Andrea Kimi Antonelli celebrando su victoria en el GP de Mónaco 2026

Andrea Kimi Antonelli celebrando su victoria en el GP de Mónaco 2026 Reuters

F1

Antonelli suma en las caóticas calles de Mónaco su quinta victoria seguida y se confirma como la gran fuerza de la F1

El italiano se llevó el triunfo en el icónico trazado en una carrera marcada por las colisiones y las sanciones. Alonso fue 12º y Sainz abandonó.

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El Gran Premio de Mónaco 2026 confirmó que el actual centro de gravedad de la Fórmula 1 se llama Kimi Antonelli.

El italiano se llevó la victoria en las calles del Principado por delante de Lewis Hamilton e Isack Hadjar, en otro paso más dentro de un inicio de temporada que lo ha instalado como líder sólido del Mundial.

La carrera encaja en la trayectoria imparable que arrastra desde marzo. Antonelli llegó a Montecarlo con cuatro triunfos en cinco grandes premios, incluyendo su estreno en China y una exhibición en Japón que lo convirtió en el líder más joven de la historia del campeonato.

Después llegaron victorias en Miami y Canadá que dispararon su ventaja en la clasificación y devolvieron a Mercedes a un papel de dominio que no ejercía con tanta claridad desde la era híbrida más pura.

Mónaco añade ahora una muesca icónica a una racha que ya tiene dimensiones históricas para un piloto de solo 19 años.

Andrea Kim Antonelli liderando la carrera en el GP de Mónaco 2026

Andrea Kim Antonelli liderando la carrera en el GP de Mónaco 2026 Reuters

La carrera, eso sí, no fue un trámite. Antonelli defendió la pole en la arrancada y salió indemne de un primer giro movido por el abandono inmediato de Max Verstappen, víctima de problemas mecánicos cuando se disponía a atacar desde la primera fila.

A partir de ahí, el italiano gestionó el ritmo, siempre con Hamilton en la estela y con Leclerc asentado en un podio que parecía cerrado, mientras el tren de cabeza se estiraba y el resto de aspirantes quedaba atado al habitual tapón del Principado.

El gran giro de guion llegó en el tramo final. Primero fue Lance Stroll quien besó el muro en la última curva, dañando las protecciones. Poco después, en el mismo punto, Leclerc perdió el control del Ferrari y se fue contra las barreras cuando tenía el podio en el bolsillo, lo que provocó una bandera roja y neutralizó la carrera a falta de algo más de diez vueltas.

El golpe del ídolo local no solo alargó la maldición que arrastra en casa, sino que abrió de par en par la puerta del cajón a Hadjar, que heredó la tercera posición de un fin de semana hasta entonces discreto.

En la resalida, con todos montando neumático nuevo y la tensión disparada, Antonelli volvió a ejecutar a la perfección: reaccionó mejor que Hamilton cuando se apagó el semáforo del pit lane y, aunque el británico intentó presionar en las primeras curvas, nunca llegó a enseñarle el morro con verdadero peligro.

Hadjar, por su parte, se centró en contener a un grupo que incluía a Piastri y Lawson y amarró un podio de enorme valor para su aún corta trayectoria en la categoría reina.

El accidente de Sainz

Para los españoles, la cita volvió a ser ingrata. Fernando Alonso se movió casi toda la tarde en tierra de nadie y solo el caos final le permitió acercarse a la zona de puntos, aunque terminó fuera del top-10 en un nuevo domingo cuesta arriba.

Carlos Sainz, en cambio, ni siquiera vio la bandera a cuadros: se vio envuelto en un incidente con Gabriel Bortoleto que acabó con el madrileño camino del garaje y sin recompensa en uno de los escenarios donde mejor se había mostrado en el pasado.

Para Antonelli, en cambio, Mónaco supone mucho más que una victoria: consolida una temporada que ya empieza a medirse en términos de récords y de cambio de era, con el italiano imponiendo su ley en el circuito donde tradicionalmente se consagra a los grandes campeones.