundesliga –como lo bautizó Juan de Dios Román– sobrevivió. Pero decidió cerrar aquel capítulo.



Ahora, en el Vardar macedonio, rodeado de compatriotas (Raúl González, Alex Dujshebaev, Sterbik y Maqueda), vuelve a sonreír –con un hijo de por medio– y con muchas historias que contar, como aquellas dos medallas mundiales (bronce en Suecia 2011 y oro en España 2013) y europeas (bronce en Dinamarca 2014 y plata en Polonia 2016) con la selección. Pero eso es pasado. Su futuro, con páginas por escribir, tiene otro capítulo por relatar a partir de este 11 de enero, fecha en que comienza el Mundial de Francia 2017 (España debuta el día 12 frente a Islandia a las 20:45 horas, Teledeporte). Antes, el internacional conversa con EL ESPAÑOL, con nuevo técnico al cargo (Jordi Ribera) y la certeza de que el porvenir del balonmano a corto plazo depende de los resultados de los ‘Hispanos’.


¿Ya recuperado de las Navidades?


Bien, sí, han sido cortas, pero bien. Aun así, este año he tenido más tiempo. Cuando estaba en Alemania tenía menos.


De todas formas, con la concentración a la vuelta de la esquina, pocos atracones se habrá podido pegar, ¿no?


Sí, te los puedes pegar, pero luego sufres más, así que… [Risas].


Lo que sí agradecerá, después de tantos años fuera, será la comida española, ¿no?


[Risas] No, bueno, en Macedonia no es mala. No se come mal. Es mucho mejor que la alemana, pero la mejor es la española, sí.


¿Cómo le va por Macedonia?


En lo deportivo todo ha comenzado bien, pero al final los títulos se deciden más adelante y ya veremos. Y en lo personal, necesitaba más tiempo para estar con el niño y con la familia y eso lo he conseguido. En cuanto al desarrollo, el país está peor que España, pero nosotros, al ser el balonmano el primer deporte allí, estamos bien.


Después de pasar por el Granollers, el Barcelona, el Ciudad Real, el Atlético, el Hamburgo y el Kiel, ¿ha encontrado ahora en el Vardar macedonio la tranquilidad que necesitaba con la edad y el recorrido apropiados?

Espero que sí. Llevaba muchos años dando guerra por el mundo y al final eso se nota. Si quería estar en la selección y alargar un poco más mi carrera, pues eso pasaba por dejar la Bundesliga. De momento, todo está en orden.

Joan Cañellas dispara a puerta con la selección española.

Joan Cañellas dispara a puerta con la selección española. Álvaro Bermejo RFEBM


Antes de este campeonato, llegó a afirmar que no había estado en las mejores condiciones en el Mundial de Catar 2015 (cuarto puesto) y en el Europeo de Polonia 2016 (plata). ¿Cómo se encuentra esta vez?


A Catar viajé en un buen momento de forma, pero con mucho desgaste acumulado en las piernas y sin buen feeling. El año pasado, al Europeo, llegué medio lesionado, así que comencé la preparación sin feeling y sin estar bien físicamente. Estuve durante dos-tres semanas fastidiado y también durante el torneo.


Este año es diferente. He sufrido menos desgaste durante el año y tuve unas pequeñas molestias en el dedo del pie que no me han permitido jugar en las dos-tres últimas semanas, por lo que llego muy descansado, pero igual hubiese preferido descansar algo menos y tener el feeling que te dan los partidos. Pero bueno, eso no se tarda mucho en coger y en general me siento más descansado, con muchas más ganas de balonmano que otras veces, cuando llegaba saturado porque había jugado mucho con el Kiel antes de llegar al Mundial y al Europeo.


En una ocasión, hablando con Juan de Dios Román, me dijo que el Kiel era un equipo rompe piernas. ¿Tiene la misma opinión?


