Pau Navarro se agarra la cara tras ganar el Dakar 2026 en categoría Challenger.

Pau Navarro se agarra la cara tras ganar el Dakar 2026 en categoría Challenger. Imagen cedida

Motor

Pau Navarro: "Ganar el Dakar me ha quitado un peso de encima, pero necesito no cargar con el trabajo de mi familia"

EL ESPAÑOL habla con el vencedor en la categoría Challenger en 2026, quien busca un patrocinador que le ofrezca un proyecto para correr el próximo año.

Más información: Laia Sanz: "El Top-20 del Dakar está bien para ser el primer año, pero debemos arriesgar más para luchar por el Top-10".

Publicada

Ser un diamante en bruto es a lo que aspira todo joven deportista. Estar entre los candidatos para ser un proyecto de estrella, un talento por formar y un campeón por construir para convertirse algún día en un gran leyenda. Sin embargo, hay algunos elegidos a los que este camino se les hace largo y prefieren ir por la vía rápida, la de conquistar la victoria a las primeras de cambio. Pau Navarro (Llagostera, 2004) es un claro ejemplo.

El piloto catalán, con apenas 21 años, se había convertido ya en uno de los grandes proyectos del futuro. Con experiencia en varias modalidades, debutó a los 16, y con un podio en la categoría Challenger en 2025, nadie dudaba de su talento, su constancia y su regularidad. Pero como decíamos, Pau Navarro no es de los jóvenes talentos al uso. A pesar de su carácter tranquilo, él las metas las consigue a toda velocidad.

Hace alrededor de mes y medio le decía a este periódico que tenía el equipo y la posibilidad de llevarse la victoria. Y dicho y hecho. Unas semanas después, él y su amigo Jan Rosa se convertían en campeones del Rally Dakar por primera vez en su carrera. Las altísimas expectativas estaban cumplidas. Y las profecías que le auguraban un éxito casi sin parangón, más que confirmadas.

Sin embargo, aunque Pau y Jan parecen hacer fácil lo difícil, sobre todo por su carácter tranquilo y humilde, llevarse a casa el ansiado Touareg ha sido una empresa titánica. No solo tuvieron que ser lo más rápidos y los más regulares. Si no que tuvieron superar un inicio un tanto desgraciado, mil y una averías e incluso tener que dormir a los pies de su coche para luchar contra los sabotajes.

Sí, Pau, aunque a ti no te guste hablar de ello, cosa que todo el mundo entendió casi desde el primer momento, eso fue lo que te hicieron. Lo que se les hace de vez en cuando a los campeones cuando sus rivales no quieren ser pasados por encima. Una artimaña insuficiente para detener al nuevo campeón de la categoría Challenger y a un prodigio llamado a dar alegrías mayores al motorsport español muy pronto.

Una faena que a punto estuvo de romper todas sus ilusiones y esperanzas y que el propio Pau explica y recuerda en esta charla tranquila con EL ESPAÑOL. El catalán repasa las mil y una aventuras que ha tenido que superar junto a Jan para coronarse campeones, las innumerables averías sufridas por la dureza de la propia carrera y lo difícil que fue mantener el liderato durante medio Dakar.

Pero sobre todo, Pau hace balance y reconoce que son estos momentos los que dan sentido a su vida, esa que ahora sigue en la empresa familiar, sin tiempo de celebraciones. Y es que, desde el despacho de su padre, nos explica que a pesar de ser ya una estrella, la rabia por no tener todavía un proyecto para estar en el Dakar 2027 casi empaña la felicidad y la satisfacción de su triunfo.

De hecho, solo unas semanas antes de iniciar su participación en la prueba saudí, y justo antes de llevarse la victoria también en el Rally de Marruecos, prueba del Campeonato del Mundo de Rally-raid en el que quedó segundo, se quedó sin su primer gran patrocinador. Por ello, ahora busca con cierta frustración una marca que le haga no poner en juego 'el pan' de su familia para seguir cumpliendo su sueño.

Y es que Pau es así, un chico tranquilo, encantador y familiar que lejos de crecerse por haberse consagrado como campeón del Dakar sigue pensando en que sus hermanas tienen tanto derecho como él a disfrutar de aquello por lo que sus padres, e incluso sus abuelos, han peleado durante años. Y precisamente para todos ellos va un triunfo que, ojalá, sea el primero de muchos en la prueba más dura del mundo.

Pau Navarro llora mientras habla por teléfono con su familia tras ganar el Dakar.

