Maldini y Leonardo, durante un acto.

Maldini y Leonardo, durante un acto. EFE

Fútbol

Terremoto en Italia: Maldini y Leonardo dimiten tras el veto a Pirlo por sus vínculos con una casa de apuestas de Rusia

Los directivos han dejado su puesto apenas dos semanas después de ser nombrados fruto del descontento con el "no" a Pirlo.

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La Federación Italiana de Fútbol ha saltado por los aires. Paolo Maldini y Leonardo han presentado la dimisión de sus cargos en la dirección técnica tras la negativa de la cúpula federativa a aceptar el nombramiento de Andrea Pirlo como nuevo seleccionador de la Azzurra.

La salida en bloque de ambos dirigentes apenas 16 días después de su nombramiento supone un colapso institucional en toda regla que deja al proyecto deportivo italiano descabezado y en plena crisis.

Pirlo se ha quedado fuera de la carrera para dirigir a Italia en medio de una fuerte polémica por su papel como embajador de la casa de apuestas rusa Fonbet y por su vinculación indirecta con el empresario Sergey Lomakin.

El excentrocampista ha intentado frenar el ruido con dos mensajes en Instagram, pero la presión pública ha cambiado el escenario y la FIGC vuelve a mirar a Antonio Conte y Roberto Mancini como alternativas.

El caso estalló cuando varios medios italianos revelaron que Pirlo mantenía desde 2025 un acuerdo con Fonbet, una de las principales casas de apuestas de Rusia, a través de un cargo de global ambassador.

La controversia creció porque la empresa está ligada, de forma empresarial y accionarial, a Sergey Lomakin, propietario de United FC Dubai, el club que Pirlo dirigió la pasada temporada en Emiratos Árabes y al que llevó al ascenso.

Desde Italia, algunos sectores interpretaron ese vínculo como un problema de imagen para la selección nacional en un contexto especialmente sensible por la relación entre Rusia y los organismos deportivos europeos.

Andrea Pirlo, en una imagen de archivo.

Andrea Pirlo, en una imagen de archivo. Reuters

Pirlo reaccionó con un comunicado en redes en el que defendió que su actividad con la compañía rusa "no tiene relevancia política" y que "el amor por Italia no depende de un cargo".

El exjugador explicó que se había mantenido en silencio por respeto a las instituciones, pero que consideraba necesario aclarar su posición tras enterarse de que ya no era candidato al banquillo azzurro.

"Por respeto a las instituciones, a la Federación y a todas las personas implicadas, hasta ahora he optado por guardar silencio, pero tras enterarme ayer por la noche de que ya no soy candidato al puesto de seleccionador de la selección italiana, considero que es mi deber aclarar algunos aspectos", escribió este lunes por la mañana.

Y añadió: "En los últimos días he seguido con gran amargura el debate que se ha generado en torno a mi nombre y a la posibilidad de ocupar el cargo de seleccionador de la selección italiana".

Tras varios días de debate y críticas a su posible designación, Pirlo rompió el silencio durante la madrugada con un post en Instagram en el que defendió: "A lo largo de mi carrera, primero como futbolista y ahora como entrenador, siempre he llevado a cabo mis actividades cumpliendo estrictamente con las leyes de los países en los que he trabajado y los contratos que he firmado".

Aclaró, además, que "la colaboración profesional que recientemente ha generado controversia" surgió en el marco de su carrera en los Emiratos Árabes Unidos y "es exclusivamente de índole comercial y deportiva".

"Atribuirle un significado político a esta colaboración implica atribuirme creencias que nunca he expresado y que no son mías", agregó.

También agradeció el apoyo de los directores técnicos Paolo Maldini y Leonardo y reivindicó: "El amor por Italia no depende de un cargo. Forma parte de mi historia, de mi identidad, y seguirá acompañándome siempre".

La figura de Pirlo, una de las más respetadas del fútbol italiano, ha quedado atrapada entre su carrera internacional y un contexto geopolítico que ha elevado el debate más allá del deporte.

Conte y Mancini, las opciones

Con Pirlo descartado, el foco vuelve a dos nombres conocidos. Conte aparece como la opción más sólida por currículum y carácter, mientras Mancini conserva apoyos por su pasado reciente en la selección y por su disposición a regresar.

El nuevo presidente federativo, Giovanni Malagò, deberá presentar un candidato ante el Consejo Federal, en una decisión que ahora se ha vuelto aún más delicada.

La conclusión es clara: Pirlo no parece haber perdido el puesto por razones futbolísticas, sino por el impacto político y mediático de un vínculo comercial que la Federación no ha querido asumir.