Marc Márquez, abatido tras su lesión en el GP de Francia.

Marc Márquez, abatido tras su lesión en el GP de Francia. Captura de redes sociales

MotoGP

El conmovedor mensaje de Marc Márquez a su equipo en la previa de Le Mans: "Estoy pilotando con un brazo y medio"

Emocionado, el vigente campeón anunció a su equipo que ya tenía programada una nueva operación en su hombro derecho antes de lesionarse en el GP de Francia.

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"No había dicho nada…". Y entonces, Marc Márquez ya no pudo contener las lágrimas. Bajó la cabeza, se llevó las manos a la nuca y se quitó la gorra. En su mirada volvió a asomar el dolor de una pesadilla que nunca termina de desaparecer.

La fractura en el quinto metatarsiano del pie derecho, sufrida tras la esprint del GP de Francia, era apenas la parte visible. Lo verdaderamente preocupante permanecía oculto: un problema físico que le impedía volver a sentirse el piloto dominante de siempre.

Cuando parecía recuperar su mejor versión -la del siete veces campeón de MotoGP-, la mala fortuna volvió a golpearle. Esta vez, el origen estaba de nuevo en el hombro derecho.

Las dudas le habían acompañado desde el inicio de la temporada y, tras otra caída en la carrera del domingo en Jerez, entendió que había llegado el momento de buscar respuestas. Necesitaba una nueva revisión médica.

Las encontró, aunque no fueran las que esperaba escuchar. La caída sufrida en Indonesia provocó el desplazamiento de un tornillo ya dañado, convertido ahora en un problema serio.

No afectaba a su vida cotidiana ni a sus entrenamientos fuera de MotoGP, pero sí a la exigente posición de pilotaje de una moto de velocidad. La única salida posible pasaba por el quirófano y un nuevo proceso de recuperación.

La intervención estaba prevista, en secreto, para después del GP de Cataluña. Sin embargo, la caída de Le Mans aceleró los acontecimientos.

Entonces Márquez decidió sincerarse con el equipo, que desconocía la gravedad de la situación: "Hay un tornillo que me está afectando a un nervio. A veces puedo pilotar y a veces no. Sabía que algo no iba bien".

El momento más difícil

Con los ojos vidriosos, el piloto español revivía un escenario demasiado familiar desde sus años en Honda: volver a operarse para intentar recuperar la plenitud física.

"La operación ya estaba programada para después de Cataluña. Estoy pilotando con un brazo y medio", confesó dentro del box oficial de Ducati, tal y como mostró la propia escudería italiana en un vídeo reciente.

La reacción del equipo fue inmediata. Todos comprendieron el alcance del problema y el desgaste acumulado de un Márquez devastado, aunque emocionalmente más fuerte que en anteriores ocasiones.

Marc Márquez se va al suelo en el sprint de Jerez.

Marc Márquez se va al suelo en el sprint de Jerez. MotoGP

Esta vez, al menos, la solución parecía más sencilla: no sería necesario viajar a Estados Unidos ni afrontar una compleja reconstrucción. Bastaría con extraer el tornillo desplazado.

"Tenemos que valorar si basta con una sola intervención. Seguramente me perderé el GP de Cataluña. Después de Jerez me hice pruebas porque notaba que algo fallaba. Al adoptar la posición de conducción, el tornillo roza el nervio que controla estos dedos y parte del brazo. Pierdo fuerza", explicó el piloto.

Márquez reconoció que podía mantener un buen ritmo durante algunas vueltas, pero después las sensaciones desaparecían por completo. "Cuando me relajo un poco, todo cambia", admitió.

Solo entonces entendió caídas como la de Jerez, producida sin ir al límite. "No puedo exprimir la moto", resumió.

El respaldo de Ducati

En primera fila escuchaba atentamente Gigi Dall'Igna, CEO de Ducati. Sorprendido por la situación, el ingeniero italiano no dudó en respaldar públicamente al español.

"Es lo mejor que puedes hacer. Al menos ahora se ha identificado el problema", le trasladó, antes de recordarle la principal lección de estos años: "El cuerpo es lo primero. Después ya pensaremos en lo demás".

Márquez asintió con serenidad, aunque sin renunciar al discurso competitivo que le ha definido durante toda su carrera. "No tengo nada que demostrar. Sé que puedo ser rápido; lo demostré en la Q1 rompiendo el récord del circuito. Pero estoy rodando medio segundo por debajo de mi límite. Lo intento, pero así es muy difícil", confesó.

"Lo cierto es que no está funcionando", concluyó el piloto. Y entonces, incluso sin conocer aún los plazos de recuperación, Dall'Igna solo le pidió una cosa: "Tranquilo, por favor".