Nico Williams, durante el Mundial 2026.

Nico Williams, durante el Mundial 2026. REUTERS

Fútbol

Nico Williams, 24 años: "Tenía malos hábitos para ser jugador. Pasaba el día con mi novia o en la play, ahora es diferente"

El extremo español analizó el proceso de madurez que le llevó a dejar atrás las distracciones de la juventud.

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El éxito en el fútbol de élite exige un nivel de sacrificio que muchas veces pasa desapercibido fuera de los terrenos de juego.

Nico Williams, una de las figuras más destacadas del Athletic Club, protagonizó un sincero ejercicio de autocrítica al repasar el proceso de madurez que le ha llevado a transformar por completo su rutina diaria.

Durante una entrevista concedida en 2025 a RTVE en el reportaje Denominación de origen, grabada en plena concentración de la selección española, el extremo reflexionó con total honestidad sobre la importancia de la disciplina y el peso que tiene el entorno en la carrera de un futbolista joven.

El delantero rojiblanco admitió que sus primeros pasos en el profesionalismo estuvieron marcados por dinámicas que no eran compatibles con el rendimiento al máximo nivel.

Según explicó el propio Williams, en sus inicios no prestaba la atención necesaria a factores invisibles pero cruciales para la alta competición. "Tenía hábitos muy malos para ser futbolista, tanto la dieta como a la hora de ir a dormir", reconoció abiertamente, admitiendo que en aquella etapa inicial pensaba que el físico juvenil podía con todo.

Nico Williams: 7,5

Nico Williams: 7,5 REUTERS

Esta falta de rigor se reflejaba también en la gestión de su tiempo libre tras los entrenamientos en Lezama. El jugador recordó con naturalidad cómo eran sus tardes antes de dar el salto definitivo hacia la madurez profesional: "Tenía malos hábitos para ser jugador. Pasaba el día con mi novia o en la play, ahora es diferente".

Sin embargo, una temporada marcada por las lesiones musculares y una complicada pubalgia se convirtió en el punto de inflexión definitivo que le obligó a modificar sus horas de descanso, cuidar su nutrición y ser mucho más estricto con su cuerpo.

Ese bache físico no solo transformó su preparación, sino que también le sirvió para evaluar y filtrar el círculo de personas que le rodeaban, aprendiendo a distinguir el apoyo real del interés superficial que genera la fama. "Te das cuenta de quiénes están en las malas y quiénes te quieren solo para ir a Ibiza", señaló de forma tajante.

Ante esa realidad, el extremo optó por blindarse y refugiarse en su núcleo más cercano, destacando que su madre, su novia, su hermano Iñaki y tres amigos íntimos fueron los pilares fundamentales que le sostuvieron en los momentos difíciles.

Para Nico, el esfuerzo diario y el estatus alcanzado cobran sentido únicamente al recordar el sacrificio migratorio de sus padres, concluyendo que su verdadera felicidad actual se reduce a que ellos vivan bien.