Unai Marrero celebra un penalti contra el Atlético de Madrid. EFE
Unai Marrero, el niño de Zubieta que soñaba con jugar en la Real y emuló a Arconada para ganar una Copa del Rey
El canterano detuvo dos penaltis en la tanda contra el Atlético en una final que recordó mucho a la de 1987 que acabó también con triunfo de los vascos.
Más información: Unai Marrero se viste de héroe en la tanda de penaltis y la Real Sociedad se proclama campeón de Copa tras ganar al Atlético
En el fútbol, muchas veces los héroes emergen de forma inesperada. Basta con una acción brillante que dé una victoria. O incluso un título. Un momento donde su figura trasciende a lo terrenal y le mete de lleno en las páginas doradas de la historia de su club.
Esto mismo le ocurrió a Unai Marrero. Un chico de Zubieta, de la casa, cuya posición, la de portero, acostumbra a ser una de las más desgraciadas. Más aún cuando no eres el titular y tienes que demostrar tu valía en escasas oportunidades.
Ante el Atlético de Madrid llegó su oportunidad de oro. Y eso que encajó dos goles en los cuatro disparos a puerta que recibió durante los 120 minutos de partido. En uno de ellos, de hecho, se quedó clavado mirando con los ojos como Julián Álvarez mandaba el partido a la prórroga. Protagonista de una foto que no suele ser del agrado para los porteros.
¡MARRERO DETIENE LOS DOS PRIMEROS PENALTIS DEL ATLÉTICO!
— Teledeporte (@teledeporte) April 18, 2026
El guardameta de la Real Sociedad ha parado los lanzamientos de Sorloth y Julián.
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Sin embargo, a pesar del mazazo, la vida le tenía guardado todavía su momento de gloria. Ante su gente, ante 30.000 aficionados txuri-urdin que animaron a los suyos durante toda la final. Seguramente él fue uno de ellos en estos años atrás. Ahora le tocaba estar al otro lado de la barrera.
Y no falló. Adivinó el primer penalti de Sorloth que puso en ventaja a los suyos e hizo lo propio con el segundo lanzamiento rojiblanco, obra de Julián Álvarez. Primero con una mano tensa al disparo del noruego y después firmando una gran estirada adivinando, esta vez sí, las intenciones del argentino.
Unai Marrero detiene el penalti a Julián Álvarez en la final de la Copa del Rey. EFE
"Sabía que si llegaba el momento de los penaltis, confiaba mucho en mí", dijo Marrero tras proclamarse MVP de la final. Toda la gente de Guipúzcoa que ha sufrido muchos años, ahora estamos viviendo momentos bonitos. Estamos disfrutando de estos momentos, creer, soñar. El chico que soñaba de pequeño ha logrado un sueño", añadió.
Marrero, que tan solo ha disputado los partidos de Copa esta temporada, se vistió de Arconada para emular la final de Copa de 1987. Una edición en la que los vascos ganaron por penaltis al Atlético tras empatar a 2-2 en el tiempo reglamentario y donde el portero de San Sebastián se erigió como héroe deteniendo un lanzamiento.
Parapenaltis
La cuarta Copa del Rey de la Real Sociedad no se puede entender sin Unai Marrero. No solo por su actuación en el momento decisivo de la final, que también, sino por su recorrido a lo largo de toda la competición.
De especial valor fue su desempeño en los cuartos de final contra Osasuna. Un choque que también acabó en empate a dos al término de los 90 minutos y el tiempo extra y donde se erigió de héroe en la tanda de penaltis para que su equipo pudiera avanzar de ronda.
Unai Marrero, durante la final de la Copa del Rey contra el Atlético de Madrid. EFE
Detuvo el segundo penalti rojillo lanzado por Moncayola y paró el definitivo a Catena que certificó el billete a las semifinales.
Cuatro penas máximas atajadas en dos partidos trascendentales que le han servido para meterse de lleno en la historia de la Real Sociedad. Un niño que soñaba con triunfar en el club de su vida y que con 24 años ya sabe lo que es ganar un título y ser una parte muy importante de él.