Carlo Ancelotti, en el banquillo de Brasil.

Carlo Ancelotti, en el banquillo de Brasil. Europa Press

Fútbol

Carlo Ancelotti, 67 años: "Mi padre era campesino y mi madre le ayudaba en el campo y a mi abuela en la cocina"

El técnico italiano creció en el campo emiliano en una casa donde convivía con sus padres, sus abuelos y su hermana.

Más información: Mourinho, 63 años: "Mi padre era entrenador de fútbol y un ser extraordinario. Yo no le llego ni a la suela del zapato"

Jorge Pacheco
Publicada

El actual seleccionador de Brasil, Carlo Ancelotti, ofreció tiempo atrás una mirada íntima a sus raíces en una sincera charla con el presentador Giacomo Poretti.

Durante su participación en la tercera temporada del pódcast italiano PoretCast, el técnico de Reggiolo rememoró con nostalgia y humor los años de su infancia y la profunda influencia de sus padres en su personalidad y estilo de liderazgo.

Lejos de los focos y la opulencia del fútbol moderno, el estratega recordó la sencillez de su hogar en el campo emiliano, donde creció rodeado de su núcleo familiar más cercano.

En este entorno rural se forjó su identidad: "Yo me llamo Carlo porque a mi abuelo lo llamaban Carlín porque era muy pequeño", reveló explicando la dinámica de su humilde hogar

"Mi papá era campesino y mi mamá era la asistente de mi papá en el campo y de mi abuela en la cocina. Éramos una familia de seis: estábamos mi hermana, mi papá, mi mamá, mi abuela, mi abuelo y yo", relató Ancelotti, remarcando un entorno humilde donde el idioma principal era el local.

Aunque hoy es una leyenda del deporte, sus inicios no contaron con el visto bueno materno.

"Mi madre no quería que jugara al fútbol, imagínate... Tenía miedo de que me hiciera daño", rememoró el técnico, añadiendo que al lesionarse, su progenitora le recordó su advertencia: "Y de hecho, cuando me lesioné, me decía: 'te lo había dicho'".

Ancelotti, en un partido de Brasil.

Ancelotti, en un partido de Brasil. EFE

La devoción materna por su bienestar físico quedó patente durante su época de jugador a las órdenes de Arrigo Sacchi.

Tras un exigente período de preparación de cinco semanas, la pérdida de peso de Ancelotti fue tan severa que su madre no le reconoció al volver: "Abrí la puerta y mi madre no me reconoció, me dijo: '¿Pero tú quién eres?'".

Sin embargo, la solución fue inmediata: "'No, no, ven aquí, que ahora te pongo yo en forma de nuevo': lasaña, tortellini y listo".

Estos recuerdos familiares no son meras anécdotas para el italiano; constituyen el pilar ético de su aclamada gestión humana en los vestuarios.

El técnico vincula directamente su carácter conciliador con los valores inculcados en su hogar: "El respeto por la persona nace de todas las enseñanzas que he recibido en mi familia: mi papá, mi mamá... un profundo respeto por la persona".

Hoy, con sus progenitores ya fallecidos, el técnico asegura mantener una conexión espiritual con ellos que guía sus acciones diarias: "Yo también creo que alguien nos está mirando... pensar que alguien nos está mirando es una vigilancia positiva que te ayuda a hacer las cosas bien, a ser una buena persona".