Vinicius posa fuera de los terrenos de juego.

Vinicius posa fuera de los terrenos de juego. INSTAGRAM

Fútbol

Vinicius, 25 años: "Ceno, paso dos horas jugando a la play y ya vuelvo a tener hambre. Ahí es cuando me apetece un dulce"

El brasileño admitió en una entrevista con Ibai Llanos que suele echar mano de la piña o las uvas para quitarse esa 'necesidad' de dulce.

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G.E.
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Vinicius Jr se ha consolidado como la gran estrella del Real Madrid gracias a una metamorfosis física que no es fruto del azar. Sin embargo, tras esa armadura de atleta de élite se esconde un joven de 25 años que, como cualquiera, lucha contra los antojos nocturnos.

En una charla distendida con Ibai Llanos, el brasileño desveló que su momento más crítico llega cuando el ruido de Valdebebas se apaga y se refugia en su casa. Su rutina nocturna es sencilla pero peligrosa para la dieta.

"Paso varias horas jugando a la consola. Desde las siete que como algo hasta las 12 juego a la Play con mis amigos de Brasil y de Madrid", explicó. Es en ese bache de tiempo, entre partida y partida, cuando el hambre vuelve a aparecer con fuerza.

"Ceno, paso dos horas jugando a la play y ya vuelvo a tener hambre. Ahí es cuando me apetece un dulce, y es muy complicado resistirse", confesó el extremo blanco. El chocolate y los postres son su verdadera criptonita, un desafío diario para el estricto plan nutricional que sigue para mantenerse en la cima.

Para no caer en la tentación, Vini ha desarrollado un truco infalible que le permite saciar el ansia de azúcar sin arruinar su rendimiento: "La piña y las uvas me salvan. Cuando tengo ese antojo, como fruta y así puedo aguantar hasta el desayuno".

Vinicius celebra un gol contra la Real Sociedad.

Vinicius celebra un gol contra la Real Sociedad. REUTERS

Esta disciplina, que incluye sesiones de gimnasio que admite no disfrutar especialmente "lo hago porque tengo que hacerlo", es la que le permite seguir siendo el jugador más desequilibrante del mundo.

Sin embargo, el brasileño es consciente de que para ser el número uno no basta con el talento; hace falta una estructura profesional que le arrope en casa.

Por ello, el carioca cuenta con un equipo propio que incluye un fisioterapeuta y un cocinero personal, encargados de que ese "hambre" nocturna no se convierta en un problema de peso o rendimiento sobre el césped.

El éxito de Vinicius radica en haber convertido su domicilio en un centro de alto rendimiento privado. El "entrenamiento invisible" —descanso, nutrición y recuperación— es el pilar que sostiene sus galopadas en el Bernabéu.

A pesar de que prefiere el balón a las pesas, su compromiso es total: "Tengo que cuidar mucho mi cuerpo para estar siempre disponible para el entrenador", afirma.

Además de la dieta, el descanso es sagrado en su rutina. Tras esas horas de videojuegos que le sirven para liberar la tensión competitiva y mantenerse conectado con su familia y amigos de Brasil, el jugador respeta escrupulosamente sus horas de sueño.