Prestianni, en el momento de su presunto insulto racista Vinicius en el Benfica - Real Madrid

Prestianni, en el momento de su presunto insulto racista Vinicius en el Benfica - Real Madrid Captura de pantalla

Fútbol

El lado desconocido de Prestianni, protagonista del 'caso Vinicius': fue agredido por 'barras bravas' con 17 años

El jugador argentino del Benfica presuntamente insultó en términos racistas a la estrella del Real Madrid en la Champions League.

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Gianluca Prestianni se ha convertido, de golpe, en uno de los nombres más señalados del fútbol europeo tras el presunto insulto racista a Vinicius que detuvo el Benfica - Real Madrid en Da Luz.

Prestianni tardó unas horas en reaccionar públicamente al estallido del 'caso Vinicius', pero terminó haciéndolo a través de un breve comunicado en sus redes sociales. En ese mensaje negó de forma tajante haber proferido insultos racistas contra el brasileño y sostuvo que todo se debía, según su versión, a un malentendido.

"Quiero aclarar que en ningún momento dirigí insultos racistas al jugador Vinicius Junior, quien lamentablemente malinterpretó lo que cree haber escuchado. Jamás fui racista con nadie", escribió el atacante del Benfica en Instagram.

El argentino aprovechó también el texto para denunciar que, tras el incidente, se había convertido en objetivo de los futbolistas del Real Madrid. "Y lamento las amenazas que recibí de jugadores del Real Madrid", añadió en el mismo comunicado, deslizando que la tensión no se quedó solo en el césped de Da Luz.

Con ese mensaje, Prestianni trató de defender su imagen en plena tormenta mediática, justo cuando Mbappé pedía a la UEFA que no volviera a jugar la Champions y Vinicius difundía su propio comunicado calificando de "cobardes" a los racistas y denunciando un protocolo mal ejecutado.

Prestianni y Vinicius, durante el partido entre el Benfica y el Real Madrid de Champions League

Prestianni y Vinicius, durante el partido entre el Benfica y el Real Madrid de Champions League EFE

Sin embargo, detrás del joven extremo argentino hay una historia mucho más compleja que combina etiqueta de 'joya' precoz, episodios de violencia sufrida y un carácter competitivo que ahora vuelve a estar bajo el microscopio.

Nacido en 2006 en Ciudadela, en el Gran Buenos Aires, creció en un entorno muy futbolero y empezó a jugar al baby fútbol con apenas tres años, de la mano de su padre, que también hacía de entrenador.

Vélez Sarsfield lo incorporó siendo un niño y lo mantuvo durante años en su estructura formativa, donde firmó temporadas con títulos encadenados y registros goleadores muy altos.

Zurdo, de baja estatura y regate corto, pronto fue bautizado como 'La Pulga' y empezó a ser seguido por grandes clubes europeos, entre ellos el Real Madrid, lo que disparó su valoración de mercado siendo aún menor de edad.

Su irrupción en Primera llegó a los 16 años, con un debut en Copa Libertadores y un protagonismo creciente en la Liga argentina. En paralelo, fue citando con frecuencia a las selecciones juveniles y terminó alcanzando la absoluta, confirmando su condición de proyecto de estrella.

Pero mientras su nombre se asociaba a comparaciones prematuras con otros grandes talentos surgidos de la cantera de Vélez, puertas adentro empezaba a dibujarse un perfil más poliédrico, entre la timidez del chico aún en el colegio y la exposición temprana a las presiones del profesionalismo.

Prestianni, durante su etapa en Vélez Sarsfield

Prestianni, durante su etapa en Vélez Sarsfield Vélez Sarsfield

El punto de inflexión llegó en 2023, cuando pasó de promesa ilusionante a símbolo de la crisis de Vélez. Tras una derrota ante Huracán, un grupo de barras bravas interceptó en coches a varios jugadores que salían de la Villa Olímpica, los rodeó y los agredió.

Prestianni, con 17 años, relató que lo golpearon, lo tomaron del cuello y que él y su familia quedaron "muy asustados", hasta el punto de casi no querer regresar a casa. Aquel testimonio, inusual en un chico de su edad, destapó el clima de amenaza interna y lo situó frente a los violentos del club.

A partir de ese episodio, el extremo pidió salir de Vélez alegando miedo y sensación de desprotección, una postura que algunos interpretaron como rebeldía en plena lucha por la permanencia.

Esa tensión, más su carácter competitivo, alimentó la idea de que no estaba exento de controversias, aunque su expediente no recogía sanciones graves ni casos de racismo antes del salto a Europa.

El Benfica terminó invirtiendo cerca de 9 millones de euros por su fichaje y lo fue introduciendo de forma progresiva, con minutos en el filial y apariciones puntuales en el primer equipo.

El actual 'caso Vinicius' ha reactivado también la hemeroteca y en Brasil ha comenzado a circular un vídeo de 2022 en el que se ve a un joven Prestianni agrediendo a un rival brasileño en un partido de juveniles, una acción que hoy se reinterpreta a la luz de la polémica actual.

Todo ello compone el lado menos conocido de un futbolista que pasó de ser víctima de la violencia de las barras con 17 años a estar en el centro de un escándalo planetario por un presunto insulto racista, con su carácter y su madurez bajo escrutinio en pleno proceso de formación