Pau Navarro llora mientras habla por teléfono con su familia tras ganar el Dakar. Imagen cedida

Pau, queríais ganar el Dakar y lo habéis hecho. Objetivo cumplido, ¿no?

Sí, la verdad. Veníamos a la carrera con muchas expectativas de hacer un buen resultado. Lo decíamos desde antes de salir. Habiendo hecho el Mundial y quedando segundos, ganando en Marruecos... Sabíamos que podíamos estar ahí.

Y aquí en la carrera pues seguimos la misma estrategia que en Marruecos y nos ha salido bien para ganar. Así que contento, bastante contento de confiar tanto y de que te salga. Porque si confías y después no lo ganas, es un problema.

¿Tenías un poco de miedo a llevarte una decepción si no lo conseguías?

No. La verdad es que este año también lo dije antes de salir que me tomaba este Dakar como posiblemente lo que podría haber sido, mi último Dakar. Así que me lo tomaba con la idea de ir a disfrutarlo.

El resultado siempre... bueno, quieres ganar, pero poder estar aquí en el Dakar ya es es lo máximo para mí. Y si no se daba y no tenía el nivel, habríamos dicho 'bueno, he tenido la gran suerte de haber disfrutado seis Dakares y hemos visto que no estoy para para ganar, ¿no?'.

Pero no era algo que me preocupara. Porque al final también confío mucho en mí. Me tomé este Dakar para disfrutarlo y que fuera un Dakar haciéndolo a mi manera y que el resultado fuera el que fuera. Y nos ha salido bien. Sabíamos que podíamos hacerlo. Y demostrarlo es bonito también.

Ahora que eres campeón del Dakar, ¿tú sabrías explicar la dimensión que tiene este éxito?

No lo sé. La verdad es que ganar el Dakar lo dices un poco con la con la boca pequeña, es complicado de digerir. Es algo mágico para mí, porque no es solo toda la dimensión que tiene en el mundo y lo grande que es el Dakar y su historia detrás.

En mi caso, yo como fan, lo he he visto todos los años en casa, lo he disfrutado con mi padre viviendo momentos en los que él me explicaba cosas, porque él antes hacía enduro con gente que corría en el Dakar... Y vivirlo, todo el proceso que he ido viviendo es lo más bonito, lo que te crea más conexión con el Dakar.

El resto, lo de fuera, no es ruido, pero no va conmigo. Lo grande que es, con toda la gente que lo sigue... Siento pasión y le tengo cariño al Dakar, por eso se me hace un poco surrealista haberlo ganado.

La carrera fue muy bien. Líderes prácticamente desde la etapa 5. No sé si ha sido una victoria relativamente fácil teniendo en cuenta que un Dakar siempre es una carrera complicada y que lo raro es mantenerte siempre líder de la general.

Vimos en coches todos los cambios que hubo, incluso en motos que parecía que Sanders lo tenía ganado, luego Brabec y al final Benavides el último día. En cambio vosotros fuisteis líderes durante más de medio Dakar. ¿Parece que fue más fácil de lo que realmente ha sido?

Sí, al final cuando alguien se pone líder y lo mantiene no se ve lo complicado que es aguantarlo. Para poner en contexto, los primeros cuatro días hubo cambio de líder todos los días. Y nosotros estábamos ahí cuartos, segundos y ya nos pusimos líderes. Mantenerlo fue muy complicado porque tuvimos problemas. Pero los primeros días, aunque nos manteníamos líderes, a todos los teníamos a nada, a menos de 10 minutos.

Y cuando llegaron los últimos días tuve el problema ese con con el sensor, que el día que teníamos la mayor ventaja que habíamos tenido, pasamos al siguiente día a tener solo 18 minutos y a volver a estar en alerta.

Así que fue... ¿cómo decirlo? Aunque estuviéramos líderes tenía que haber mucha gestión de todos los ritmos todo el rato, porque si te despistas lo puedes perder en un momento. Puede llegar a parecer que ha sido una victoria plácida o sin complicaciones, pero no, la verdad es que no.

Me hablabas del problema que sufristeis con el conector tras la etapa maratón. A ti no te gusta hablar de sabotaje, pero no sé si entiendes que se hable de ello porque al menos lo parece.

