Xavi Hernández dirigiendo a la selección de Países Bajos.

Xavi Hernández dirigiendo a la selección de Países Bajos. EFE

Fútbol

Xavi Hernández se matricula en la "universidad del fútbol": del final traumático en Barcelona a ser el Plan C de Países Bajos

El técnico catalán se estrena este jueves al frente de la 'Oranje' frente a la Alemania en la que también debuta Klopp.

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Xavi Hernández volverá este jueves a ocupar un banquillo 851 días después de su último partido como entrenador del Barcelona.

Lo hará en el Johan Cruyff Arena, frente a Alemania y como seleccionador de Países Bajos, el país donde nació buena parte de la corriente futbolística que terminó moldeándolo como jugador y técnico.

Su regreso encierra una paradoja: fue la tercera opción de la federación neerlandesa, pero posiblemente sea quien mejor representa la idea de juego que pretende recuperar la Oranje.

Xavi no pisa un banquillo desde el 26 de mayo de 2024, con una victoria por 1-2 ante el Sevilla. Aquel encuentro cerró unos meses desconcertantes. El 27 de enero, después de perder contra el Villarreal, había anunciado su marcha al término de la temporada.

En abril, Joan Laporta consiguió convencerlo para que continuara, pero el acuerdo apenas sobrevivió unas semanas. El 24 de mayo, el presidente le comunicó que no cumpliría el año de contrato que le quedaba.

La salida fue especialmente dolorosa porque Xavi no había decidido marcharse esta vez. "Queríamos seguir, pero son decisiones que toma el club", admitió en su despedida. Abandonó el Barça con una Liga y una Supercopa, pero también con la sensación de no haber podido trabajar con la estabilidad que reclamaba.

El desgaste deportivo, institucional y emocional lo empujó a detenerse después de más de dos décadas enlazando su carrera como futbolista con sus primeros pasos como entrenador.

Xavi Hernández, cabizbajo en un partido del Barça.

Xavi Hernández, cabizbajo en un partido del Barça. EFE

Su ausencia no se debió a la falta de alternativas. Ajax, Manchester United, Borussia Dortmund y Milan preguntaron inicialmente por su disponibilidad, mientras que posteriormente aparecieron posibilidades en Arabia Saudí, Alemania y Rusia.

Xavi rechazó incorporarse a un equipo con la temporada comenzada y tampoco quiso volver únicamente por el tamaño del contrato. Su prioridad era descansar, permanecer cerca de su familia en Barcelona y esperar una propuesta capaz de devolverle la ilusión.

La opción de convertirse en seleccionador fue ganando fuerza. Corea del Sur ya había intentado contratarlo en 2024 y Marruecos se dirigió a él después, pero el técnico consideró que el Mundial de 2026 quedaba demasiado cerca para transformar al equipo.

También surgieron diferencias sobre la composición de su cuerpo técnico. Xavi pretendía comenzar un ciclo completo, intervenir en la construcción del proyecto y disponer de tiempo para implantar su modelo, unas condiciones que acabaría encontrando en Países Bajos.

La eliminación neerlandesa ante Marruecos en el Mundial precipitó la salida de Ronald Koeman y abrió un proceso en el que Xavi no ocupaba la primera posición. El gran sueño de la KNVB era Pep Guardiola, pero el entrenador catalán había decidido tomarse un periodo sabático.

Después apareció Arne Slot. La federación mantuvo dos conversaciones con él, aunque el neerlandés prefirió continuar trabajando en clubes. Solo entonces se activó el denominado Plan C.

Xavi compartió la fase final del proceso con Michael Reiziger, seleccionador sub-21 y antiguo compañero suyo en el Barcelona. Nigel de Jong, director de fútbol de élite de la federación, y Clarence Seedorf participaron en las conversaciones con los candidatos.

La KNVB terminó decantándose por el catalán por su personalidad, su experiencia, su apuesta por dominar los partidos y su conexión con la cultura futbolística del país. Tras tres semanas de contactos, el acuerdo hasta el Mundial de 2030 quedó cerrado en Marbella.

Xavi Hernández en su presentación con Países Bajos.

