Luis Rubiales en un fotomontaje con su pueblo.

Luis Rubiales en un fotomontaje con su pueblo.

Fútbol

El pueblo español donde se refugia Luis Rubiales: playas urbanas, marisco fresco y un santuario

El expresidente de la RFEF siempre ha presumido de su lugar natal en el sur de España.

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A. M.
Publicada

Motril, localidad de la costa granadina donde creció el exfutbolista y expresidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) Luis Rubiales, combina olor a mar, historia y gastronomía de primera línea.

El pueblo costero, que se ha convertido en epicentro mediático por su vinculación con el beso a la jugadora Jenni Hermoso y el posterior escándalo que llevó a su inhabilitación como presidente de la RFEF, muestra un lado más tranquilo y turístico, repleto de playas urbanas, marisco fresco y un santuario emblemático que domina la ciudad.

Motril cuenta con una red de playas urbanas que bordean el casco histórico y el puerto, convirtiendo la ciudad en un destino de ocio costero accesible.

Entre las más concurridas destacan la Playa de Poniente, junto al puerto, con terrazas, chiringuitos y ambiente animado, y la Playa Granada, más deportiva y con escuelas de windsurf y kitesurf que atraen a aficionados de toda la provincia.

Varias de estas playas lucen la Bandera Azul, lo que refleja su limpieza, accesibilidad y servicios de primer orden, ideal para quienes quieren combinar baño de mar con un paseo por el paseo marítimo y la zona de tapeo.

Marisco y pescado fresco

La gastronomía de Motril está marcada por el pescado y el marisco fresco que llegan cada día a la lonja local. Especialmente famosa es la quisquilla de Motril, pequeño crustáceo de color naranja que se sirve frita o en aperitivo, y que se ha convertido en símbolo gustativo de la Costa Tropical.

Junto a ella, los visitantes se encontrarán con espichás, sardinas, melva, caballa y pulpo, que se cocinan en arroces, cazuelas y tapas tradicionales servidas en restaurantes de primera línea de playa o en tabernas del centro.

Muchos locales ofrecen pescado "de la lonja" y mariscos de la zona, transformando cenas sencillas en experiencias de cocina costera andaluza muy auténtica.

El santuario como referencia

Uno de los iconos más reconocibles de Motril es el Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza, patrona de la ciudad, que se alza sobre un cerro aislado dominando el casco urbano, la vega y el mar.

Construido entre 1631 y 1641 por el arquitecto Isidro de la Chica, el templo combina elementos del protobarroco con vistas panorámicas que convierten la visita en un reclamo tanto religioso como turístico.

El santuario, levantado sobre las ruinas de un antiguo castillejo nazarí, refleja la mezcla de historia musulmana y cristiana que define mucho del patrimonio de la Costa Tropical.

Además del santuario, el centro histórico de Motril reúne el casco antiguo, la Iglesia de la Encarnación (antigua mezquita convertida en iglesia) y otras ermitas y edificios que recuerdan su pasado azucarero y marinero.

La interacción entre mar, campo y montaña convierte a Motril en un pueblo con "múltiples capas": de día, se puede pasear por sus playas urbanas; por la tarde, subir al santuario para una vista privilegiada; y por la noche, probar una su vasca de mariscos o pescado, como el que Luis Rubiales habrá disfrutado en sus años de infancia deportiva local.