El refugio de Aymeric Laporte.

El refugio de Aymeric Laporte. EE

Fútbol

El refugio de Laporte a menos de 300 km de España: a orillas del río, con un aspecto medieval y una catedral del siglo XII

El central del Athletic y de la Selección nació en Francia y se crio en una localidad rodeada por un paisaje agrícola.

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J. P.
Publicada

A menos de 300 kilómetros de la frontera española, mientras Aymeric Laporte disputa el Mundial con la camiseta de la Selección, su refugio sigue estando en una ciudad que parece discurrir a otro ritmo.

Agen, en el suroeste francés, ofrece justo lo que no hay en un estadio mundialista: silencio relativo, calles estrechas, fachadas antiguas y el murmullo constante del río Garona a pocos metros del casco histórico.

La ciudad se asienta sobre la orilla derecha del Garona y junto al canal lateral que lo acompaña, un doble eje de agua que marca su fisonomía y su carácter. No es casual que muchos la definan como un lugar hecho para caminar: el paseo de Gravier, con su franja de césped y plátanos junto al río, es casi un salón al aire libre donde la vida cotidiana transcurre entre corredores, familias y terrazas.

Para un central acostumbrado a la presión de un gran torneo, el contraste entre esa calma y el ruido del Mundial es un argumento más para volver a casa cada vez que el calendario lo permite.

El corazón de Agen conserva un aire medieval que se aprecia en el trazado y en la arquitectura. Las calles porticadas como la rue des Cornières, las casas de entramado de madera en voladizo y las pequeñas plazas del centro funcionan como cápsulas de otra época, con la vida moderna filtrándose a través de cafés, comercios y mercados al aire libre.

Entre esos edificios emerge la catedral de Saint-Caprais, un templo de origen medieval levantado en el siglo XII que resume bien la mezcla de tiempos que conviven en la ciudad.

Sus ampliaciones y restauraciones posteriores la acercan a otras grandes iglesias de la región, pero mantiene la huella de la arquitectura románica y gótica que marcó aquella etapa de Europa.

Aymeric Laporte, en un entrenamiento de la Selección.

Aymeric Laporte, en un entrenamiento de la Selección. Reuters

El otro símbolo es el pont-canal, el puente-canal que permite al canal atravesar el Garona unas decenas de metros por encima del cauce. Con cerca de 540-580 metros de longitud según las fuentes, es una obra del siglo XIX que ha quedado como tarjeta de visita para quienes llegan atraídos por el turismo fluvial y la ingeniería histórica.

Desde lo alto se domina el río, el caserío y el paisaje agrícola que rodea la ciudad, un balcón perfecto para imaginar la vida de un Laporte adolescente antes de emigrar futbolísticamente hacia Bilbao y, más tarde, hacia la élite internacional.

En resumen, lejos del foco del Mundial, Agen se ofrece como ese lugar intermedio entre pueblo y ciudad: levantado a orillas de un gran río, con un casco de aire medieval coronado por una catedral del siglo XII y un puente-canal que recuerda que aquí, durante siglos, el tráfico importante era el de barcos y mercancías, no el de cámaras y conferencias de prensa.