Sí, sí. Yo lo entiendo perfectamente porque al final las palabras de los mecánicos, desde el técnico de electricistas hasta el ingeniero del coche, dicen que ese sensor... tal como ocurrieron todos los hechos, la única manera de que se hubiera desconectado era con una mano. No tiene más. Yo no me quise enfocar mucho en eso, porque ¿para qué? No podíamos conseguir que nos devolvieran tiempo, no hay cámaras, no hay nada.

No me enfoqué mucho. Lo único en lo que me enfoqué fue que teníamos al segundo a 18 minutos en ese día y se complicaba un poco la cosa. Pero es un poco... si ha pasado... Yo espero realmente que haya sido una casualidad de la vida súper compleja, porque si ha sido una persona pues no sé cómo esa persona puede llegar a dormir.

¿Tú crees que si no hubieras ido líder en la clasificación con 40 minutos de ventaja esto hubiera pasado?

No lo sé, la verdad. Siempre es coincidencia que le pase a quien va liderando o con alguien con el que se está compitiendo por ganar, ¿no? Pero es lo que toca, las carreras son así.

Llegar a ese sensor era poner el brazo y tocar el motor. Tardas 5 segundos.

¿Por qué decidisteis hacer guardia y vigilar esa noche el coche? ¿Teníais algún motivo para temer?

No, no. Es un poco porque nos han pasado antes cosas raras. A mi padre, no a mí. En algunos momentos, en sitios que no estaban muy controlados, han pasado cosas y tenemos esa experiencia. Esa mala experiencia, ese mal trago de no saber explicar por qué ha pasado algo y que todo parezca por una mano que no puedas controlar.

Así que un poco tirar de la experiencia de mi padre porque también estos coches son más accesibles que los coches grandes. Llegar a ese sensor era poner el brazo y ya tocabas el motor. Dirás, ¿por qué no pasó con los coches de Sainz o de Nani? En esos coches, acceder a eso es más complicado y es un poco diferente cuando están tan arriba. Pero cuando es en coches tan pequeños pues son 5 segundos.

Y esa mano fantasma, ¿de quién podría ser? ¿Quién tenía acceso durante esa noche al coche? ¿Cualquier persona que estuviera en el campamento haciendo la maratón?

Acceso al campamento... Mira, te digo... podía entrar quien quisiera. Estaba Alex Crivillé y otras personas que durmieron ahí al lado del campamento, gente fue a cenar con ellos y ellos vieron los coches ahí y lo vieron todo. No digo que sean ellos evidentemente, ni por asomo. Pero eso indica el fácil acceso que había a la zona. Cualquier persona que viniera en ese momento, fuera externa o interna de la carrera, podía entrar dentro del campamento y hacer lo que quisiera.

¿Y crees que la persona que lo hizo sabía lo que hacía? Que no fue algo casual, que la persona que lo hizo sabía lo que estaba dañado del coche.

No lo sé. Lo que sí sé es que dejó el sensor... No estaba desconectado del todo, sino estaba desconectado lo justo para que cuando hubiera vibraciones se terminara de desconectar.

En carrera decías que tú tenías sospechas. No sé si esto ha tenido alguna investigación.

Sí, pero eso lo dije un poco en caliente. Claro, tienes sospechas de lo que tienes más cerca, o del perfil de persona que conoces ahí en las carreras... pero la verdad es que no. En frío dudar de gente es complicado. E identificar quién es, imposible. O te viene y te dice alguien que lo conoce o nada.

Vosotros no os habéis planteado pedir nada a la FIA o a ASO, ¿no?

No, no, nada. Es que no se puede demostrar nada.

Saliendo un poco del tema del conector, a partir de ahí cambió un poco vuestro Dakar y vuestra manera de ver la carrera. Sobre todo por haber perdido la ventaja. ¿Notábais que competíais de otra manera?

La misma etapa no, pero la siguiente, que el segundo estaba a 18 minutos, fue una etapa de ir bastante recto. Faltaban creo que tres etapas para terminar. La primera sí que me lo tomé como volver al ritmo normal porque cuando tienes mucha ventaja vas perdiendo mucho tiempo en las etapas y te duele porque siempre te gusta ganar y sabes que puedes quedar por delante de diferente gente, pero tienes que terminar detrás.

Jan miraba al terminar los tiempos y decía 'buah, este nos ha quitado este tiempo' y me regañaba '¿no te duele?' (risas). Y bueno, sí, pero es para un futuro. La etapa después del conector, al estar todo más junto, sí que la hicimos a más ritmo. Pero justo en esa etapa nuestro perseguidor, Seaidan, empujando mientras íbamos los dos al mismo ritmo, volcó. Pudo terminar porque tuvo mucha suerte y le pasó a 5 kilómetros de meta.

