La fachada del Etihad Stadium, el estadio del Manchester City.

La fachada del Etihad Stadium, el estadio del Manchester City. Reuters

Fútbol

El Manchester City trató de negociar en secreto un acuerdo económico con la Premier para reducir las posibles sanciones

Bloomberg revela que las conversaciones fracasaron antes del fallo, mientras el club defendía su inocencia y buscaba limitar las consecuencias deportivas del caso.

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El Manchester City intentó alcanzar un acuerdo económico con la Premier League para reducir las posibles sanciones derivadas de sus infracciones financieras.

Según Bloomberg, el club y la organización de la competición mantuvieron conversaciones confidenciales antes de que se hiciera público el fallo desfavorable de la comisión independiente.

Los contactos terminaron rápidamente sin un entendimiento, mientras la entidad seguía defendiendo su inocencia.

La negociación habría permitido al City afrontar un desembolso considerable a cambio de limitar las consecuencias deportivas del procedimiento. Entre los riesgos que buscaba reducir figuraban la retirada de títulos y la exclusión de la máxima categoría.

La vía del acuerdo quedó cerrada y el club mantiene ahora su batalla mediante un recurso contra la resolución.

Un intento de acuerdo antes del fallo

La agencia atribuyó la existencia de las conversaciones a personas conocedoras de los contactos, que solicitaron permanecer en el anonimato. El acercamiento se encontraba en una fase inicial cuando las posiciones de ambas partes impidieron que prosperara.

El City sostuvo durante ese diálogo que no había cometido las infracciones que se le atribuían. Su negativa a abandonar esa postura acompañó el fracaso de la negociación, que no llegó a convertirse en un pacto para encauzar el caso.

Por la dimensión del expediente, un eventual acuerdo habría podido reducir su alcance, sin necesariamente resolver todas las acusaciones.

Cartel de Erling Haaland en el exterior del Etihad Stadium, la casa del Manchester City.

Cartel de Erling Haaland en el exterior del Etihad Stadium, la casa del Manchester City. Reuters

El objetivo era actuar sobre un castigo potencial, no modificar una sanción ya impuesta. Los contactos precedieron a la publicación del veredicto y se produjeron cuando el club todavía trataba de evitar las consecuencias más graves del procedimiento.

El fracaso de esa alternativa dejó el desenlace en manos de las instancias encargadas del caso.

El origen del conflicto financiero

El expediente de la Premier se centra en presuntas irregularidades cometidas durante un periodo comprendido entre 2009 y 2018. Las acusaciones afectan a la información financiera facilitada por el club, los ingresos declarados, las remuneraciones y el cumplimiento de las obligaciones de cooperación con la investigación. El procedimiento se convirtió en uno de los mayores conflictos regulatorios del fútbol inglés.

La comisión independiente emitió un fallo adverso al Manchester City, que rechazó las conclusiones y recurrió. El club ha mantenido su defensa frente a las acusaciones, también después de conocerse la resolución.

Esa impugnación prolonga un caso cuyas consecuencias pueden afectar tanto a su futuro competitivo como al balance de sus éxitos deportivos.

Las posibles medidas incluyen deducciones de puntos, pérdida de títulos y descenso. La discusión sobre el castigo ha trascendido al City y ha llegado a las ruedas de prensa de los demás entrenadores de la Premier, divididos entre quienes reclaman consecuencias y quienes prefieren esperar al final del proceso.

Enzo Maresca ha expresado su confianza en los responsables del club y en el recurso. Mientras tanto, la revelación de Bloomberg incorpora una negociación reservada al recorrido del caso: una salida económica que el City intentó alcanzar antes del fallo y que no llegó a concretarse.