Marc Márquez pasó por quirófano por tercera vez para solucionar sus problemas en el brazo derecho. Una lesión que persistía desde que se cayó de la moto en Jerez y que, además de haberle hecho abandonar la última temporada de MotoGP, también le obligará a quedarse sin algún que otro circuito de la próxima campaña. 

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El piloto de Cervera ha roto su silencio tras una intervención de casi 11 horas de duración. Y lo ha hecho reconociendo que no debió intentar competir en Jerez. Cabe recordar que Márquez, días después de operarse, viajó al circuito español en lo que fue visto como una proeza. Tras unos entrenamientos, vio que no podía competir y luego tuvo que pasar una segunda vez por quirófano tras el esfuerzo.

Márquez, en una entrevista para Dazn, asegura que recibió el visto bueno de los servicios médicos y que, visto el resultado, "fue un error". "Salgo de la primera operación y como todo piloto pregunto cuándo me puedo volver a subir a la moto", relata sobre los momentos posteriores a la primera operación. "Es la primera pregunta de cualquier deportista. Y es ahí donde el doctor tiene que ser realista", subraya.

El mensaje que le trasladaron era que estaba en condiciones, que la placa que le habían colocado en el brazo derecho le permitía competir al máxio nivel. Y Márquez accedió. "Fui a Jerez con la tranquilidad de que la placa aguantaba, que todo estaba bien porque así me lo dijeron", asegura en la entrevista. La imagen de esa operación, que él mismo compartió en redes sociales, mostraba la dificultad de la intervención y la importancia de una buena recuperación física. En la segunda intervención mostró los 12 clavos que le habían colocado en ese brazo que tantas complicaciones que ldaba.

'OK' médico

"Yo fui el primero que pregunté porque soy valiente, pero no un inconsciente y si me dicen que la placa se puede romper ahí en una frenada yo no me subo a una moto a 300 km/h", se defiende en la conversación después de que muchos lo vieran como una temeridad del propio piloto. El resultado, conocido por todos, no fue nada bueno y aún lo está pagando. "Así que la vuelta fue precipitada", sentencia.

En un primer momento, desde su equipo explicaron que Márquez se había roto la placa en un movimiento fortuito en su casa. Abrir una ventana le había supuesto una nueva lesión. Sin embargo, Márquez ha negado esa versión: "No por abrir esa ventana, sino de todo el estrés acumulado".

Márquez reconoce por primera vez que hubo un fallo: "Fue un error". El aprendizaje que ha tomado es "que los pilotos" tienen "la virtud que es a la vez un defecto, el de no ver el riesgo" y es lo que les "tienen que hacer ver".

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