Antonelli, durante la sesión de clasificación en Spa.

Antonelli, durante la sesión de clasificación en Spa. Reuters

F1

Antonelli no encuentra rival en Spa y se lleva una cómoda pole por delante de Verstappen, que está en la lucha por el rebufo

El italiano logró su segunda pole consecutiva en una qualy aciaga para los españoles: Alonso saldrá último y Sainz 15º.

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Pole incontestable de Kimi Antonelli. Una más. El italiano, líder del Mundial se está divirtiendo como un niño pequeño en su segunda temporada en el Gran Circo. Hace fácil lo difícil y con tan solo 19 años está mostrando una personalidad que no se asusta al tener a su lado a miuras como Verstappen, Norris, Leclerc, Russell o Hamilton.

El pulso por la pole en Spa tuvo un reparto de protagonistas mucho más amplio que en otras ocasiones. Verstappen y Norris también se sumaron a la pelea, aunque ninguno logró desbancar a Antonelli.

El juego de rebufos entre Max y Hadjar resultó insuficiente para superar el registro del italiano, mientras que Lando, condicionado por su sanción de diez posiciones en parrilla, sabía que su margen de maniobra era limitado.

Una penalización que, además, beneficia a Kimi de cara al domingo, ya que tendrá un rival menos en la lucha por la victoria. Russell (3º) y los Ferrari (4º y 5º), por su parte, partirán con pocas opciones de inquietarle desde el inicio.

Antonelli tuvo que sobreponerse a un inicio de clasificación más complicado de lo esperado. Después del contratiempo que le impidió dominar con mayor autoridad los últimos libres, arrancó la Q1 desde la octava posición tras cometer un error en su primer intento y no mejorar en el segundo con neumáticos blandos usados, la estrategia elegida por todos los pilotos de cabeza.

Norris aprovechó ese momento para colocarse al frente, seguido por Verstappen y Hadjar, pero la respuesta del italiano llegó en la Q2 con una vuelta demoledora: rebajó en siete décimas el 1:45.8 que había marcado previamente el británico. La reacción no tardó en llegar.

Leclerc, hasta entonces discreto, se quedó a dos décimas; Norris, a tres; y tanto Hamilton -con su Ferrari reparado a tiempo tras el accidente en los Libres 3- como Verstappen, a cuatro.

Aquello no fue un espejismo. La igualdad se acentuó todavía más en la Q3, en la que también brillaron dos invitados inesperados, Lindblad y Bortoleto.

Los primeros tiempos en 1:44 del fin de semana llegaron de forma simultánea y llevaron la firma de Norris, Antonelli, Leclerc y Verstappen, separados por apenas una décima. Mientras tanto, Hadjar, ya penalizado, volvió a sacrificar su clasificación para proporcionar rebufo a su compañero.

La escena se repitió tras una bandera roja provocada para limpiar la gravilla de la pista. Verstappen llegó a verse provisionalmente en la pole, pero Antonelli respondió con el golpe definitivo y le aventajó en tres décimas.

Norris terminó tercero en pista, aunque su sanción le relegará al 13º puesto. Russell heredó así la tercera plaza, limitando daños y quedando en la misma décima que Leclerc y Hamilton.

Sainz invierte la tendencia en Williams

Después de verse superado por Albon en las tres sesiones de entrenamientos, Sainz encontró la vuelta que se le había resistido durante todo el fin de semana justo cuando más la necesitaba.

En la Q1 logró superar el corte con una décima de ventaja sobre su compañero, suficiente para situar a Bearman entre ambos y acceder a la Q2 desde la 15ª posición.

En esa segunda ronda volvió a imponerse tanto al Haas como, por una décima, al Audi de Hülkenberg, cuya clasificación terminó con problemas hidráulicos una vez ondeó la bandera a cuadros.

Gracias a la sanción de Hadjar, el madrileño arrancará finalmente 14º, aunque necesitará una carrera movida para aspirar a entrar en el Top-10.

Carlos Sainz, durante la qualy del GP de Bélgica.

Carlos Sainz, durante la qualy del GP de Bélgica. Reuters

Aston Martin, en cambio, confirmó el difícil panorama que ya había anticipado Mike Krack el viernes con una sentencia rotunda: "No hay nada por lo que luchar en cuanto al resultado".

Condenados a ocupar las últimas posiciones de la parrilla, con o sin penalizaciones, el único objetivo pasaba por reducir la enorme distancia respecto a la cabeza.

Lo consiguieron parcialmente al recortar de cinco a cuatro segundos la diferencia en la Q1, pero la referencia cambió rápidamente.

Los Cadillac ya les aventajan en más de dos segundos, una brecha que será extremadamente complicada de cerrar únicamente mediante el desarrollo del chasis. La espera para comprobar si pueden revertir la situación está a punto de terminar.