La inversión de Hansi Flick en Formentera

La inversión de Hansi Flick en Formentera EE

Fútbol

Ni Ibiza, ni Mallorca: la inversión de Hansi Flick en una zona rústica frente al mar con orígenes en el siglo XIII

El técnico del FC Barcelona acostumbra a veranear en una tranquila localización en la isla de Formentera, donde tiene una casa desde hace años.

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J. P.
Publicada

Ni Ibiza ni Mallorca. El gran refugio balear de Hansi Flick está en un rincón mucho más discreto: Porto Salè, una antigua vénda rural de Formentera con historia documentada desde el siglo XIII.

Allí, frente al Estany des Peix y con vistas a Ibiza, el entrenador del Barça ha encontrado algo que ni las urbanizaciones de lujo ni los resorts de cinco estrellas pueden ofrecerle: anonimato, paisaje de campo y una conexión directa con la tradición de la isla.

Porto Salè no es un núcleo turístico al uso, sino una de las viejas unidades territoriales de Formentera, las llamadas "vendas", que agrupaban casas payesas dispersas y tierras de cultivo. Su nombre aparece ya en cartas náuticas de la Baja Edad Media como punto de referencia costero, mucho antes de que el Mediterráneo balear se convirtiera en destino de celebridades.

Documentos históricos recogen que hacia finales del siglo XVII la zona estaba habitada por unas 35 familias y que, con la repoblación de la isla en los siglos siguientes, Porto Salè se consolidó como espacio agrícola y forestal.

Ese pasado se sigue notando en el paisaje. La zona combina casas de estilo tradicional, campos cercados con piedra seca y caminos de tierra que conducen hacia el Estany des Peix y la Punta de sa Pedrera.

Bajo ese suelo han aparecido restos que hablan de una ocupación muy anterior: materiales prehistóricos vinculados al comercio, vestigios púnicos y romanos y hasta lápidas y monedas de época musulmana en fincas del interior. El litoral ofrecía abrigo y fondeo, y el interior se explotaba con hornos de carbón vegetal y cultivos de secano que abastecían a Ibiza.

En ese contexto, la elección de Flick encaja con el perfil de un técnico que busca calma. La prensa local ha confirmado que el entrenador posee una casa en Porto Salè y que la utiliza como base de sus escapadas, tanto en verano como en parones de la temporada.

Hansi Flick, durante el Atlético - Barça de Champions League

Hansi Flick, durante el Atlético - Barça de Champions League

Lejos del ruido de Ibiza o de los focos de Mallorca, se mueve por un entorno donde predominan las villas con parcelas amplias, porches abiertos al campo y una densidad de población todavía baja. Desde allí se llega en pocos minutos a Sant Francesc y al puerto de La Savina, pero la sensación sigue siendo de campo aislado.

Las crónicas de sus estancias hablan de días de descanso "en su casa de Formentera" antes de afrontar pretemporadas o tramos decisivos de la campaña con el Barça.

En marzo de 2025, por ejemplo, aprovechó un parón de selecciones para escaparse a la isla, comer en un restaurante del Pilar de la Mola y "recargar pilas" antes del sprint final del curso. En julio de ese mismo año, volvió a Formentera y "puso fin a sus vacaciones" allí justo antes de regresar a Barcelona para iniciar los entrenamientos.

Más allá de las fotos en chiringuitos o de los testimonios de quienes se lo han encontrado comiendo "como un veraneante más", la inversión de Flick en Porto Salè tiene lectura doble.

Por un lado, lo vincula a una tendencia de entrenadores y futbolistas que eligen islas pequeñas y zonas rústicas con alta privacidad, en lugar de destinos de fiesta. Por otro, ata su nombre a un territorio con un peso histórico insospechado: una franja de campo frente al mar que ya figuraba en los mapas medievales cuando nadie podía imaginar que, siglos después, acabaría siendo el escondite balear del técnico del Barça.