Jugar en los equipos alemanes siempre tiene un desgaste extra, pero no sé si rompe piernas o no. Lo cierto es que yo he visto muchas lesiones en los años en los que he estado allí, lesiones importantes, y yo no quería añadirme a la lista. En general, en toda Alemania, yo no sé si por el poco descanso que te ofrecen, por el entrenador o por la forma que tienen de trabajar, es verdad que ha habido muchos lesionados. Así que nada, ahora lo veo desde la distancia y espero que no les pase nada a mis compañeros. Pero sí, hay veces que tenías que parar por una u otra cosa.


¿Y cómo se encuentra la selección después de lo que no fue un tropiezo pero lo pareció (una plata en el Europeo que no supuso la clasificación para los Juegos) y un Preolímpico en el que no se logró el objetivo?


Creo que están con una sensación parecida a la mía: con ganas de empezar y con la expectativa de ver cómo va a ir. Hemos cambiado de entrenador y eso ya es un gran cambio. De momento, hemos tenido poco tiempo de trabajar, pero las sensaciones son buenas.


Aunque suene a tópico, ¿sólo queda ir partido a partido?


Sí, porque además tenemos un grupo que, independientemente de que los rivales sean fuertes o no, entiendo que nos meteremos en octavos. Y a partir de ahí ya veremos quién nos toca. Eso ya es un cara o cruz contra selecciones de gran nivel. Y, una vez en cuartos, la diferencia entre estar en la lucha por las medallas o quedarte fuera es muy poca. Yo creo que tenemos opciones de estar en la lucha porque en los últimos años lo hemos hecho. Pero vamos a ir poco a poco y ver qué sensaciones tenemos.

Entiendo que nos meteremos en octavos y a partir de ahí ya veremos


Aunque lleven poco tiempo con él, ¿qué ha traído nuevo Jordi Ribera?


Su forma de trabajar fuera y dentro de la pista es muy meticulosa. Yo creo que tiene un control de la situación en todos sus términos y eso es una diferencia con respecto a Manolo. Antes igual nos dejaban algo más de libertad a los jugadores dentro y fuera de la pista. Y luego son personas con un carácter muy diferente y una forma de expresarlo completamente distinta, y eso también se transmite al grupo. De ahí que sea más calculador Jordi y más pasional Manolo. La gente que conoce a los dos ya sabe de lo que hablo. Veremos si con el tiempo –que es lo principal– salen bien las cosas. Aunque tiempo, precisamente, es lo que menos tenemos.

Jordi es más calculador y Manolo era más pasional


Con los últimos resultados de la selección, ¿fijan el objetivo en la lucha por las medallas?


No, no. El objetivo es pasar el grupo y luego ya veremos el cruce de octavos. Es muy bonito llegar a semifinales, y creo que son ya seis veces consecutivas las que lo hemos hecho (entre Europeos y Mundiales). Luego hemos ganado medallas o no, pero creo que desde Suecia 2011 (España quedó tercera) hemos llegado a semifinales y eso es muy difícil. Intentaremos luchar por volver a estar ahí, pero no va a ser fácil porque cada vez hay más selecciones que están en la pelea.

Joan Cañellas arma el brazo para disparar la pelota.

Joan Cañellas arma el brazo para disparar la pelota. EFE


Hablando de usted y de balonmano. Llegó a la élite cuando era el tercer deporte en España, con una liga competitiva, unos sueldos más o menos generosos, a una competición que se podía ver por la televisión pública… ¿Cómo ha vivido esa convalecencia de su deporte a nivel nacional?


Bueno, la gente a la que le gusta el balonmano está deseando que juegue la selección para, al menos, verlo por la televisión. La liga ASOBAL no se da en abierto y, si no hacemos bien las cosas nosotros, la gente a la que le gusta este deporte -o el deporte en general-, no puede ver balonmano. Es una pena la situación que se está viviendo en España: cada vez hay menos medios de comunicación interesados y los éxitos de la selección cada vez tienen menos alcance.

