Mbappé choca la mano con Vinicius durante un partido.

Mbappé choca la mano con Vinicius durante un partido. REUTERS

Fútbol

El cortocircuito de Vinicius y Mbappé: aislados, pisando los mismos espacios y la solución que se le resiste a Mourinho

El brasileño y el francés tienden a cohabitar en la banda izquierda y todavía no han mostrado tener una gran sinergia.

Más información: El Real Madrid se disuelve en el Metropolitano y vuelve a caer ante el Atlético en un derbi marcado por la polémica

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En unos tiempos donde el fútbol avanza a un ritmo frenético, el nuevo calendario pone ahora una pequeña pausa de tres semanas en el inicio de la nueva temporada. Algunos clubes acogen el parón con las manos abiertas. Para otros, como es el caso del Real Madrid, la ventana internacional llega en el peor momento posible.

La polémica derrota sufrida en el Metropolitano a manos del Atlético de Madrid desnudó varias de las carencias que tiene el Madrid de Mourinho. Una de las más preocupantes, también por lo que se está prolongando en el tiempo, es la relación Vinicius - Mbappé.

Dos de los mejores futbolistas del mundo que no han logrado funcionar como un reloj suizo desde que comparten equipo. Quizá, la razón sea que comparten la misma naturaleza y encuentran su mejor hábitat en la banda izquierda.

Posición media de Mbappé y Vinicius en el derbi contra el Atlético.

Posición media de Mbappé y Vinicius en el derbi contra el Atlético. L'Equipe.

El derbi fue el mejor reflejo. Basta con ver el mapa de acción de cada uno de ellos. Se pisaron, embotellaron de forma innecesaria el perfil izquierdo y dejaron huérfano en muchas ocasiones el carril central del ataque madridista.

Además, formaron un islote completamente alejado del resto del equipo. Mbappé dio 21 pases en 90 minutos, mientras que Vinicius tan solo completó ocho. De hecho, entre ellos únicamente conectaron en cuatro ocasiones, según los datos de OPTA (tres de Vinicius a Mbappé y uno del francés al brasileño).

Rompecabezas

Gestionar este embudo se ha convertido en el principal quebradero de cabeza para José Mourinho. El técnico de Setúbal, contratado precisamente para dotar de instinto asesino y equilibrio a una plantilla plagada de galácticos, se encuentra ante un jeroglífico que sigue sin poder descifrar.

Si sus dos mayores puñales insisten en atacar pisando la misma huella, el equipo no solo se vuelve previsible en la frontal del área, sino que pierde por completo la estructura a la hora de replegar.

La imagen del banquillo madridista en el Metropolitano fue el mejor reflejo de esta impotencia. Incapaz de encontrar soluciones sobre la marcha para activar a sus estrellas y frustrado por la falta de tensión competitiva, Mourinho tomó una decisión drástica: retirar a Vinicius del campo cuando el reloj apenas marcaba el minuto 54.

Mbappé y Vinicius, durante un partido con el Real Madrid.

Mbappé y Vinicius, durante un partido con el Real Madrid. REUTERS

Un toque de atención táctico innegable. Para un entrenador que negocia con el talento pero jamás con el rigor espacial, ver a sus dos atacantes desconectados del juego colectivo y sin capacidad para presionar juntos encendió todas las alarmas.

El gran problema para el cuerpo técnico es que la solución requiere horas de pizarra, ensayo y repeticiones. Y es justo ahí donde el parón internacional asesta un golpe letal al Madrid.

Mourinho se enfrenta ahora a un desierto de tres semanas sin sus principales piezas en Valdebebas. Casi un mes con las manos atadas, sin margen real para trabajar sobre el césped el encaje de dos astros que, por el momento, siguen desafinando en la misma cuerda.

El espejo culé

El cortocircuito en entre las dos estrellas del Real Madrid escuece aún más cuando se analiza el rendimiento del máximo rival. Mientras el ataque madridista sufre para engranar sus piezas, el FC Barcelona ha encontrado un ecosistema perfecto de retroalimentación en su frente ofensivo.

La química espacial que le falta a la dupla blanca le sobra a la conexión entre Lamine Yamal y Raphinha. El motivo es evidente en la pizarra: fluyen porque respetan las alturas y ocupan carriles complementarios.

Lamine Yamal y Raphinha celebran un gol contra el Racing de Santander.

Lamine Yamal y Raphinha celebran un gol contra el Racing de Santander. REUTERS

Uno desequilibra desde su perfil y el otro castiga los espacios libres que se generan. Los datos lo corroboran. En este inicio de curso, Lamine ya le ha regalado tres asistencias al brasileño, mientras que Raphinha le ha devuelto el favor con otra más.

En la orilla madridista, la comparativa resulta desoladora. Hasta la fecha, la sociedad entre Mbappé y Vinicius vive de acciones aisladas, resumiéndose a una solitaria asistencia del brasileño al francés en la goleada por 4-1 frente a la Real Sociedad.

Una desconexión alarmante que subraya una máxima ineludible del fútbol moderno: el talento individual te hace temible, pero sin una ocupación racional de los espacios es imposible gobernar los partidos de máxima exigencia.