Fernando Alonso, junto con un ingeniero de Aston Martin en Australia

Fernando Alonso, junto con un ingeniero de Aston Martin en Australia Reuters

F1

Aston Martin y el don de desaprovechar la oportunidad: 1.000 millones para dar por perdido un año en tres carreras

La crisis tiene múltiples causas: falta de planificación, la llegada tardía y la dualidad de cargos de Adrian Newey, y la inadaptación del motor Honda. 

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En la Fórmula 1, la planificación lo es todo. Cada detalle cuenta y dejar algo al azar puede resultar desastroso. Un proyecto con cabos sueltos se traduce en meses de recuperación frente a los rivales: en este deporte, una décima puede significar años de esfuerzo.

Aston Martin vive ahora una pesadilla de proporciones históricas, destinada a convertirse en un ejemplo de lo que nunca debe hacerse ante un nuevo escenario reglamentario.

Los resultados son avergonzantes. El rostro serio de Lawrence Stroll ya durante los test de Baréin no auguraban nada bueno... pero nadie se podía imaginar que el inicio de este nuevo año fuera tan malo.

En Australia y en China, Fernando Alonso no pudo ni terminar la carrera, mientras que Lance Stroll lo hizo en Albert Park después de haber estado 14 vueltas metido en el garaje. En Suzuka, el asturiano pudo por fin ver la bandera de cuadros.

Lo logró tras una carrera que calificó como "semiaburrida" y que, eso sí, no terminó su compañero. Alonso fue 18º con las dichosas vibraciones aún presentes y, tras ser papá, se marchó a descansar durante el parón de un mes hasta que llegue Miami.

El nuevo aliado de Newey

La debacle es tal que la escudería está comenzando a revertir algunas decisiones. La primera está siendo eliminar la dualidad de Adrian Newey, que concentrará ahora todos sus esfuerzos en mejorar el monoplaza, mientras que la gestión deportiva pasará a Jonathan Wheatley.

Wheatley, pieza clave en Red Bull junto a Newey y Horner, había fichado por Audi la temporada pasada, por lo que su reincorporación a Aston Martin requiere un periodo de adaptació, el llamado gardening. Y es que en la Fórmula 1, los secretos de cada equipo se respetan con rigor.

El británico ha dejado su puesto de 'Team Manager' de Audi por motivos personales. Tras conocerse la noticia, Aston Martin ratificó al gurú de la Fórmula 1 en su cargo, pero es un secreto a voces que Adrian Newey volverá a tener a su mano derecha en la fábrica de Silverstone.  

Su relación con Newey y la relativa tranquilidad de su vida en Hinwil -completamente diferente a la que tenía en Alemania- habrían facilitado su regreso a un entorno 'familiar'. No se ha hecho oficial aún, pero es cuestión de tiempo.

La tensión entre Honda y Aston Martin es máxima, con acusaciones cruzadas diarias. Los japoneses habían contemplado abandonar el Gran Circo, pero el nuevo reglamento, con mayor peso de la parte eléctrica, y la presencia de Newey, que los había salvado tras la salida abrupta de McLaren, los convenció de quedarse.

Aun así, el coche es un desastre absoluto. En las tres primeras citas del calendario el objetivo ha sido terminar la carrera y eso que hace apenas unos meses, el equipo británico era señalado como uno de los favoritos al título.

La F1 ha demostrado, una vez más, que el dinero no lo es todo. Alonso sorprende por su paciencia y profesionalidad, muy lejos de la impaciencia mostrada en McLaren, cuando su apuesta por Ferrari y luego por un proyecto fallido acabó en frustración.

"Serán complicadas las próximas 10 carreras, ya adelanto que no veremos ningún cambio. Trabajamos fuerte para mejorar la situación, pero en la Fórmula 1 no existen los milagros de fin de semana en fin de semana. Intentaremos trabajar, porque la primera mitad del año será difícil y esperemos que la segunda sea mejor", reconoció el asturiano tras la qualy del sábado.

El plazo está claro. 10 carreras, o como dijo en China, tres o cuatro meses. La fiabilidad va apareciendo, pero el rendimiento queda lejos.

El 3 de marzo de 2021 durante la presentación del AMR21, Otmar Szafnauer (antiguo jefe de la escudería) lanzó el mensaje de que las ambiciones del equipo eran sentar las bases para conseguir el campeonato a mediados de la presente década.

"Es mucho más fácil decir que vamos a pelear y ganar un Mundial que hacerlo realmente [...] Necesitamos primero un buen plan para que podamos comenzar hoy y llegar a ser contendientes por el Mundial. Después, tenemos que ejecutarlo", reconoció el rumano-estadounidense.

Un proyecto fallido

El 14 de octubre de ese mismo año, Lawrence Stroll anunció una inversión de 295 millones de euros para ampliar la fábrica del equipo Aston Martin Fórmula 1. En dos años, el canadiense renovó las instalaciones de la escudería estando a la vanguardia tecnológica: el mejor túnel de viento y un avanzado simulador.

No obstante, aún faltaba lo más importante. El empresario fichó personal de Mercedes, Red Bull y Ferrari manteniendo el objetivo de ganar el campeonato del mundo. El movimiento del 1 de agosto de 2022 fue, definitivamente, toda una declaración de intenciones.

La irrupción de Aston Martin se frenó con el AMR23, el AMR24 y el AMR25. Otra vez a la casilla de salida. Stroll dio un nuevo golpe de timón y fichó a Adrian Newey, el gurú de la Fórmula 1, el ingeniero más exitoso en la historia del automovilismo. La apuesta por ganar había subido.

Fernando Alonso y Adrian Newey en la fábrica de Aston Martin en Silverstone.

Fernando Alonso y Adrian Newey en la fábrica de Aston Martin en Silverstone. Aston Martin

Aston Martin consiguió juntar al considerado uno de los mejores pilotos de la historia de la Fórmula 1 que sueña con ganar su tercer Mundial y al ingeniero que mejores resultados obtuvo a lo largo de su carrera. Alonso, Newey, la fábrica de Silverstone, el personal, la alianza con Honda... todo enfocado en 2026.

Lawrence Stroll ha destinado una cantidad astronómica de dinero a construir su proyecto en la Fórmula 1, con una inversión total que supera con creces los 1.000 millones de euros si se suman todas las capas del proyecto.

A tenor de lo reflejado en apenas un mes, en tres carreras Aston Martin ha protagonizado el mejor ejemplo de cómo se puede tirar a la basura un proyecto para el que se llevaban preparando cinco años.