Es una pena la situación que está viviendo el balonmano en España


Por otro lado, hay que conseguir que el futuro del balonmano no dependa sólo de los éxitos de la selección. Creo que se ha tocado fondo a nivel de clubes y ahora se están empezando a hacer las cosas con más seriedad. Pero estamos en un momento muy malo en el que los clubes no sé si son semiprofesionales o amateurs. Pero bueno, creo que la tendencia a ir a peor ha terminado. Las cosas están yendo poco a poco a mejor, pero partiendo de la base de que estamos muy, muy abajo. Así que todo lo que sean éxitos de la selección y que eso pueda ayudar a los clubs a tener mayor alcance, pues bienvenido sea. Es un aliciente para los que estamos aquí. Muchos hemos jugado en la mejor liga del mundo y estaría bien, como ha pasado en Francia, que los éxitos de la selección contribuyeran a que la liga esté mejor. 


¿Lo que parece innegable es que al jugador español, actualmente, no le queda otra que emigrar?


Sí, si quieres optar a competir en las mejores ligas y tienes objetivos elevados, salvo que juegues en el Barcelona, tienes que salir de España o tener un papel principal en equipos como el de León o el de Logroño para recibir un sueldo que no te voy a decir que sea mileurista, pero es cercano.


Ustedes que han estado dentro de los clubes cuando estaban en su máximo auge, ¿esta situación se veía venir?


Se veía venir por la crisis y porque el dinero provenía de empresas relacionadas con el ladrillo, con ayudas de Ayuntamientos, Juntas y Comunidades no del todo limpias o claras. Y muchos clubes pagaban en negro. Si lo piensas, pues sí que se veía venir porque las cosas no se estaban haciendo bien. Si además a esto se le suma que las estructuras eran muy débiles y los sueldos se aguantaban por el dinero que le he comentado antes y no por la búsqueda de patrocinios o marketing, pues sí, se veía venir. Y luego a los pabellones cada vez iba menos gente. Lo que no se esperaba la gente es que fuera a tanto, pero la crisis española ha afectado a todo el mundo y en mayor medida a los deportes minoritarios y no tanto al fútbol.

El dinero de los clubes de balonmano provenía de empresas relacionadas con el ladrillo, con ayudas de ayuntamientos, juntas y comunidades no del todo limpias o claras


Frente a lo ocurrido en España, ¿qué se ha hecho bien en otros países?


El balonmano en Macedonia es el deporte principal, entonces tiene los mismos recursos que pueda tener el fútbol en España a nivel de medios. Y en Alemania, el marketing, la búsqueda de sponsors, la comunicación y los clubes tienen estructuras profesionales. De eso tenemos que aprender.


Al final, el futuro del balonmano en España depende de lo que hagan ustedes. ¡Vaya ‘marrón’!


A corto plazo, creo que sí depende de nosotros. Somos los que más visibilidad y repercusión tenemos. Pero, por otra parte, cuando hemos tenido éxitos tampoco se han utilizado. Fíjese todas las medallas que llevamos en unos pocos años… así que bueno, seguimos a lo de siempre. Sin los éxitos de la selección, no sé cómo estaríamos. Pero bueno, tenemos que conseguir que el futuro del balonmano no dependa sólo de los éxitos de la selección, sino también del buen trabajo que se haga en los clubes.

Sin los éxitos de la selección, no sé cómo estaría el balonmano


Por acabar, y ante tanto pesimismo, ya que queda poco para el Mundial, dígame algo positivo y su deseo para 2017.


Bueno, de entrada, que el aficionado al balonmano tiene por delante dos-tres semanas en las que puede disfrutar mucho. Y bueno, que la gente está con muchas ganas. Y a 2017 le pido salud. Los éxitos llegan con trabajo, pero para que puedan salir bien las cosas, antes tiene que haber salud.

Joan Cañellas arma el brazo para disparar con la selección.

Joan Cañellas arma el brazo para disparar con la selección. EFE