El presidente of EAU, Mohammed bin Zayed Al Nahya; el propietario del Manchester City Sheikh Mansour bin Zayed bin Sultan Al Nahyan y su presidente Khaldoon Khalifa Al Mubarak.

El presidente of EAU, Mohammed bin Zayed Al Nahya; el propietario del Manchester City Sheikh Mansour bin Zayed bin Sultan Al Nahyan y su presidente Khaldoon Khalifa Al Mubarak. Europa Press

Fútbol

El regulador del fútbol inglés asegura tener "poder absoluto" para forzar la venta del City si se confirman las 114 infracciones

David Kogan, presidente del IFR, esperará al desenlace de la apelación antes de decidir si investiga a los propietarios del club por su gestión.

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El Manchester City afronta una amenaza que va más allá de las posibles sanciones deportivas.

David Kogan, presidente del Independent Football Regulator (IFR), ha asegurado que el organismo dispone de "poder absoluto" para obligar a un propietario a vender su club si considera que su gestión incumple los requisitos exigidos.

La advertencia llega mientras la entidad inglesa recurre el veredicto que le atribuye 114 infracciones de las normas financieras de la Premier League.

Kogan explicó en el pódcast The Rest Is Football, presentado por Gary Lineker y Alastair Campbell, que el regulador esperará al desenlace de la apelación antes de decidir si investiga a los responsables del City.

Su eventual intervención pondría el foco en la continuidad de la propiedad encabezada por el jeque Mansour, no en la clasificación del equipo ni en sus resultados sobre el césped.

Advertencia a los propietarios

"Tenemos la potestad de pedir a un propietario que se aparte de un club si creemos que lo dirige de una manera que no es adecuada, justa o conforme a los estándares de buena conducta", afirmó Kogan.

Cuando Campbell le preguntó si el dueño podría negarse a abandonar la entidad, su respuesta fue tajante: "No, no, no. Tenemos poder absoluto para hacerlo".

La posibilidad de una venta forzosa abre otro frente para el City después de las conclusiones de la comisión independiente. Esta consideró que el club había recurrido a acuerdos comerciales ficticios para elevar sus ingresos o rebajar sus costes en más de 900 millones de libras durante nueve temporadas.

Pep Guardiola saluda al jeque Mansour bin Zayed, propietario del Manchester City.

Pep Guardiola saluda al jeque Mansour bin Zayed, propietario del Manchester City. Manchester City

También le atribuyó actuaciones coordinadas para obstaculizar la investigación de la Premier League. La entidad ha presentado un recurso contra la resolución.

El presidente del regulador evitó anticipar qué consecuencias podrían tener esas conclusiones para la propiedad. "No voy a dejar que me empujen a emitir ningún juicio sobre esto hasta que hayamos visto respondidas todas esas cuestiones", señaló.

Después, añadió, corresponderá determinar si procede abrir una investigación propia, alcanzar una conclusión y decidir las medidas oportunas. "Anticiparse a eso sería un error colosal", sostuvo.

El foco sobre quienes dirigen

La propiedad constituye la principal diferencia entre la actuación del IFR y el procedimiento de la Premier League. Mientras la competición puede castigar al club mediante multas o deducciones de puntos, el regulador examinaría el comportamiento de las personas que lo controlan y administran.

"Evaluaríamos conforme a los criterios aplicables a propietarios, altos directivos y ejecutivos. Juzgaríamos las acciones de esas personas", explicó Kogan.

Así, una confirmación del veredicto no desembocaría directamente en una venta: el organismo tendría que determinar después si los responsables del City cumplen sus exigencias para seguir al frente de la entidad.

El IFR nació en julio de 2025 para proteger la sostenibilidad financiera del fútbol inglés. Sus competencias incluyen la supervisión de propietarios y directivos, además de la intervención ante situaciones que amenacen la estabilidad económica de los clubes. El caso del City sitúa ahora esas atribuciones en el centro del debate.

Independencia ante presiones

Kogan ya había asegurado que dimitiría si se produjeran interferencias políticas en una eventual investigación sobre el Manchester City. El compromiso responde a la preocupación por que el expediente trascienda el ámbito deportivo y afecte a las relaciones diplomáticas entre el Reino Unido y Emiratos Árabes Unidos.

La incertidumbre institucional contrasta con el inicio de temporada del equipo. El City ha ganado sus siete primeros encuentros de la Premier League y aventaja en tres puntos al Arsenal, vigente campeón.

Mientras mantiene ese ritmo competitivo, su apelación determinará el siguiente escenario de un conflicto que también podría comprometer la continuidad de sus propietarios.