Laporta, durante un partido.

Laporta, durante un partido. EFE

Fútbol

Laporta contesta a Gil Marín: "Muchas veces se ha dicho que un jugador nunca iría al Barça y al final ha acabado viniendo..."

El presidente del Barça, en relación al caso Julián Álvarez, aseguró que "un club grande no puede permitirse jugadores a disgusto".

Más información: Gil Marín zanja el caso Julián Álvarez: "Nuestra respuesta sí que es infinita. No aceptaremos 100, ni 200 millones"

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Lo que comenzó como un rumor por Julián Álvarez ha terminado convirtiéndose en una auténtica guerra fría e institucional entre el FC Barcelona y el Atlético de Madrid.

Después de que Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado de la entidad rojiblanca, lanzara una dura e incendiaria ofensiva dialéctica contra Joan Laporta, el presidente azulgrana no se ha mordido la lengua y ha respondido desde Nueva York. Lejos de achicarse, Laporta ha marcado territorio y ha fijado las condiciones de una partida de ajedrez que mantiene en vilo al panorama futbolístico mundial.

Gil Marín había sido tajante apenas unos días antes, acusando al máximo mandatario culé de alimentar un espectáculo mediático innecesario. "Es frívolo y monta su circo particular", llegó a declarar el directivo colchonero, asegurando que el delantero argentino no recalaría en la Ciudad Condal bajo ningún concepto.

"Nuestra respuesta sí que es infinita: no queremos transferirlo, no aceptamos la oferta de 100 millones de euros ni aceptaremos una de 150 ni una de 200", sentenció Gil Marín con rotundidad.

Ante esta avalancha de declaraciones, Joan Laporta optó por una postura institucional, aunque cargada de firmeza y de mensajes entre líneas.

Aprovechando su estancia en Nueva York, ciudad a la que acudió con motivo de la final del Mundial, el presidente barcelonista atendió a los medios para ofrecer su réplica. "¿Las palabras de Gil Marín? Respeto la opinión de todo el mundo. Hemos hecho una oferta y ahí está", comenzó esgrimiendo Laporta, buscando no dinamitar los puentes diplomáticos pero manteniéndose estoico en su posición negociadora.

Sin embargo, el tono de Laporta adquirió un matiz mucho más contundente al hablar de los plazos y de la actitud del FC Barcelona frente a las continuas negativas del Atlético de Madrid. El presidente dejó claro que el club catalán no será rehén de las indecisiones o de las estrategias de desgaste del equipo rojiblanco.

"No vamos a estar bailando la música de nadie. Vamos a marcar nosotros el ritmo, hemos hecho una oferta que no es ilimitada", aseveró. Con esta metáfora, Laporta lanzó un dardo directo al Metropolitano, estableciendo un ultimátum temporal para la operación: "En un momento determinado, seguramente a finales de julio, diremos que la vigencia se ha acabado".

Relaciones entre clubes

El mandatario blaugrana también quiso arrojar luz sobre las supuestas confusiones en las comunicaciones entre ambas directivas, un punto que había generado profundo malestar. "Entiendo que tenemos muy buena relación con ellos. Al principio hubo una confusión en cuanto a la oferta que hicimos, pero ya se lo aclaré. Nosotros no hemos presionado más", explicó.

Aun así, el gran as en la manga del FC Barcelona sigue siendo la voluntad del propio Julián Álvarez. Mientras el Atlético defiende que el jugador "ha estado mal asesorado", Laporta se aferra a las recientes palabras del delantero en las que reconocía que "lo mejor para todos es una transferencia" para poder cumplir su sueño.

Apoyándose en esto, el presidente culé remató: "Está muy claro que el jugador quiere cambiar de aires y nosotros estamos en disposición de acogerlo y, además, haciendo una muy buena oferta".

Ahora, la pelota está en el tejado del Atlético de Madrid. Con la fecha límite impuesta por Joan Laporta fijada para el cierre de julio, el 'caso Julián Álvarez' entra en su recta final. En las próximas semanas se comprobará si la presión azulgrana y el deseo del jugador logran resquebrajar el muro "infinito" construido por Gil Marín, o si el argentino continuará vistiendo de rojiblanco.