Gerard Martin, junto a su familia tras ganar la Copa del Rey.

Gerard Martin, junto a su familia tras ganar la Copa del Rey. EFE

Fútbol

La vida de Gerard Martín (24) fuera del fútbol: estudios de ADE y sigue viviendo con sus padres y su hermano gemelo

El defensa del Barça tiene una vida muy austera lejos de los terrenos de juego a pesar de su precoz explosión en el fútbol de élite.

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G.E.
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La vida de Gerard Martín fuera del césped tiene muy poco de estrella y mucho de chico de barrio que se resiste a despegar los pies del suelo. A sus 24 años, mientras se consolida en la élite con el Barça, sigue durmiendo en la misma habitación de siempre en Sant Andreu y compartiendo techo con sus padres y su hermano gemelo.

No hay mansión en Esplugues ni ático de diseño en la Diagonal: su día a día arranca en el mismo portal donde bajaba de pequeño con la mochila al hombro para ir a entrenar o al instituto. Esa decisión de no irse de casa, pese a tener ya contrato profesional, explica mejor que cualquier declaración el tipo de futbolista -y de persona- que es.

En casa de los Martín la rutina apenas ha cambiado. Sus padres siguen con su vida laboral de siempre y su hermano gemelo hace horarios que nada tienen que ver con la agenda de un jugador del Barça.

Gerard encaja como puede los entrenamientos, los viajes y los partidos con las comidas familiares y los ratos de sofá compartido.

La presencia del hermano gemelo añade un matiz muy particular a esa normalidad. Los dos crecieron compartiéndolo todo: habitación, equipo, amigos, incluso los primeros balones.

Gerard Martín, durante un partido con el Barça.

Gerard Martín, durante un partido con el Barça. EFE

Con el tiempo, las trayectorias se separaron. Mientras Gerard se abría paso en el fútbol profesional, su gemelo se orientaba hacia estudios y trabajos más "de calle", hasta acabar ligado al mundo de la representación y los despachos.

En paralelo a esa vida doméstica sin estridencias, Gerard ha ido construyendo un plan B académico que rompe el tópico del jugador que solo piensa en entrenar. Estudió Bachillerato social y llegó a cursar estudios de Administración y Dirección de Empresas.

Esa etapa, que compaginó con el fútbol en categorías inferiores, habla de un jugador que llevaba tiempo escuchando en casa el mensaje de "no lo confíes todo al balón".

Aunque ahora tiene los estudios aparcados para volcarse en aprovechar el momento en el primer equipo, el hecho de haber apostado por ADE encaja con el perfil de chico ordenado, metódico y prudente que dibujan quienes le conocen.

Entender contratos, planificar inversiones, saber qué firma y con quién, son inquietudes que hoy le sirven en la élite tanto como los centros al área.

La combinación de universidad y vida en casa de los padres construye un personaje muy reconocible: el del joven que empieza a vivir el sueño que tenía de niño, pero que cada noche vuelve al mismo piso, con las mismas paredes y los mismos vecinos, para recordarse que todo esto también puede acabarse.

Ese contraste entre la escala global del Barça y la escala doméstica de Sant Andreu, seguramente, la clave para entender quién es Gerard Martín fuera del fútbol. Un chico de 24 años que estudió ADE para tener un futuro más allá del césped y que sigue sin despegarse de sus raíces.