Los jugadores de Senegal se marchan del campo durante la final de la Copa África.

Los jugadores de Senegal se marchan del campo durante la final de la Copa África. REUTERS

Fútbol

Un diputado marroquí acusa de "magia negra" a Senegal y pide la detención del árbitro de la final de la Copa África

Mohamed Simou respaldó a la Federación marroquí, quien decidió tomar acciones legales ante la CAF y la FIFA por la reanudación del encuentro tras la retirada de Senegal.

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La polémica de la final de la Copa África entre Marruecos y Senegal ha trascendido del terreno deportivo para instalarse en el ámbito político marroquí.

Mohamed Simou, diputado del país norteafricano, ha solicitado formalmente la detención y enjuiciamiento del árbitro congoleño Jean-Jacques Ngambo Ndala, además de acusar al combinado senegalés de recurrir a prácticas de magia negra durante el encuentro disputado el pasado domingo en Rabat.

"Ese árbitro de ayer debe ser juzgado, porque lo que pasó, pasó después de que los otros se retiraran. Se retiraron, volvieron y ocurrió algo. ¿Fue brujería? ¿Pasó alguna desgracia? Solo Dios lo sabe", dijo.

El partido, que acabó con victoria de Senegal en la prórroga, pasará a la historia del fútbol africano por los incidentes sin precedentes que se vivieron en los últimos minutos del tiempo reglamentario.

El caos se desató cuando el árbitro anuló un gol de Senegal en el minuto 92 por una presunta falta sobre Achraf Hakimi que los visitantes consideraron inexistente. Pocos minutos después, Ndala señaló un polémico penalti a favor de Marruecos por un leve contacto de Diouf sobre Brahim Díaz, tras consultar el VAR durante varios minutos.

La reacción senegalesa fue inmediata y contundente. El seleccionador Pape Thiaw ordenó a sus jugadores abandonar el terreno de juego en señal de protesta, interrumpiendo la final durante más de veinte minutos.

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Durante la suspensión del encuentro, decenas de aficionados senegaleses intentaron invadir el césped, generando momentos de máxima tensión que obligaron a intervenir a las autoridades para evitar mayores incidentes.

Fue la intervención de Sadio Mané, capitán y máxima estrella de Senegal, quien convenció a sus compañeros de regresar al campo para disputar el penalti. La decisión resultó crucial para el desenlace del partido: Brahim, protagonista del torneo al terminar como máximo goleador, decidió lanzar la pena máxima a lo Panenka, pero Édouard Mendy adivinó sus intenciones y detuvo sin problemas el débil disparo.

El fallo de Brahim supuso un golpe anímico devastador para Marruecos. Apenas cinco minutos después del inicio de la prórroga, Pape Gueye recibió un pase de Idrissa Gueye y, con un potente disparo cruzado que superó a Yassine Bono, puso el 1-0 definitivo que dio a Senegal su segundo título continental tras el conseguido en 2021.

Indignación

En este contexto de frustración nacional, el diputado Mohamed Simou ha elevado la indignación marroquí a un nivel sin precedentes. Simou ha acusado directamente al árbitro Ndala de permitir la reanudación del partido tras la retirada de Senegal del campo, considerando que esta decisión alteró el desarrollo normal del encuentro y afectó significativamente la concentración de los jugadores marroquíes.

Además, en unas declaraciones que han generado estupor internacional, Simou ha señalado que la selección senegalesa habría practicado magia negra para provocar el fallo de Brahim Díaz en el penalti decisivo.

La Real Federación Marroquí de Fútbol anunció también que presentará una queja formal ante la Confederación Africana de Fútbol (CAF) y la FIFA por la retirada del combinado senegalés del terreno de juego. En su comunicado, la federación denuncia que estos acontecimientos "afectaron de manera significativa al normal desarrollo del partido y a la concentración de los jugadores".

Por su parte, la CAF emitió un comunicado condenando el "comportamiento inaceptable" de jugadores y oficiales durante la final, aunque sin señalar directamente a ninguna selección, y anunció que analiza todas las imágenes del incidente para aplicar posibles sanciones disciplinarias.

Brahim Díaz, consciente de su responsabilidad en la derrota, se disculpó públicamente: "Ayer fallé y asumo toda la responsabilidad y me disculpo de todo corazón. Me costará recuperarme, porque esta herida no cicatriza fácilmente, pero lo intentaré". El jugador del Real Madrid prometió darlo todo para devolver en el futuro lo que siente que arrebató a su país adoptivo.