Xavi Hernández en su presentación con Países Bajos. EFE

El propio Xavi desactivó cualquier incomodidad sobre su posición en la lista durante su presentación en Zeist. "No me importa si soy la tercera opción o la décima opción. Me siento honrado de ser el entrenador de Países Bajos", respondió.

Incluso transformó la pregunta en una broma: llegar después de Guardiola y Slot significaba, al menos, ocupar un lugar en el podio.

La influencia neerlandesa

Más que una concesión diplomática, su identificación con el fútbol neerlandés atraviesa toda su carrera. Se formó en una cantera transformada por Johan Cruyff, debutó con el primer equipo del Barcelona a las órdenes de Louis van Gaal y también trabajó con Frank Rijkaard.

Más tarde se convirtió en el organizador del equipo de Guardiola, la expresión más exitosa de una escuela basada en el balón, los espacios, el juego de posición y la voluntad de mandar.

"Tengo muchas conexiones con este país. Mi sensación es que voy a la universidad del fútbol, de la que yo aprendí mucho durante mi carrera como jugador y entrenador", proclamó el día de su presentación.

Xavi se definió así como alumno de la tradición neerlandesa, aunque la KNVB lo haya contratado para ejercer de profesor. Además, será el primer extranjero al frente de la Oranje desde el austríaco Ernst Happel en 1978.

Su propuesta pretende distanciarse de las defensas de cinco utilizadas ocasionalmente durante las etapas de Van Gaal y Koeman. Xavi ha citado el 4-3-3, el 4-2-3-1 y el 3-4-3 como estructuras adecuadas para instalar al equipo en campo contrario, controlar el balón y recuperar la iniciativa.

"Quiero que la gente vea un equipo con pasión, ambición, intensidad", explicó antes de su estreno. La posesión será una herramienta, no el objetivo final: "Estamos aquí para competir, estamos aquí para disfrutar y estamos aquí para ganar. Insisto: estamos aquí para ganar".

Su primera convocatoria también dejó decisiones importantes. Mantuvo a Virgil van Dijk como capitán, recuperó a Joey Veerman e incorporó a los jóvenes Ruben van Bommel y Gjivai Zechiël.

Xavi Hernández, junto a su cuerpo técnico en Países Bajos.

Xavi Hernández, junto a su cuerpo técnico en Países Bajos. Reuters

En cambio, dejó fuera a Memphis Depay, máximo goleador histórico de Países Bajos, y a Wout Weghorst. Frenkie de Jong, a quien ya dirigió en el Barcelona, no pudo entrar por lesión. Son las primeras señales de un seleccionador dispuesto a respetar las jerarquías, pero no a quedar prisionero de ellas.

Xavi ha reconstruido a su alrededor una estructura híbrida. Recuperó a su hermano Óscar Hernández, a Sergio Alegre y al preparador Iván Torres, tres colaboradores de su etapa azulgrana, y los combinó con Ruud van Nistelrooy, Adil Ramzi y Patrick Lodewijks.

El grupo trabaja sobre una base de aproximadamente 70 futbolistas susceptibles de ser convocados, observados cada fin de semana.

El estreno de Klopp

El estreno frente a Alemania tendrá, además, otro elemento simbólico: Jürgen Klopp comenzará también su etapa como seleccionador. Xavi pasará así de la larga espera al examen inmediato, sin partidos amistosos y ante una de las grandes potencias europeas.

Su contrato contempla la Eurocopa de 2028 y el Mundial de 2030, que se disputará parcialmente en España, pero el primer juicio llegará mucho antes.

Países Bajos no fue la primera puerta que se abrió durante su retiro ni Xavi fue la primera elección neerlandesa. Sin embargo, ambos han terminado encontrándose en un momento de reconstrucción. Él necesitaba un proyecto con tiempo, autonomía e identidad; la Oranje, un entrenador que reconociera sus raíces.

Después del trauma de Barcelona y de 851 días apartado de la competición, Xavi vuelve al lugar del que procede una parte esencial de su fútbol. Se matricula en la universidad, sí, pero el examen comienza desde el primer día.