Hansi Flick habla con Lamine Yamal.

Hansi Flick habla con Lamine Yamal. EFE

Fútbol

El Barça sigue imparable: nueve victorias seguidas para igualar el mejor inicio de la historia antes de recibir al Real Madrid

Los de Hansi Flick suman 39 goles y ningún rival sabe cómo hacerles frente. El Madrid busca ganar al Sevilla para tener la opción de salir de El Clásico con tres puntos de desventaja.

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El Barça ha transformado el campeonato nacional de Liga en un auténtico monólogo, una exhibición semanal que amenaza con despojar de emoción la lucha por el título.

Con un pleno absoluto de 27 puntos posibles tras disputarse las nueve primeras jornadas, el conjunto azulgrana no solo domina la clasificación con puño de hierro, sino que lo hace apabullando sistemáticamente a cada rival que se cruza en su camino.

Este Barça no se conforma con ganar; tritura. Ha recuperado la memoria competitiva y el hambre voraz, construyendo una maquinaria futbolística que, a día de hoy, parece no tener ningún punto débil ni antídoto conocido en los equipos de La Liga.

Los números de este inicio de campaña son, sencillamente, aterradores para cualquier rival. El equipo ha perforado las redes contrarias en 39 ocasiones, firmando una estadística de 4,3 goles de media por encuentro.

El repaso por sus compromisos ligueros no deja lugar a dudas sobre su abrumadora superioridad y su infinita voracidad de cara a puerta. Arrancaron el curso mandando un mensaje contundente al arrasar a domicilio al Elche (0-5), para luego encadenar un triunfo muy sólido y maduro ante un siempre rocoso Athletic Club en su feudo (2-0).

A partir de ahí, el equipo se desató definitivamente: firmaron contundentes goleadas ante el Rayo Vallecano (5-2) y dieron un auténtico golpe de autoridad asaltando Mestalla para humillar al Valencia (0-5).

Ni siquiera las visitas a estadios tradicionales y ambientes hostiles han logrado frenar o intimidar el ritmo arrollador de los azulgranas. Plazas complicadísimas como el Ciutat de València ante el Levante (2-4), el siempre efervescente Sánchez-Pizjuán contra el Sevilla (1-3) o el Benito Villamarín frente a un Betis que llegaba lanzado (2-5), han sido conquistadas con una jerarquía insultante.

Lamine Yamal celebra su gol contra el Betis.

Lamine Yamal celebra su gol contra el Betis. REUTERS

De hecho, ante su propia afición, el equipo ha convertido cada partido en un festival ofensivo, endosando dolorosas y abultadas derrotas al Racing de Santander (7-2) y al Getafe (3-0). Da igual el escenario, el planteamiento táctico o el adversario que tengan enfrente; el Barça gana a cualquiera y, lo que resulta más intimidante para sus perseguidores, lo hace con una facilidad pasmosa, como si jugaran a otro deporte.

Semejante despliegue ofensivo y esta racha inmaculada de triunfos les ha permitido alcanzar una cima histórica: igualar el mejor arranque de todos los tiempos en la historia de La Liga. Hasta este fin de semana, ese récord de nueve victorias consecutivas en el inicio del torneo de la regularidad era propiedad exclusiva e intocable del Real Madrid.

Fue en la lejana temporada 1968-1969, con el legendario Miguel Muñoz sentado en el banquillo y un equipo de época sobre el césped, cuando el club blanco fijó una marca que parecía inalcanzable en el fútbol moderno. 58 años después, el Barça empata esa marca de leyenda, demostrando que este grupo está dispuesto a escribir su propio capítulo dorado.

Plantilla del Real Madrid en la temporada 68-69.

Plantilla del Real Madrid en la temporada 68-69. REAL MADRID CF

Toda la presión generada por esta maquinaria perfecta se traslada ahora, de forma irremediable, a la capital de España. El Real Madrid juega hoy contra el Sevilla con la soga al cuello, el pulso acelerado y sin ningún tipo de red de seguridad. Los blancos saltarán al césped conscientes de que el margen de error se ha evaporado por completo en pleno mes de octubre.

Saben que necesitan sumar los tres puntos de forma obligatoria y perentoria para poder sobrevivir al empuje culé y llegar al inminente duelo directo.

Partido definitorio

Con este escenario de máxima tensión de fondo, el Clásico del próximo domingo 25 en el Camp Nou adquiere tintes de final anticipada. El choque de trenes puede marcar de forma definitiva el devenir de la temporada, ofreciendo dos caminos diametralmente opuestos para el fútbol español.

Las cartas ya están sobre la mesa: si el Real Madrid logra dar la campanada y asalta el feudo azulgrana, acabará de un plumazo con la racha triunfal e histórica del líder, recortará la distancia a solo tres puntos (si gana al Sevilla) y mandará un serio aviso a navegantes de que todavía hay mucha Liga por delante.

En cambio, si el rodillo blaugrana impone su ley ante su público y devora a su eterno rival, la estocada al campeonato podría ser letal, casi definitiva. Una victoria del Barça dejaría al Madrid a nueve puntos de distancia en el mejor de los casos (una brecha psicológica que sería de dos dígitos si los blancos sufren un tropiezo hoy ante los hispalenses).

Dejar el título de Liga prácticamente sentenciado a finales del mes de octubre supondría un terremoto en la zona noble del Bernabéu, desatando una crisis institucional y deportiva de un calado incalculable en el club blanco. El domingo 25, el césped del Camp Nou no solo acoge un partido de fútbol; dictará sentencia sobre la temporada.