Montaje con los conflictos bélicos que condicionan al mundo del deporte.

Montaje con los conflictos bélicos que condicionan al mundo del deporte.

Fútbol

El deporte no es política y la falacia que esconde: Ucrania, Palestina, Irán y un lustro marcado por la incertidumbre

El último conflicto internacional que ha estallado por el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán en plena operación Furia Épica vuelve a hacer temblar los cimientos de las competiciones deportivas.

Más información: El conflicto EEUU-Irán pone en jaque al fútbol: misiles en Catar a un mes del España-Argentina y surgen dudas para el Mundial

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No hay que mezclar deporte y política. Ese es el mantra que muchos aficionados suelen repetir para tratar de mantener ambos ámbitos en paralelo, pero lo cierto es que esa afirmación lleva una falacia intrínseca.

Más allá de los cada vez más intensos intereses que tiene la política en un campo tan importante como el deporte, el contexto sociopolítico cada vez más convulso que azota al mundo entero hace imposible que no haya vasos comunicantes entre estos dos ámbitos.

El reflejo más reciente es la escalada de tensión de los últimos días de Estados Unidos e Israel con Irán. Un conflicto que ha provocado la huida de deportistas a territorios más seguros, la paralización de competiciones y la puesta en jaque de otras tantas en un futuro próximo.

Lamentablemente, no es el único hecho que ha sacudido los cimientos del panorama deportivo. En los últimos tiempos hay demasiados ejemplos fehacientes de que la política afecta directamente al deporte.

Desde las consecuencias inmediatas tras la invasión de Rusia a Ucrania en febrero de 2022, hasta las fuertes y hasta violentas protestas por el punto álgido del conflicto entre Israel y Palestina el pasado verano.

El deporte suspira en Oriente Próximo

El pasado sábado el mundo se encontró con un nuevo impacto. La operación Furia Épica puesta en marcha por Estados Unidos e Israel contra Irán sacudió la actualidad y empezó a dibujar un nuevo mapa geopolítico.

Los ataques sobre Teherán de "manera preventiva" y las réplicas posteriores en diferentes puntos del Golfo Pérsico enseguida tuvieron repercusiones en el mundo del deporte.

De entrada, el fútbol en Irán se paralizó completamente. A escasas horas de iniciarse la jornada de la Superliga iraní, los encuentros fueron cancelados y todo pasó a un segundo plano.

Con españoles jugando y entrenando en el país asiático como Munir, Antonio Adán e Iván Sánchez, la mayoría trataron de salir del país en busca de un lugar más seguro con diferente suerte.

El Mundial y mucho más

Las consecuencias de esta nueva tensión bélica van mucho más allá y afectan a competiciones mucho más globales. Llegan, de hecho, incluso hasta al próximo Mundial de fútbol que se disputa este mismo verano en Estados Unidos, México y Canadá.

Las últimas informaciones apuntan a que será incluso complicado ver a la selección de Irán en la Copa del Mundo. El combinado asiático se había ganado por méritos deportivos su presencia en el Mundial, pero estaba previsto que jugara todos sus partidos de la fase de grupos en territorio estadounidense.

Carlos Queiroz consuela a Mehdi Taremi, goleador de la selección de Irán

Carlos Queiroz consuela a Mehdi Taremi, goleador de la selección de Irán EFE

La nueva relación entre EEUU e Irán hace que las condiciones de seguridad de la expedición que se pueda desplazar para jugar el Mundial no estén garantizadas, y además podría haber un enfrentamiento entre Estados Unidos y los asiáticos en octavos de final.

La Finalissima es otro de los grandes eventos que se ven bloqueados ante esta escalada de tensión. El partido entre España y Argentina debía disputarse el próximo 27 de marzo en Lusail, Qatar, pero la situación en el país asiático no es para nada agradable al verse salpicada por el conflicto.

