Brooks Koepka, en la Ryder Cup.

Brooks Koepka, en la Ryder Cup. REUTERS

Golf RYDER CUP

Una aficionada pierde la visión de un ojo tras un bolazo y denunciará a la Ryder

La Ryder Cup reúne cada dos años a millones de aficionados al golf delante del televisor. Pero también son muchos los que se agolpan a pie de césped para disfrutar del apasionante duelo entre Estados Unidos y Europa. Aunque a veces, como le ocurrió a Corine Remande, el estar tan cerca de la acción puede salir muy caro.

Esta francesa de 49 años, expatriada en Egipto, acudió junto a su marido al campo de Albatros de Le Golf National en Guyancourt, donde se celebraba el torneo, para disfrutar de su gran pasión por el golf. Fue en la jornada matutina del pasado viernes cuando se llevó un susto que tardará en olvidar. Brooks Koepka, del equipo estadounidense, golpeó en la salida del sexto hoyo con tan mala suerte que la bola fue a parar al rostro de Corine, concretamente a su ojo derecho. Ahora, y tras perder la visión del mismo, la afectada se plantea denunciar a la organización de la Ryder.

''No sentí que la bola hubiera golpeado mi ojo y luego sentí que la sangre comenzaba a derramarse. La exploración del viernes confirmó una fractura de la cavidad del ojo derecho y una explosión del globo ocular'', reconoció la afectada a AFPRemande no considera que fuera una imprudencia estar tan cerca y cree que "hay una responsabilidad de los organizadores" y que "hay que mejorar la seguridad en los campos de golf porque no sólo está el espectáculo".

Su marido Raphael confirmó la pérdida de visión tras el golpe. "En el mejor de los casos, le han dicho que podrá ver formas cuando el edema sea reabsorbido dentro de un mes", aclaró.

Brooks Koepka, protagonista del incidente, se mostró preocupado tras haber golpeado a la aficionada y lamenta el triste desenlance. "No quieres golpear a nadie en la cara y menos a una mujer. No es una buena sensación. Es difícil controlar una bola de golf, especialmente a 300 yardas de distancia", comentó.