Raúl García, en el calentamiento previo a un partido con el Athletic Club.

Raúl García, en el calentamiento previo a un partido con el Athletic Club. Europa Press

Fútbol

Raúl García (39), exfutbolista, sobre sus inversiones: "He tenido asesores financieros y he diversificado mucho el dinero"

El exjugador del Osasuna, Atlético de Madrid o Athletic Club muestra cierto recelo al invertir en las criptomonedas, mientras que la venta de pisos o alquileres ya cobra menos importancia para él.

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Raúl García fue uno de los futbolistas más fiables y competitivos de la Liga española durante dos décadas, con más de 800 partidos entre Osasuna, Atlético de Madrid y Athletic Club, donde puso fin a su carrera profesional a los 37 años.

Referente de compromiso y rigor en el campo, trasladó esos mismos valores a la manera de entender el dinero y a la construcción de un patrimonio que, como subrayó, no atribuía a la "suerte", sino a años de trabajo y disciplina.

En una conversación en el podcast Los Fulanos, el exjugador navarro explicó que la educación recibida en casa había marcado de forma decisiva su forma de relacionarse con el dinero desde el primer contrato profesional.

Recordó cómo su madre, consciente de que ya no podía ayudarle en esa nueva dimensión económica, le advirtió de que necesitaba a alguien capacitado para gestionar lo que iba a empezar a generar.

A partir de ese momento, el entonces futbolista comenzó a rodearse de profesionales especializados y a construir una estructura que le permitiera llegar al final de su carrera sin tener que "gastarse el patrimonio", sino viviendo de lo que ese patrimonio fuera capaz de generar.

Raúl García, en su despedida con el Athletic Club.

Raúl García, en su despedida con el Athletic Club. Europa Press

 "Soy una persona a la que le gusta hacer las cosas perfectamente, no quiero ningún problema", afirmó, subrayando su obsesión por cumplir con todas las exigencias legales y fiscales.

Su objetivo era claro: "Hemos estado trabajando muchos años para que el día que dejase el fútbol no estuviese gastando mi patrimonio, sino que mi patrimonio fuese generando un dinero que yo fuese utilizando".

Una estrategia muy definida​

Su estrategia se basó en la diversificación. A lo largo de su carrera, repartió su patrimonio entre distintas clases de activos, con etapas en las que tuvo un peso importante en inmuebles destinados al alquiler.

"A nivel de pisos y de alquileres hubo una etapa en la que sí tenía; ahora prácticamente he quitado bastante", admitió, aludiendo a los cambios que trajo consigo su retirada y una nueva realidad fiscal y de ingresos.

Admitió tener una parte de su dinero en criptomonedas, más por convicción de que "hay que tener algo" que por plena confianza en ese mercado. "Cripto tengo algo, pero no soy… tengo porque creo que hay que tener, pero sin ser algo que me dé mucha confianza, lo admito", reconoció. 

García insistió en que rara vez tomó decisiones de inversión de manera unilateral. Explicó que prácticamente nunca dio un paso relevante sin el visto bueno de las personas que le asesoraban, y que se dejaba guiar por ellas en la selección de proyectos, en el análisis de riesgos y en la definición del volumen de capital a asignar en cada operación.

Aun así, remarcó que el dinero seguía siendo suyo y que nadie lo cuidaría igual que él, lo que justificaba ese control cercano y el respeto con el que afrontaba cualquier movimiento de calado.

Detalló que había rechazado inversiones que no encajaban con su forma de entender la vida, y puso como ejemplo su preferencia por fondos o proyectos vinculados a energías renovables frente a otros ligados a productos químicos.

Antes de entrar en una operación, explicó que le gustaba leer con detalle los informes: quería saber en qué se invertía, qué se financiaba y si aquello encajaba con sus principios, para decidir, solo entonces, si tenía sentido participar.

En cuanto a negocios propios, García reconoció que, más allá de su vínculo con proyectos relacionados con el rendimiento deportivo, no había dado el paso de abrir restaurantes, discotecas u otros negocios al uso.

Confesó que ese terreno le imponía más respeto, en parte porque exigía una dedicación diaria y una confianza absoluta en quienes los gestionan, algo que él no terminaba de ver claro si no podía estar muy encima. Esa cautela se sumaba a una visión muy clara: "tu dinero es tu dinero", y la responsabilidad última sobre cómo se mueve debía seguir siendo suya.

Sin importantes batacazos

Su relación con el dinero, afirmó, había cambiado menos de lo que podría imaginarse para alguien que terminó su carrera como una leyenda de la Liga. Evitó hablar de “suerte” al referirse a su patrimonio y prefirió subrayar el esfuerzo invertido, recordando aquellos años en los que veía a sus padres hacer sacrificios para poder comprarle unas botas de fútbol. 

Sobre los errores, Raúl García aseguró que no había sufrido grandes batacazos financieros. Admitió una inversión fallida en la compañía Abengoa, donde perdió dinero tras una fuerte caída del valor, aunque matizó que no se trató de una cantidad significativa porque, durante muchos años, tuvo respeto a las operaciones de gran volumen y evitó concentrar demasiado capital en una sola apuesta.

Raúl García, durante un partido contra el Alavés.

Raúl García, durante un partido contra el Alavés. Europa Press

Hubo inversiones que no dieron el rendimiento esperado, reconoció, pero no se produjo ningún declive que él considerara “un error gordo”, algo que atribuyó tanto a la prudencia propia como a los buenos consejos recibidos.

Con la misma serenidad con la que afrontó su retirada del césped, Raúl García dibujó en Los Fulanos el retrato de un exfutbolista que quiso que su paso por la élite no solo se midiera en partidos y títulos, sino también en la responsabilidad con la que gestionó lo ganado.

Una carrera larga, una estructura financiera trabajada durante años y una relación madura con el dinero le permitieron encarar el final de su etapa profesional sin urgencias, con el objetivo cumplido de que fuera su patrimonio, y no él, quien siguiera "corriendo" en el tiempo añadido de la vida después del fútbol.