David Beckham, en el palco.

David Beckham, en el palco. REUTERS

Fútbol

David Beckham, 51 años: "Los niños cometen errores, así es como aprenden y es lo que intento inculcarles a mis hijos"

El exfutbolista inglés sigue estando muy ligado al fútbol desde que retiró las botas definitivamente.

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A. M.
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Más allá de los terrenos de juego, los trofeos internacionales y su faceta como exitoso empresario al frente del Inter Miami, el papel más complejo e importante en la vida de David Beckham es, sin lugar a dudas, el de padre.

Formar junto a Victoria Beckham una de las familias más mediáticas del planeta conlleva que cada paso de sus cuatro hijos -Brooklyn, Romeo, Cruz y Harper- sea analizado con lupa por millones de personas. Desde que naciera su primogénito a finales de los noventa, la atención sobre el clan no ha hecho más que crecer. En un mundo donde la privacidad es un lujo, el exjugador ha reflexionado profundamente sobre los retos de la crianza moderna.

La sobreexposición es el gran fantasma que acecha a las nuevas generaciones de celebridades. Los hijos del matrimonio británico han crecido bajo los focos, transitando desde las clásicas portadas de las revistas de corazón hasta la exposición constante e inmediata del universo digital.

Precisamente sobre este entorno virtual ha querido pronunciarse Beckham en unas declaraciones recogidas por la cadena británica Sky News, donde abordó sin tapujos la dualidad de internet. A modo de reflexión inicial, el exdeportista fue contundente: "Las redes sociales tienen poder para bien y para mal".

Consciente de su enorme influencia global, quiso profundizar en cómo él mismo ha intentado dar ejemplo desde su posición.

"Siempre he hablado de las redes sociales y su poder. Para bien y para mal", reiteró con firmeza, destacando su faceta filantrópica y su labor humanitaria: "He podido usar mi plataforma y mis seguidores para UNICEF. Y ha sido la herramienta más importante para concienciar a la gente sobre lo que está sucediendo en todo el mundo con los niños".

Sin embargo, esa visión constructiva choca frontalmente con la realidad a la que se enfrentan los jóvenes de hoy, incluidos sus propios herederos. El escrutinio público puede llegar a ser asfixiante y la huella digital es prácticamente imborrable.

Sobre este delicado equilibrio familiar, el británico reconoció los riesgos inherentes al entorno online: "El acceso de los niños hoy en día puede ser peligroso. Lo que he descubierto personalmente, en especial con mis hijos, es que hay que usarlas con buenas intenciones".

A lo largo de los últimos años, los rumores han salpicado en diversas ocasiones al clan, en especial respecto a la vida adulta de sus hijos mayores. Lejos de imponer una autoridad férrea que evite cualquier traspié a ojos de la opinión pública, David aboga por una educación basada en el aprendizaje natural.

Asumiendo que los fallos son una parte fundamental del camino hacia la madurez, sentenció: "Cometen errores, pero a los niños se les permite cometer errores. Así es como aprenden. Eso es lo que intento enseñarles a mis hijos. A veces hay que dejarles cometer también esos errores".