Mbappé celebra con sus compañeros el gol marcado ante el Schalke 04.

Mbappé celebra con sus compañeros el gol marcado ante el Schalke 04. EFE

Fútbol SCHALKE 04 0-3 REAL MADRID

El Real Madrid más reconocible destroza al Schalke 04 en su último partido amistoso y ya está listo para la temporada

Mourinho apostó por un once muy titular en la primera parte y cambió a todo el equipo en la segunda. Los jugadores respondieron (0-3).

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A tenor de la actuación que ofreció el Real Madrid en el Veltins-Arena, el conjunto blanco está listo para el inicio de la temporada 2026-27. Tres victorias y un empate -sin contar los "partidos de entrenamiento" ante el Alcorcón y el Leganés- es el balance del equipo dirigido por José Mourinho.

El Real Madrid ha ido de menos a más en esta pretemporada, como es lógico. No ha sido hasta este último partido cuando el portugués ha podido contar con toda su plantilla y la diferencia ha sido muy significativa.

No parece que Mbappé se incorporara a los entrenamientos el lunes tras tres semanas de vacaciones. El francés apenas necesitó seis minutos para marcar la diferencia. Se marcha de Alemania habiendo marcado solo un gol, pero pudieron haber sido más de no haber sido por Karius.

El Real Madrid encarriló el partido en una primera parte en la que fue muy superior a un rival que, al fin y al cabo, a pesar de su historia no deja de ser un recién ascendido a la Bundesliga.

Huijsen, autor del 0-2, parece haber ganado confianza con el entrenador que ya tuvo en la Roma y quien ha caído de pie es Carlos Espí.

Se estrenó con la camiseta blanca en el amistoso ante el Ferencvaros y le ha cogido el gusto a marcar goles con su nuevo equipo. Entró tras el descanso y en el 57' ya celebraba el 0-3 tras rematar de cabeza un gran centro de Carreras. Cada balón que toca acaba en la cazuela.

Un once reconocible

Respondieron 'los buenos' a Mourinho en un buen primer acto. Con Bernardo Silva en la sala de máquinas, escoltado por Valverde, el portugués demostró conocer el oficio de centrocampista: toca, se ofrece y da sentido al juego.

Además, permite que Arda Güler se libere como lanzador, y eso son palabras mayores. El turco puso un pase excelente para Mbappé, que convirtió la acción en asistencia para Vini, aunque un defensa sacó el balón bajo palos.

Güler toca como los ángeles, ya sea para poner un córner -el del 0-2 de Huijsen- o para acelerar las jugadas de primeras. También Brahim exhibió sus galones como lanzador con un pase que dejó a Mbappé mano a mano. El francés remató fuera.

El Madrid enfrió así la fiesta del Veltins Arena, entregado al regreso del Schalke a la Bundesliga. Sus fuertes vínculos con el fútbol español —el ídolo Raúl, el gol de Antonio Puerta— convierten al conjunto alemán en un rival simpático, aunque todavía esté lejos de aquel equipo que se asomaba con frecuencia a la Champions.

Presionó arriba, muy a la moda, y eso permitió al Madrid encontrar buenas salidas en combinación, de lo mejor que ha ofrecido en esta pretemporada. Cuando el Schalke buscó el área, especialmente a través del juego aéreo, apareció Konaté, que impone. Vaya si impone.

Con el partido prácticamente resuelto al descanso, entraron de refresco Lunin, Rüdiger, Camavinga y Espí. El Schalke adelantó todavía más su línea, aunque apenas realizó un cambio en el intermedio.

Solo encontraba vías de peligro cuando la pelota llegaba a Aouchiche, que probó fortuna desde lejos. El asunto quedó sentenciado con la primera tanda masiva de cambios.

Buenas sensaciones

Vini, tímidamente pitado durante toda el partido, también trabajó en defensa y participó en el inicio de la contra decisiva al habilitar la carrera de Carreras.

El lateral puso un toque templado, preciso, al lugar donde debía aparecer el ariete de toda la vida. Es decir, Carlos Espí. Otro gol de delantero profesional.

El carrusel de cambios propició también los estrenos de Diomande y Cucurella, que cae bien a casi todos menos a los alemanes. Aquella mano en la Eurocopa, recuerden.

Carlos Espí remata de cabeza.

Carlos Espí remata de cabeza. EFE

El Schalke intentó recortar distancias, con Tanaka como agitador y el veteranísimo Edin Dzeko como referencia en la finalización, pero Lunin lo negó.

El Madrid estuvo incluso más cerca de hacer honor al apellido de su rival, aunque Vinicius se adelantó en fuera de juego antes de marcar su mejor ocasión y Ciria mandó al limbo un servicio de Espí.

Buenas sensaciones, en definitiva, en el último ensayo antes de que empiece lo bueno.