Perdió un poco de tiempo, no mucho, pero lo suficiente para nosotros poder tener más gestión. Pero cambiamos para esa etapa. Y demostramos que cuando nos metíamos otra vez al ritmo de carrera, estábamos ahí delante y la gente que intentaba mantener el ritmo que estaba luchando pues no lo mantenía. Así que un poco mi orgullo pequeño estaba ahí.

Y después pues las siguientes etapas... por ejemplo, la última fuimos muy lentos y la penúltima también, controlando, pero incluso en la penúltima tampoco hicimos mal resultado, así que...

Pau Navarro celebra su victoria en el Dakar junto a su mecánicos.

Pau Navarro celebra su victoria en el Dakar junto a su mecánicos. Imagen cedida

Más allá de vuestra regularidad y de vuestro talento, ¿dónde crees que han estado las claves de la victoria?

La clave ha sido saber gestionar los problemas. Como te he dicho, pocas etapas hemos tenido limpias... Y el saber gestionarlo es fundamental. Por ejemplo, durante todo el año en el Mundial hemos tenido muchos problemas que los hemos tenido también en el Dakar.

Y habíamos perdido mucho, pero habiéndolos pasado ya, habiendo tenido esa experiencia, te da las claves para no perder mucho tiempo cuando nos ocurrían esas cosas.

En la etapa 2, nos dieron por detrás y nos doblaron una barra, desllantamos, cambiamos la rueda y supimos manejar eso. Después, en la etapa 3 había navegación complicada y en otras etapas también dudábamos mucho. Y confiábamos en nosotros y confiábamos en nuestra manera de hacer las cosas y encontrábamos el camino sin perder demasiado. Después, un día hacían mucho ruido el cambio y el diferencial. Ahí intentas mantener la calma y sacas la experiencia de conocer el coche porque te ayuda a cuidarlo mucho más.

Otro día, mi puerta se iba todo el rato cayendo. Y eso del cambio pasó un poco desapercibido, pero llegamos y los mecánicos nos dijeron 'habéis llegado porque el de arriba ha querido, eh'. Así que imagínate. Ya los últimos días el motor hacía ruidos extraños porque durante toda la carrera nosotros sufríamos de velocidad punta, no llegábamos y nos la jugamos un poco con el mapa, que era un poco agresivo, donde el motor sufría y por eso terminó haciendo esos ruidos .

Los últimos días metimos un mapa de motor que era mucho más lento y conservador porque teníamos el miedo de romper. En la penúltima etapa se nos cortó el cable del latiguillo del freno de detrás. Eso ya nos pasó antes y no sabíamos cómo solucionarlo y era algo de súper fácil arreglo, de menos de 10 segundos.

Y haber hecho el Mundial pues nos ha servido para en el Dakar no haber perdido ese tiempo. Bloqueamos y teníamos solo los frenos de delante y hacer toda la etapa manejando eso entre las piedras y jugándote el Dakar... Y en la noche antes de salir a la última etapa tuvimos que cambiar el turbo porque no lo veían bien. Y justo uno de nuestro equipo lo rompió ese día. Así que imagínate.

Os salvasteis de varias buenas sí.

Sí. Y eso lo tienes que gestionar. Y antes de salir el último día sabes que Benavides ha ganado por 2 segundos porque Brabec la ha liado y dices 'buah, ¿me puede pasar a mí o no?'. Y después sabes que Nasser en el primer parcial o en el segundo pierde 8 minutos porque se ha perdido...

Gestionar todo eso es lo complicado y también lo bonito de esta victoria. Hemos manejado todo para no perder mucho tiempo y ser regulares y constantes todo el rato. Ser conservador, pero con gas. Que no es que vayamos paseando.

¿Habéis sentido mucha presión o habéis podido disfrutar la carrera?

Je (risas), lo disfrutas sufriendo, ¿no? El Dakar es el Dakar por esto. El Dakar es una odisea donde lo das todo. El día que sufres más es el día que lo echas de menos. Durante el día vas a decir 'joder, no quiero volver más, quiero que se termine ya', pero el siguiente día es el que te motiva más para volver al Dakar. Es la magia que tiene.

¿Qué habéis hecho Jan y tú en vuestros ratos libres? En los enlaces, cuando habéis estado en el motorhome... ¿Al final ha habido videojuegos, música...? ¿Os ha dado tiempo para estudiar algo?

