Pedro Porro.

Pedro Porro. .

Fútbol

El refugio de Pedro Porro, 26 años, en un pueblo español: fuentes con agua del Guadiana y unas inundaciones

El lateral derecho está ahora brillando con la Selección en el Mundial y es un hombre de confianza para De la Fuente.

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A. M.
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Don Benito, municipio pacense de Extremadura, vive con inmenso orgullo su momento de mayor proyección internacional. Pedro Porro, su hijo más célebre, es uno de los nombres propios del Mundial 2026 con España. Es el primer jugador de la ciudad en jugar la Copa del Mundo.

Aunque su éxito es global, sus raíces están firmemente ancladas aquí. Su familia se instaló en la localidad cuando era niño, iniciando su formación en el C.A. Gimnástico Don Benito, donde destacó rápidamente por su calidad y carácter competitivo.

Francisco Javier Sánchez Porro, expresidente del club, lo recuerda como un fanático del deporte, siempre pegado al balón. Tras pasar por las canteras del Rayo Vallecano en 2015 y del Girona en 2017, debutó en Primera en 2018 y hoy es pieza clave del Tottenham y de la selección.

Más allá del fervor deportivo, Don Benito atesora un profundo legado. Fue fundada en la segunda mitad del siglo XV por refugiados de Don Llorente, que huían de las inundaciones del río Guadiana y del vasallaje del Condado de Medellín.

Su ansiada libertad llegó en 1735, cuando la localidad se independizó pagando 4.500 ducados a Felipe V, convirtiéndose en Villa exenta. Posteriormente, en 1856, Isabel II le otorgó el título de Ciudad por su constante desarrollo. Históricamente, su sólido motor económico ha estado íntimamente vinculado a las aguas del Guadiana, basándose de manera tradicional en la agricultura y la ganadería.

Este arraigo rural se refleja fielmente en una gastronomía de terruño, contundente, sencilla y libre de artificios. Entre los platos más representativos brilla el ajo de calabaza, el emblema de la zona, junto al tradicional ajo de peces y los cardillos.

Tampoco faltan los grandes clásicos extremeños como el cocido, el gazpacho, las migas y la caldereta de carne. Además, destacan las mollejas, nombre local para su propia elaboración de la cachuela extremeña. En repostería, las bollas de chicharrones son muy famosas, mientras que las roscas de piñonate son típicas de las fiestas de San Sebastián.

El recetario dulce se completa con pestiños con miel, gañotes enmelados, galletas caseras, mantecados y empanadillas de calabaza.

Pasear por la ciudad es descubrir un rico patrimonio cultural. En la céntrica Plaza de España se erige el Monumento al agua y la tierra de 1965, obra de Pérez Comendador.

Esta fuente, con agua del Guadiana, representa al hombre en piedra y a la mujer en bronce, acompañados por versos de Celestino Vega Mateos. Otro lugar curioso es el Parque Palmeral, que alberga un Partenón ecológico construido con materiales reciclados. Destaca también la Iglesia de Santiago Apóstol, templo del siglo XVI declarado Bien de Interés Cultural, con exterior barroco y herreriano e interior gótico y renacentista.

La oferta se amplía con el Museo Etnográfico, el Museo del Automóvil Clásico y los restos arqueológicos de la Villa romana La Majona.

Hoy, este pueblo extremeño de 37.000 habitantes es el punto de partida de un futbolista que proyecta a Don Benito por el mundo, mientras su familia, la ciudad y el Gimnástico le rinden homenaje dando su nombre a la ciudad deportiva.