Griezmann bate a Joan García y marca el segundo gol en la victoria del Atlético de Madrid.

Griezmann bate a Joan García y marca el segundo gol en la victoria del Atlético de Madrid. Reuters

Fútbol COPA DEL REY

Un Barça que hace aguas y la última gran exhibición de Griezmann: las claves del repaso más duro de la era Flick

El Atlético de Madrid encontró en los balones a la espalda el mejor arma para doblegar a un conjunto azulgrana que firmó el peor partido de la temporada.

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En la temporada del Barça se ha producido un cambio de guion completamente inesperado. Acostumbrados a protagonizar goleadas ante sus rivales, ante el Atlético de Madrid pasaron de verdugos a víctimas en un descalabro que hacía tiempo no se vivía en la Ciudad Condal.

Hay que remontarse al 5 de abril de 2023 para ver la última vez que el conjunto azulgrana había perdido un partido por 4-0. Aquel Real Madrid liderado por Benzema dejó a su eterno rival a las puertas de disputar una nueva final. Casi tres años después, es ahora el Atlético de Antoine Griezmann quien puede escribir el mismo final para el Barça.

El francés vivió una noche mágica delante de su afición. Esa que la ha acompañado durante diez años y que ya disfruta de los últimos destellos del que es, posiblemente, el mejor jugador que ha tenido en su historia.

Los jugadores del Barça, durante el partido ante el Atlético de Madrid.

Los jugadores del Barça, durante el partido ante el Atlético de Madrid. EFE

Simeone arrolló a Hansi Flick en el duelo táctico. Todos los entrenadores son conscientes de que la única forma de hacer daño al Barça es con balones a la espalda, sin embargo, ejecutar este planteamiento no resulta tan sencillo como elaborarlo.

Y es que esa es precisamente la asignatura que tiene pendiente el alemán desde su llegada al banquillo culé en el verano de 2024. Su filosofía -arriesgada- permite tener una gran ventaja cuando son sus jugadores quienes tienen el balón; pero es 'suicida' cuando los rivales saben explotarla a su favor.

La debacle en el Metropolitano es el ejemplo más claro. Sin cambios en una línea de cuatro totalmente reconocible (Balde, Eric García, Cubarsí y Koundé) y con la entrada de Marc Casadó en la medular como única novedad, el Barça fue un auténtico coladero. Ninguno de los cinco jugadores cuyo cometido es defender cumplieron y el resultado fue desastroso: 4-0.

Los grandes señalados

Con Frenkie de Jong más preocupado por Casadó que en ayudar a Alejandro Balde ante las continuas internadas de Giuliano Simeone, el Barça empezó a descomponerse desde que el balón echó a rodar. Porque si bien el Atlético de Madrid atacaba con dos hombres (Nahuel Molina y Giuliano), los azulgranas defendían únicamente con uno (Balde).

Si además le sumas las ocasiones en las que el lateral estaba fuera de su posición, el pasillo que se le presentó al extremo rojiblanco permitió que los goles no cesaran de caer. Uno detrás del otro. Así hasta cuatro.

El planteamiento de Flick se derrumbaba como un castillo de naipes donde no había ninguna figura que fuera capaz de sostenerlo.

Porque con De Jong haciendo de Casadó y Eric García intentando echar una mano a Balde, el Barça presentó una línea defensiva más acorde a un equipo cuyos objetivos pasan más por intentar salvar una categoría que por uno que aspira a revalidar el título de la Copa del Rey.

Con cada ocasión del Atlético de Madrid el Barça hacía aguas. Daba igual si los ataques los protagonizaba Giuliano como si los hacía Lookmann, las actuaciones de Balde, Eric García, Cubarsí y Koundé no estuvieron a la altura de un partido de estas características.

La impotencia fue tal que de los cinco jugadores mencionados, uno acabó sustituido en el minuto 37 después de jugarse la expulsión por cortar un contragolpe de Giuliano Simeone (Casadó) y otro terminó expulsado por roja directa en los minutos finales del encuentro (Eric García).

El rostro serio de Hansi Flick era el mejor reflejo de la hecatombe que estaba sufriendo el Barça en el Metropolitano. El alemán reaccionó. Intentó cambiar el guion del partido como tantas veces había hecho ya esta temporada con sus cambios, pero fue peor el remedio que la enfermedad.

Quitó del terreno de juego a Marc Casadó (un mediocentro defensivo) y en su lugar dio entrada a Lewandowski. Con el equipo roto, al alemán se le ocurrió meter a un nuevo jugador de perfil ofensivo.

¿El resultado? A los diez minutos Julián Álvarez marcaba el 4-0 y el Barça terminaba el partido a 0 después de haber jugado durante más de 45 minutos con Lamine, Lewandowski, Ferran Torres, Fermín López y Dani Olmo sobre el terreno de juego.

La gran noche de Griezmann

El cuarteto compuesto por Giuliano, Lookman, Julián Álvarez y Griezmann desarticularon en cuestión de seis minutos el entramado defensivo que había ideado el Barça. Ese fue el tiempo que tardó el electrónico del Metropolitano en reflejar el 1-0 tras el gol en propia de Eric García.

Sin embargo, lo mejor estaba aún por llegar. Le queda un año más de contrato pero cada vez son más los rumores que apuntan a que Griezmann está viviendo sus últimos partidos como jugador del Atlético de Madrid. Y cuando el río suena con tanta fuerza, agua lleva.

Antoine Griezmann celebra un gol con el Atlético de Madrid.

Antoine Griezmann celebra un gol con el Atlético de Madrid. REUTERS

Sobre su futuro habló el protagonista tras el partido ante el Valencia el 13 de diciembre: "Como dije hace unos meses, voy temporada a temporada [...] De cara al futuro pienso en ganar un título con el Atlético. Quedan meses así que estar bien física y mentalmente para ayudar al equipo".

Y la Copa del Rey se presenta como la mejor oportunidad de cumplir su palabra. Griezmann quiere despedirse con un título bajo el brazo y ante el Barça fue uno de los grandes artífices de la goleada.

Ante su exequipo dio un auténtico recital: marcó un gol, se asoció a la perfección con sus compañeros de ataque y encontró las cosquillas a la defensa azulgrana.

Con La Liga imposible y la dificultad de ganar la Champions, Griezmann tiene un cometido y no va a parar hasta cumplirlo. Está a 90 minutos -o 120 en el peor de los casos- de llevar al Atlético de Madrid a una final de la Copa del Rey trece años después y de ganarla, se despediría así como la leyenda rojiblanca que es.