Sí (risas), Jan tenía que estudiar bastante. Había había días que me decía 'buah, es que estoy muy cansado'. Y yo decía 'es que te vas a dormir una hora o una hora y pico más tarde que yo', así que era normal porque iba estudiando. En el enlace pues íbamos cantando mucho, parecía un karaoke a veces eso. Después cuando llegábamos estábamos con Pere y nos ayudábamos, nos preparaban todo y hablábamos.

Yo tenía el cubo de rubik para hacer mis cosas y un poco eso, te entretienes con la gente, pero tampoco hay mucho tiempo. Cuando llegas al vivac, teníamos algún día que llegábamos a las 15:00 o las 16:00, ese era el mejor día. Pero normalmente a las 18:00 o las 19:00 y tienes la hora de hablar con los ingenieros, comer, briefing y hacer un tiempo muerto para hablar con la familia y dormir. Y volver a empezar. Eso es un poco nuestro Dakar. Para mí el cubo de rubik fue muy distracción.

Cuando ganamos, Jan hizo una videollamada con mi familia y no nos dijimos nada. Solo llorar y reír.

¿Cómo es Pau Navarro en la gestión de las emociones? ¿Qué te ha salido hacer desde el primer segundo que ganaste el Dakar?

Un poco de emociones de todo tipo he tenido. Terminando, Jan me iba diciendo '¡buah, hemos ganado el Dakar!'. Cuando cruzamos la meta él iba gritando y a mí solo me salía reír sobre todo. Jan me decía 'es que estaba a tu lado y te ibas riendo, parecías tonto'. Me iba hablando y yo no le decía nada, solo reía.

Después vas con los mecánicos, empiezas a gritar y te sale todo, un poco te sale toda la rabia de todo lo malo que hemos pasado. Salió la euforia. Después hablas con la prensa y mantienes el tipo un poco. Jan tuvo otra vez su maravillosa idea de llamar a mi familia en videollamada y estaban todos ahí, mi pareja, mi abuela, mis hermanas y mis padres y me salió todo lo que habíamos sufrido, significaba mucho para toda la familia.

No nos dijimos ni una palabra, la llamada no sé cuánto duró, pero estuvimos unos minutos ahí sin decirnos nada, solo llorando y riendo y ahí pues sí que te desahogas un poco de todo, de los momentos que lo has pasado mal junto a ellos. Es el punto de que empieza a cobrar todo sentido.

¿Lo peor de ganar fue el rato con la prensa de después y todas las cámaras, las teles...?

No, no (risas), fue bonito también. Al final es muy complicado estar aquí y nosotros estamos aquí también gracias a la prensa y la gente que nos sigue. Y poder hacer el resultado y que después pues se comunique es parte del Dakar.

El año que viene tenemos que buscar la manera de correr porque de momento no tenemos el presupuesto, pero se tiene que trabajar para eso y ese sí que es el trabajo que menos gusta, buscar el presupuesto y que la gente confíe en tu proyecto de futuro. Es muy complicado, pero tenemos que intentarlo para para el año que viene.

Ahora hablaremos un poco del año que viene, del presupuesto y del futuro. No has tenido tiempo para vacaciones, ¿no? ¿Te has ido directamente a trabajar a la empresa de tu familia?

Sí, sí. De hecho estoy hablando contigo desde el despacho de mi padre que hay más silencio. Y sí, al final ya estamos alquilando máquinas, y no ha habido tiempo de nada. Mis vacaciones son las carreras.

¿Ha sido este el mayor éxito de tu carrera? ¿De alguna forma sientes que se ha recompensado sobre todo el esfuerzo que tu familia ha hecho para que tú puedas pilotar? ¿Sientes que les devuelves con esta victoria un poco de todo lo que te han dado?

Sí, al final cuando estás en casa y hablas de las carreras y te dicen 'este sponsor ha dicho que no...', es complicado. Si ves que es complicado para tu familia llevas como una mochila encima siempre porque sabes lo que cuesta.

Yo encima tengo dos hermanas más que también tienen que vivir y no podemos perder todo el dinero de todos los trabajos, no solo de mis padres, sino de mis abuelos. Tenemos la gran suerte de poder haber hecho esto y haber ganado es un poco el demostrar que no lo hacíamos para hacer el tonto...

Sí, que no era un capricho, ¿no?

