Andrés Iniesta levantado la UEFA Champions League con el FC Barcelona en París.

Andrés Iniesta levantado la UEFA Champions League con el FC Barcelona en París. Redes

Fútbol

Andrés Iniesta, 42 años: "Siempre he querido estudiar, pero el fútbol me lo ha impedido por falta de tiempo"

El exfutbolista del Barça tuvo que compaginar su formación académica con el fútbol y atravesó momentos difíciles.

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Carlos Serrano
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El Mundial volvió a despertar una emoción colectiva que parecía dormida: la que evocan aquellas noches de gloria de 2010, cuando Andrés Iniesta marcó el gol que convirtió a España en campeona del mundo por primera vez.

El exfutbolista, que ha contado públicamente "lo mal que lo pasó en aquel entonces por una depresión", comenzó a destacar sobre el terreno de juego cuando apenas tenía 12 años.

Sin embargo, al alcanzar la mayoría de edad tomó una decisión poco habitual para un jugador de élite: compaginar su carrera deportiva con los estudios universitarios.

Durante su etapa en La Masia, y pese a tener claro que el fútbol era su prioridad, Iniesta quiso continuar formándose en un terreno que también conocía. "Estoy estudiando INEF", explicaba él mismo cuando tenía 22 años.

Siempre había tenido interés por estudiar, aunque reconocía que la exigencia del fútbol apenas le dejaba tiempo: "Siempre he querido estudiar, pero el fútbol me lo ha impedido por falta de tiempo".

Andrés Iniesta, 42 años

Andrés Iniesta, 42 años Captura de redes sociales.

Su planteamiento era práctico. "Me lo tomo como un apoyo, nunca como una obligación, porque hoy en día mi primera obligación es el fútbol", señalaba.

Además, consideraba que la elección de INEF encajaba con su trayectoria deportiva: "Es una carrera de deporte y, para mí, es más fácil de llevar. Es un ámbito que domino y, por lo tanto, más llevadero".

Su rutina

Compaginar el fútbol profesional con una carrera universitaria no era una tarea sencilla. Iniesta describía entonces una rutina marcada por la falta de tiempo: "Entreno por la mañana y, por la tarde, si no tengo gimnasio, voy a la universidad. Aunque cada vez tengo menos tiempo para ir".

Las sesiones de entrenamiento, el desgaste físico y las exigencias de la competición convertían la asistencia a clase en una tarea difícil de mantener con regularidad.

Aun así, el futbolista no renunciaba a continuar con su formación, aunque siempre dejaba claro que su prioridad seguía siendo el fútbol.

Su capacidad para organizarse y encontrar momentos para estudiar, en una etapa especialmente exigente de su carrera, reflejaba una inquietud poco habitual entre los deportistas de su nivel.

La formación académica ocupaba un lugar secundario, pero seguía siendo una parte importante de sus intereses personales.

Su curiosidad también se extendía a los idiomas. "Me parece que podría mejorar los idiomas, sobre todo el inglés”, reconocía. “Castellano y catalán los domino, pero me faltaría reforzar el inglés".

Para Iniesta, mejorar en este aspecto era importante tanto de cara a su futuro profesional como a nivel personal, especialmente en un deporte cada vez más internacional.

Su infancia, además, estuvo marcada desde muy temprano por la exigencia del fútbol y por una disciplina muy diferente a la de otros niños de su edad. Pese a ello, conservaba recuerdos claros de sus años escolares y de las asignaturas que más le interesaban.

"Me gustaban mucho la Educación Física y las Naturales", recordaba. En el extremo contrario estaba Matemáticas: "La que menos me gustaba era Matemáticas, aunque no se me daba tan mal".

Estas declaraciones permiten conocer una faceta menos visible de Iniesta. Lejos del terreno de juego, el futbolista también mostró inquietudes académicas y un interés constante por seguir aprendiendo, una actitud que mantuvo durante buena parte de su trayectoria.

La etapa universitaria de Andrés Iniesta va más allá de una simple anécdota en su carrera. Representa el perfil de un deportista que, en los años de mayor exigencia competitiva, buscó desarrollarse también fuera del fútbol.

Su paso por INEF, su interés por los idiomas y su voluntad de continuar formándose reflejan una personalidad marcada por la disciplina, la humildad y la curiosidad.

Rasgos que, junto a su talento sobre el césped, contribuyeron a construir la figura de uno de los futbolistas españoles más reconocidos de las últimas décadas.