Messi se abraza con Coutinho, autor del primer gol en Mestalla.

Messi se abraza con Coutinho, autor del primer gol en Mestalla. EFE

Copa del Rey VUELTA DE SEMIFINALES

El Barcelona y su idilio con la Copa del Rey: quinta final consecutiva

Los de Valverde se clasifican para la final tras ganar cómodamente en Mestalla (0-2) con goles de Coutinho y Rakitic. Los azulgrana confirman un proyecto ganador que va más allá de entrenadorse y jugadores.

Cuando un equipo llega cinco años consecutivos a una final de una misma competición, nada tiene que ver con la casualidad. El Barcelona demuestra temporada tras temporada que es el equipo más ganador y competitivo de España. No dice no a nada y siempre está listo para vencer. Su hambre y ambición no tiene fin. [Narración y estadísticas: Valencia 0-2 Barcelona]

El Barça ha llegado a cinco finales (y ocho de las últimas diez) con diferentes entrenadores, jugadores y tácticas. Es la demostración de que el equipo sobrevive a todo. Se fue Neymar y lo que parecía que sería el fin de una época acabaría siendo un proyecto mucho mejor, porque está más trabajado y es mucho más solidario.

Coutinho, que jugaba su quinto partido como azulgrana, salió tras el descanso y en el primer balón real que tocó certificó el pase de los culés a la final. Será el 21 de abril, todavía sin sede oficial, una fecha que formará un quilombo en el calendario ya que corresponde a jornada de Liga. El brasileño, en el minuto 49', remató inteligentemente, cruzado y cambiado la dirección de balón una asistencia perfecta de Suárez, cuya jugada fue medio gol.

Al Barcelona le sale todo bien esta temporada y eso se vio en partidos como el de este jueves. No es que los de Valverde hicieran el partido del año. Tampoco tuvieron que mostrar una imagen superlativa para vencer. Pero ganaron cómodamente, añadiendo al de Coutinho un gol de Rakitic en el tramo final que puso un resultado demasiado abultado.

Coutinho celebra su gol en Mestalla, el 0-1 del partido de vuelta.

Coutinho celebra su gol en Mestalla, el 0-1 del partido de vuelta.

Porque el Valencia peleó y aunque nunca llegó a estar cerca de la remontada,sí que tuvo acciones que con mayor acierto podía haber cambiado el curso de la eliminatoria. Rodrigo remató al larguero en la primera parte (con 0-0), hubo algún arreón más y Marcelino parecía haber dibujado el guión perfecto para ir madurando el partido. Pero todo se acabó cuando marcó Coutinho.

Con Messi dando un clinic en la primera parte de Mestalla andando, el Barça se acerca al doblete. Con la Liga ya cerrada, la Copa está a tan solo 90 minutos, una final donde le espera el Sevilla. Por delante, cuatro meses para prepararse para la Champions, ya que podrá rotar en Liga centrándose en Europa. 

Es el triunfo de un proyecto que sobrevive sea quien sea su entrenador y sea quien sean sus jugadores. Coutinho llegó y a los cinco minutos marcó para reflejar la salud deportiva de un Barcelona que funciona como un reloj suizo. Es una máquina de ganar y ganar y ganar. Y no se cansa. Quinta final consecutiva de Copa. Un exitazo.