Sí, eso mismo. Y lo vives con ellos. La verdad es que me he quitado un peso de encima porque somos muy familiares todos. Siempre vamos a llevar una mochila de presión, una mochila cargada en los hombros, pero lo que quiero es tener una marca que te exija, ¿no? Pero no quiero que sean los esfuerzos de mi familia ni cargar con eso. No sé si me explico.

Sí, sí. Perfectamente. ¿Ganar merece la pena o has tenido en algún momento un sentimiento de que perseguimos las cosas y que cuando las tenemos luego no son para tanto como imaginábamos?

No, merece la pena. Merece mucho la pena. Al final yo creo que no es algo como cuando es un capricho. No es eso que lo buscas y no te merece la pena porque no tenías tanto sentimiento. Para mí, para nosotros que nos importa tanto esto, que sentimos esta pasión por el Dakar, ganarlo es lo máximo.

Pau Navarro y Jan Rosa, sonriendo durante el Dakar 2026.

Pau Navarro y Jan Rosa, sonriendo durante el Dakar 2026. Imagen cedida

Hablando un poco de futuro y también de pasado a la vez, llegaste al Dakar con la ruptura con Red Bull. ¿Qué fue lo que pasó y cómo de grave fue para ti? ¿Llegaste a pensar que no ibas a poder correr el Dakar?

Sí, más o menos. Sobre todo en Marruecos. Íbamos liderando y mi padre me llama y me dice 'está complicado todo'. Pero aún teníamos a Red Bull y dices bueno, algo de ayuda vamos a tener. Pero después, a un mes de salir, nos dijeron que el apoyo no continuaba...

Los motivos que yo sé, no sé si hay otros motivos, pero los que se me comunicaron fueron básicamente que buscaban perfiles con muchas más redes sociales. Y no un proyecto de futuro ni nada. Lo entiendes porque al final lo que quieren es vender latas, pero no lo compartes porque para mí la historia más bonita en el deporte siempre ha sido la de alguien que nadie conocía y llegó a lo más alto.

Sí, alguien que ve tu talento y te ayuda a demostrar lo que vales.

Sí. Al final se tiene que entender, que cada uno tiene su visión y nada, aceptarlo. Pero sí que es difícil. Se te complica un poco todo. Tuvimos la gran suerte de que apareció KH-7, nos ayudó y estamos muy contentos porque llevamos desde siempre con los mismos sponsors y ahora entran más y se tiene que estar súper agradecido de toda la gente que ve ese futuro en ti.

¿Red Bull te ofrece alguna alternativa o simplemente te dice que no quieren continuar?

No, no. A mí me dicen que no quieren continuar.

¿Y tú te has propuesto intentar tener más actividad en redes?

Sí, al final nos lo encontramos que mucha gente quiere redes, sí. Y no sé, yo lo intento...

¿Qué te gustaría hacer dentro de unos planes evidentemente realistas este año?

¿Siendo realistas? De momento no tenemos nada.

Pero confiando en que las conversaciones vayan bien.

Me gustaría pues una de dos, o poder ir a competir para ganar el Mundial en Challenger, o hacer el Mundial con un Ultimate para poder tener un proyecto en el 2027. Hemos tenido conversaciones, pero nada, es muy pronto para decir.

De momento no tenemos el presupuesto para el Mundial y no sabemos si lo haremos. También han aparecido cosas de carreras un poco exóticas o fuera de la órbita del Mundial, pero de momento no tenemos plan fijo, estamos hablando.

Y para acabar, ¿qué nota se pone Pau Navarro en este Dakar 2026?

Me pongo la de haber sido yo mismo. Es complicado poner un número porque siempre se puede mejorar, pero yo lo que siempre busco es haber sido yo mismo corriendo. Y para mí ha sido un Dakar de 10 porque me he mantenido fiel a mi filosofía de conducir, a mi filosofía de encarar la carrera y para mí es un logro haber hecho eso, así que...

Entonces es un 10.

Siempre se puede mejorar en todo, ¿no? En todos los aspectos porque podríamos haber ganado por una hora (risas). Siempre se tiene que buscar más, pero me pongo la buena nota de haber gestionado todo, de haber sido yo mismo y de haber disfrutado sobre todo.

Para mí es lo primordial y el extra es lo que viene con el resultado. Aunque siempre lo busques es un poco la recompensa a haber sido tú, no sé cómo decirlo.

Sí, haber sido fiel y haber confiado en ti.

Confiado, sí. Eso es.