Pep Guardiola, en su despedida del Manchester City.

Pep Guardiola, en su despedida del Manchester City. Reuters

Fútbol

Pep Guardiola: "Mi padre tiene 94 años y es un honor increíble tener su apellido en este lugar hermoso, el estadio del City"

El técnico catalán se despidió este fin de semana del banquillo inglés tras una década al frente y recibió un emotivo homenaje.

Más información: Valentí, padre de Pep Guardiola: "Con 5 años pintó las paredes de la plaza. Le di un cubo y un cepillo para que lo limpiase"

J. P.
Publicada

El Etihad Stadium vivió el domingo uno de los días más emotivos de su historia. Pep Guardiola se despidió del Manchester City tras una década de dominio absoluto en Inglaterra, dejando un legado de seis Premier Leagues, una Champions League y veinte títulos en total.

El técnico catalán dirigió su último partido ante el Aston Villa rodeado de homenajes, lágrimas y palabras que quedarán para siempre en la memoria del club.

Entre las gradas, un invitado especial acompañaba al entrenador en su adiós. Valentí Guardiola, de 94 años, viajó desde Santpedor para estar junto a su hijo en este momento histórico.

El club anunció que la grada norte del estadio llevará el nombre de "The Pep Guardiola Stand", inmortalizando así el apellido del técnico en el templo ciudadano. Fue ese gesto el que provocó una de las declaraciones más conmovedoras del técnico durante su discurso sobre el césped.

"Mi papá está aquí en las gradas, 94 años. Tal vez no se da cuenta, pero estoy bastante seguro de que mi esposa y mis hijos se dan cuenta de que por muchos, muchos años nuestro apellido estará aquí. Ese es el gran honor que podría recibir de este club", afirmó Guardiola visiblemente emocionado ante miles de aficionados que coreaban su nombre.

El entrenador comenzó su intervención reconociendo su nerviosismo. "Un minuto de silencio por favor. Estoy muy nervioso. Aterrado en este momento. ¿Por qué me quieren tanto? ¿Por qué me hacen esto? Nunca pude imaginar la cantidad de amor", confesó con la voz entrecortada.

Sus palabras dejaban entrever la magnitud del vínculo construido con la afición durante estos diez años.

Valentí Guardiiola, a la izquierda, atendiendo al último partido de su hijo, Pep Guardiola, dirigiendo al Manchester City.

Valentí Guardiiola, a la izquierda, atendiendo al último partido de su hijo, Pep Guardiola, dirigiendo al Manchester City. Reuters

Guardiola también quiso que su legado trascienda lo meramente deportivo. "Por favor, me encantaría que no solo recordaran los trofeos que ganamos. Esa es la razón por la que pude quedarme 10 años; nadie puede sostener tantos años aquí. Con suerte, a través de estos jugadores increíbles, brindamos emociones que hicieron que la gente viniera aquí y sintiera que tal vez nos íbamos a divertir. Esa es la razón por la que estamos aquí", subrayó.

El técnico cerró su discurso con una petición final cargada de simbolismo. "Nunca esperé estar aquí 10 años. Mánchester se convirtió en mi hogar. Una cosa más antes de que todos se vayan a casa por cervezas o vino... si en los próximos años me ven en las calles en cualquier parte del mundo, si eres un aficionado del Manchester City, ven y abrázame. Lo necesitaré", sentenció.

En su mensaje previo difundido en vídeo, Guardiola había resumido su filosofía de despedida con una frase rotunda: "Gracias por quererme. Nada es eterno. Si lo fuera, seguiría aquí".

El catalán explicó que no había razones concretas para su marcha, simplemente sentía que había llegado el momento. "Dentro de mí sé que es el momento", zanjó.

Guardiola deja Manchester convertido en leyenda, con su apellido grabado en las paredes del Etihad y el cariño de toda una ciudad que le despide como uno de los grandes de su historia.