Roberto Fernández, concentrado con la Selección.

Roberto Fernández, concentrado con la Selección. Europa Press

Fútbol

Roberto Fernández (24), sobre la infancia: "Mi madre me cogía de las orejas porque no paraba de jugar. Eran tardes inacabables"

El delantero del Espanyol, recientemente convocado con la Selección, siempre estuvo pegado a un balón.

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El fútbol español tiene un nuevo nombre propio que resuena con fuerza en la presente temporada: Roberto Fernández.

El delantero del RCD Espanyol está viviendo el momento más dulce de su carrera deportiva, consolidándose no solo como la gran referencia ofensiva del conjunto perico, sino también como una realidad innegable del panorama nacional.

Esta trayectoria brillante y siempre en línea ascendente acaba de recibir su mayor recompensa hasta la fecha. Hace apenas unos días, el atacante fue convocado por primera vez con la selección española absoluta para disputar los compromisos de la Nations League, un hito que confirma su meteórica progresión en la élite.

Su camino hasta llegar a lo más alto no ha sido fruto de la casualidad, sino del esfuerzo innegociable, la constancia y, sobre todo, de un talento forjado en los rincones más auténticos del deporte. Lejos de los laboratorios tácticos y de las modernas academias de alto rendimiento desde edades tempranas, el delantero blanquiazul reivindica con orgullo sus orígenes. Su escuela fue el barrio y su mejor maestro, el asfalto.

En una entrevista concedida al Diario ARA, el jugador echaba la vista atrás con nostalgia para valorar sus raíces: "Doy las gracias a dios por haber tenido la infancia que tuve, jugando siempre en la calle con muchos niños con un balón".

Esa pasión desbordante por el esférico marcó sus primeros años de vida, trayéndole incluso las típicas riñas domésticas de quien no quiere volver a casa. "Eran tardes inacabables, mi madre me gritaba y me estiraba de las orejas porque no me cansaba ni paraba de jugar", recuerda en la misma publicación.

Hoy en día, bajo los focos de los grandes estadios, esos partidos interminables en la calle siguen siendo la base de su éxito profesional. Roberto Fernández se ha destapado como un delantero tremendamente incómodo para las defensas rivales, un atacante que combina a la perfección la picardía de la plaza con el rigor que exige el fútbol profesional.

Él mismo explica cómo esa etapa inicial define su identidad sobre el césped: "En el campo me salen muchas situaciones que he aprendido y mamado de pequeño en la calle. Soy un delantero trabajador que no para de correr. Siempre voy con fe a todos los balones, pensando que el defensa o el portero fallarán. Hay que estar atento, a veces sale bien".

Con los pies en el suelo, pero volando alto con el Espanyol y la Selección, Roberto Fernández demuestra que la fe, el trabajo duro y el alma del fútbol de calle siguen siendo la mejor receta para triunfar.