Yeremy Pino, durante el Mundial.

Yeremy Pino, durante el Mundial. Europa Press

Fútbol

Mari Carmen, abuela de Yeremy Pino (23): "Lloraba cuando se tuvo que ir de la isla. Ha sufrido mucho para llegar a donde está"

La familia del futbolista está muy emocionada después de que el joven extremo haya ganado el Mundial tras unos sufridos comienzos.

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Carlos Serrano
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La conquista del Mundial por parte de Yeremy Pino también se celebró con intensidad en Gran Canaria. Desde Nueva York hasta La Feria, su familia vivió una noche cargada de nervios, emoción y orgullo.

Su abuela, Mari Carmen Merino, compartió sus sentimientos en SER Deportivos Las Palmas, donde recordó el camino recorrido por su nieto hasta alcanzar la cima del fútbol.

"Estoy muy orgullosa de Yeremy. Viví el partido con demasiados nervios. Él ha pasado y sufrido mucho para llegar a donde está. Nosotros siempre supimos que iba a llegar lejos porque es muy competitivo y no le gusta perder nunca", aseguró.

La familia recuerda que esa mentalidad ganadora ya era evidente desde la infancia. Su afán de superación y su inconformismo marcaron un camino que hoy lo ha llevado a proclamarse campeón del mundo.

Uno de los instantes más difíciles del torneo llegó con la lesión sufrida frente a Uruguay, un episodio que hizo temer lo peor a sus seres queridos.

"Estoy deseando verlo con esa sonrisa que nunca pierde. Cuando tuvo la lesión, él decía que se había partido la clavícula y su madre le decía que no. Mi hija siempre le dice la verdad y ha luchado muchísimo por él. Hace cuatro años también sufrió una lesión de rodilla y lo pasó muy mal", recordó su abuela.

Yeremy Pino

Yeremy Pino Reuters

El temor a que el campeonato terminara antes de tiempo se mezcló con la determinación del futbolista, que decidió seguir adelante pese al dolor, demostrando una vez más el carácter competitivo que siempre lo ha definido.

A pesar de su trayectoria internacional, Yeremy mantiene intacta la conexión con su barrio y con su familia. Para los suyos, esas raíces han sido fundamentales en su crecimiento personal y deportivo.

"La gente cree que solo es darle a la pelota, pero detrás hay muchísimo sacrificio. Cuando se tuvo que ir de la isla era un niño, tenía 14 años y lloraba. Tiene un enorme sentimiento de pertenencia. Nunca olvida de dónde viene", explicó Mari Carmen.

Ese apego también se refleja en un gesto que ha mantenido desde sus primeros años como profesional. "Cada vez que marca un gol se acuerda de sus abuelos y nos lo dedica". Un homenaje constante que simboliza el peso de la familia en su carrera.

El resto de la familia también quiso poner en valor todo lo que ha tenido que renunciar para cumplir su sueño. Su primo recordó la emoción de verlo levantar el trofeo.

"Estoy muy contento y muy orgulloso de mi primo. Cuando vi a Yeremy levantando la Copa del Mundo sentí una alegría inmensa. Ha tenido que sacrificar muchas cosas para conseguirlo".

Entrar en una lista de campeones del mundo junto a futbolistas como Silva, Pedro o Pedri da aún más dimensión a un logro que, según quienes mejor lo conocen, no ha cambiado su forma de ser. Destacan su cercanía, su carácter alegre y una humildad que ha mantenido intacta pese al éxito.

Su familia insiste en que Yeremy nunca ha perdido el vínculo con La Feria y Lomo el Chinche, los barrios donde creció y que siguen formando parte de su identidad.

"Es un orgullo que haya salido de un barrio humilde y trabajador. Siempre hay que tener los pies en el suelo porque la burbuja puede estallar", señalaron.

Su competitividad también es una de sus señas de identidad. "No le gusta perder a nada: ni al fútbol, ni al ping-pong ni al Mario Kart. Siempre intenta sacar su mejor versión".

Esa mentalidad volvió a quedar patente durante el Mundial. "Pensábamos que se había acabado el torneo para él. Jugó con dolor, apenas podía mover el brazo, pero aguantó hasta el final como un auténtico jabato".

La historia de Yeremy Pino es la de un adolescente que dejó Gran Canaria con apenas 14 años para perseguir un sueño. Aquel niño que lloró al despedirse de su familia es hoy campeón del mundo, pero sigue manteniendo intactos los valores con los que creció.

Desde La Feria hasta Nueva York, su familia celebra mucho más que un título. Celebra años de sacrificio, esfuerzo y superación, convencida de que el mayor triunfo de Yeremy no es solo haber levantado una Copa del Mundo, sino haberlo hecho sin renunciar a la humildad, a sus raíces y a esa sonrisa que, como recuerda su abuela, nunca desaparece.