A menos de un mes para la disputa de este encuentro, parece que mucho tendrían que cambiar las cosas para que todo pudiera seguir su curso habitual. Un cambio de sede o de fecha cada vez toman más fuerza.

El bloqueo del espacio aéreo en una parte de Oriente Próximo también ha afectado a la Fórmula 1. Muchos de los profesionales que forman parte del gran circo y que se encontraban en Baréin tras los últimos test no pudieron volar dirección Australia para el primer Gran Premio de la temporada que se disputa la semana que viene.

Por si fuera poco, durante la temporada tanto en F1 como en MotoGP se disputan Grandes Premios en países como Baréin, Arabia Saudí, Qatar o Emiratos, algo que no hace sino aumentar la incertidumbre.

Desde la invasión rusa

El deporte está viviendo un lustro muy convulso a merced de los vaivenes geopolíticos del mundo. En 2022, uno de los mayores terremotos lo causó la invasión de Rusia a Ucrania que no tardó en tener consecuencias imparables.

El shock social que supuso aquella guerra que todavía se extiende hoy en día llevó al Comité Olímpico Internacional a recomendar a todas las federaciones que vetaran a los deportistas rusos y bielorrusos en sus deportes.

El terremoto llevó desde la expulsión de equipos de las competiciones oficiales a nivel internacional, como el veto a deportistas individuales o su posterior participación sin bandera rusa ni bielorrusa. Algo que, por cierto, todavía permanece y que ha hecho que estos países no tengan representación directa, por ejemplo, en los Juegos Olímpicos.

La final de la Champions League de 2022, prevista en San Petersburgo, se mudó inmediatamente a París por orden de la UEFA, y el propio organismo europeo llegó a romper relaciones con uno de sus principales patrocinadores como Gazprom.

El Gazprom Arena, estadio del Zenit.

El Gazprom Arena, estadio del Zenit. EFE

Recientemente, Gianni Infantino confesó que la FIFA está considerando seriamente levantar cualquier tipo de veto que persiste sobre Rusia y Bielorrusia, al menos para las categorías inferiores.

"Este veto no ha conseguido nada, sólo ha creado más frustración y odio. Que los niños y niñas de Rusia puedan jugar al fútbol en otras partes de Europa podrá ayudar", se mostró convencido el presidente de FIFA.

El conflicto Israel-Palestina

Este pasado verano las tensiones entre Israel y Palestina llegaron a su punto más álgido. La crueldad de muchas imágenes vistas generaron una corriente de opinión muy amplia contraria al estado israelí que tuvo su amplia repercusión en el mundo del deporte.

El más afectado fue el ciclismo, y concretamente La Vuelta a España. La participación del equipo Israel-Premier Tech provocó un movimiento muy activo de protestas que se fue haciendo mayor con el paso de los días.

Protestas propalestinas en La Vuelta 4:3

Protestas propalestinas en La Vuelta 4:3

Varios grupos de manifestantes empezaron a irrumpir en las etapas para cortarlas. La intensidad, sin embargo, fue creciendo hasta el punto de tirar árboles a la carretera, agredir a ciclistas con chinchetas en la cara, y hasta desembocar en los disturbios de Madrid.

Tras La Vuelta los patrocinadores más importantes del equipo Israel-Premier Tech le dieron la espalda a la estructura, y todo ello hizo que la estructura desapareciera finalmente para dar paso a un nuevo proyecto.

La tensión también afectó al baloncesto o al fútbol. Partidos europeos con la visita de equipos israelíes levantaron todas las alarmas y también provocaron algunas protestas, más tímidas esta vez que en La Vuelta.

El deporte, por lo tanto, no es ajeno ni mucho menos al contexto que lo rodea. Como no lo es al debate sobre los Derechos Humanos cuando una gran competición se disputa en algún país que no respeta las libertades básicas. Ahora, el nuevo conflicto internacional vuelve a azotar la estabilidad de las competiciones.