Pablo Franco, Aitor van den Brule y Efraín Miranda, durante un partido.

Pablo Franco, Aitor van den Brule y Efraín Miranda, durante un partido. CEDIDA

Fútbol

Pablo Franco y la conquista de Marruecos con su staff hispano: "Aquí se confía en los españoles para hacer crecer su fútbol"

EL ESPAÑOL habla con Aitor Van den Brule, asistente de Pablo Franco, tras hacer historia en Marruecos y buscar su salto a Europa.

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El fútbol marroquí atraviesa un momento de esplendor y efervescencia institucional. Este proceso de modernización lo ha convertido en un foco de atracción para el talento técnico internacional.

En este escenario, el cuerpo técnico español liderado por el madrileño Pablo Franco, junto a sus asistentes Aitor Van den Brule y Efraín Miranda, firmó la pasada temporada una página brillante. El trío hispano logró alzarse con el título de la exigente Botola Pro al frente del Maghreb de Fès (MAS de Fez).

Con ello, rompieron una sequía histórica de 41 años sin que el conjunto levantara el trofeo liguero. Tras culminar esta gesta, y con la satisfacción del deber cumplido, el cuerpo técnico tomó una decisión valiente.

Decidieron dar un paso a un lado y no renovar su vinculación contractual y rechazar al Raja Casablanca para buscar un salto cualitativo hacia las grandes ligas del Viejo Continente.

EL ESPAÑOL habló con Aitor van den Brule, asistente de Pablo Franco, para desgranar los entresijos de un éxito sin precedentes y analizar la verdadera dimensión del torneo.

"Decidimos no renovar por poder tener una opción nuevamente aquí, en el mercado de España .Ganar la liga en Marruecos es algo que creo que tiene mucho valor", explica el técnico.

"Sí que siguen llegando muchas ofertas, como de África y Asia", añade. "Sin embargo, aquí en España y en Europa está costando más, pero creo nuestro próximo paso tiene que ser ahí".

Cambio de identidad

Comprender el mérito de Pablo Franco y su equipo requiere dimensionar lo que significa el MAS de Fez. No se trata de un club más, sino de una institución masiva que llevaba cuatro décadas esperando saborear la gloria.

"Es algo histórico porque era un club y una ciudad que yo te compararía con un Betis, un Sevilla o un Athletic Club", relata Van den Brule. "Es un club con mucha masa social, con mucha gente volcada".

Pablo Franco, junto a su staff del MAS Fez.

Pablo Franco, junto a su staff del MAS Fez. CEDIDA

El fervor de la grada se tradujo en cifras de asistencia asombrosas que reflejan la pasión de la región: "Nosotros en los desplazamientos a veces movíamos 15.000 o 20.000 personas, y en el estadio hemos tenido entradas de 45.000, 42.000 personas", recuerda. "Llevaban 41 años sin ganar la liga, entonces bueno, se ha juntado un poco esa sintonía con la afición".

Esa conexión mágica no se forjó únicamente a base de victorias. Se logró a través de una profunda revolución táctica implementada por los españoles.

"Allí se juega bastante directo, vertical, contraataque", desgrana el segundo entrenador. "Nosotros hemos llegado con otra propuesta, mucho más de juego posicional, de tenencia de balón, y hemos marcado un estilo diferente".

Potencia emergente

El éxito del fútbol marroquí no es casualidad, sino un plan estratégico a nivel nacional. La inversión ha elevado el nivel de su liga local a estándares de élite.

"A nivel de instalaciones, infraestructuras y de inversión, quieren posicionarse entre las ligas top del mundo", afirma con contundencia Aitor. "A día de hoy, al albergar el próximo Mundial, está todo muy modernizado".

El técnico no duda en colocar al torneo en la élite global. "Si tú la comparas con muchas del mundo, yo la situaría en un top 10 de ligas del mundo, no se me ocurren ahora mismo 10 ligas mejores".

Los jugadores del MAS Fez levantan el título de Liga.

Los jugadores del MAS Fez levantan el título de Liga. CEDIDA

Esta competitividad también se refleja en la extrema dureza de su calendario. El cuerpo técnico vivió una temporada extenuante, prolongada hasta los 13 meses.

"Estuvimos 13 meses fantásticos. Pudimos vivir también la Copa África allí, la Copa Árabe que la ganó Marruecos con jugadores nuestros de la liga en Qatar", recuerda. "Al haber participado en competiciones internacionales, ha tenido muchos parones internacionales y eso ha ido retrasando la liga".

Ese ecosistema de exigencia atrae ahora a otros ilustres, propiciando un desembarco de talento que acaba de sumar a Paco Jémez al Raja Casablanca.

Respeto al sello español

A menudo, la percepción externa de Marruecos está condicionada por titulares que no se corresponden con el día a día. Aitor Van den Brule es tajante al desmitificar cualquier tipo de hostilidad.

"Allí la verdad que todo lo contrario, muy hospitalarios, no entran en ese tipo de disputas", asegura. Si bien reconoce el orgullo nacional -"son muy patrióticos, van mucho con su selección, sus banderas"-, recalca que el trato es exquisito. "No en el sentido del enfrentamiento con España", subraya.

La admiración por el producto nacional es absoluta. Tal y como explica el asistente, tienen claro el motivo de su éxito: "Aquí se confía en los españoles para hacer crecer su fútbol".

"Se valora mucho el gusto futbolístico del entrenador español", indica el preparador. Esta confianza en el modelo español trasciende a la base del país. "Incluso allí en la academia Mohammed VI, los directores son españoles", ejemplifica.

Es en este contexto de respeto donde emerge la figura de Pablo Franco. Aitor aprovecha para reclamar el sitio que por méritos propios debería tener en Europa. "Pablo es un entrenador top, top", afirma rotundo. "Allí en África es como un Guardiola en Europa. Pero claro, muchas veces eso no trasciende tanto aquí, se queda más en el contexto".

Ahora, tras haber conquistado Marruecos, Pablo Franco, Aitor Van den Brule y Efraín Miranda aguardan el proyecto oportuno. Esperan el momento para demostrar que su libreta está sobradamente preparada para triunfar en España.