Jon Rahm, durante un torneo del LIV Golf

Jon Rahm, durante un torneo del LIV Golf Europa Press

Golf

LIV Golf, en peligro: Arabia Saudí dejará de financiar la próxima temporada el circuito al que pertenece Jon Rahm

El circuito ha reaccionado con el nombramiento de una nueva junta directiva independiente para virar hacia un modelo "diversificado con múltiples socios".

Más información: Jon Rahm confirma la gran transformación que sufrirá el LIV Golf en 2026

Publicada
Actualizada

El proyecto que pretendía revolucionar el golf mundial entra en su momento más delicado. El fondo soberano de Arabia Saudí (PIF), motor financiero de LIV Golf desde su nacimiento en 2022, ha decidido retirar su apoyo económico al término de la presente temporada, dejando en el aire el futuro del circuito al que pertenece Jon Rahm.

Tras invertir miles de millones de dólares en fichajes, premios y estructura, Riad asume que el modelo no se acerca a la rentabilidad y busca reorientar sus prioridades de inversión.

La retirada saudí llega en un momento en el que LIV insiste en que vive su mejor año en términos de audiencia e ingresos, pero esas cifras siguen muy lejos de sostener por sí solas el nivel de gasto que permitió atraer a estrellas como Rahm, Brooks Koepka o Bryson DeChambeau.

Desde 2022, el circuito ha funcionado prácticamente como un proyecto financiado en solitario por el PIF, con torneos de bolsas descomunales y contratos garantizados que el mercado del golf por sí mismo no podía pagar.

Con el horizonte del corte de financiación, LIV ha activado una maniobra de supervivencia. La liga acaba de anunciar el nombramiento de una nueva junta directiva independiente, encabezada por Gene Davis y Jon Zinman, con la misión de "institucionalizar" la estructura y explorar nuevas vías de inversión.

Ambos ejecutivos, con experiencia en reestructuraciones complejas, se convierten en la cara de una transición que pretende vender el paso de una fase de lanzamiento sostenida por un único mecenas a un modelo "diversificado con múltiples socios".

El mensaje oficial insiste en que la "evolución estratégica" se apoya en un "rendimiento récord" de la liga en 2026, pero el contexto sugiere más bien una reacción a contrarreloj a la decisión del PIF.

Jon Rahm, en un torneo del circuito LIV Golf

Jon Rahm, en un torneo del circuito LIV Golf Europa Press

Sin ese respaldo, LIV necesita convencer a fondos de inversión, patrocinadores y posibles socios mediáticos de que el producto tiene recorrido comercial suficiente como para justificar un compromiso millonario a largo plazo.

Una tarea complicada: pese a los avances en audiencia y acuerdos de televisión, el circuito sigue muy por detrás del PGA Tour en impacto global y fidelidad del aficionado.

Las señales de inestabilidad ya se habían colado en el calendario antes de que se conocieran los planes saudíes. El torneo previsto en Luisiana, en el área de Nueva Orleans, fue pospuesto recientemente, obligando a la organización a renegociar con las autoridades locales e incluso afrontar reclamaciones de devolución de incentivos.

Oficialmente se habló de ajuste de fechas, pero la decisión coincidió con las primeras informaciones sobre el posible fin del apoyo saudí y la revisión interna de la estrategia. Esa suspensión se ha convertido, en retrospectiva, en una primera grieta visible del modelo.

¿Qué pasará con las estrellas?

En medio de este terremoto corporativo está Jon Rahm. El vasco se convirtió a finales de 2023 en el gran golpe de efecto de LIV, con un contrato astronómico que simbolizaba el poder económico del PIF y la voluntad de desafiar al PGA Tour.

Ahora se encuentra en un circuito cuya continuidad, formato y capacidad para seguir pagando esas cifras se discuten puertas adentro.

A la espera de que se concreten nuevos inversores o alianzas, se abre el debate sobre si, a medio plazo, figuras como Rahm podrían verse tentadas -o presionadas- para buscar una vía de regreso al ecosistema tradicional, ya sea a través de acuerdos con el PGA Tour y el DP World Tour o de una eventual integración de activos de LIV en una estructura conjunta.

El experimento saudí ha cambiado el mapa del golf profesional, ha elevado los premios y ha obligado al PGA Tour a reformular su modelo, pero la retirada del PIF deja una pregunta central: ¿hay negocio suficiente para que LIV sobreviva sin el dinero casi ilimitado de Riad?

De la respuesta dependerá no solo el futuro del circuito, sino también el de los jugadores que apostaron por él.