Vinicius bromeando con Bellingham en el entrenamiento del Real Madrid

Vinicius bromeando con Bellingham en el entrenamiento del Real Madrid Europa Press

Fútbol

La desolación incómoda de Vinicius: vilipendiado por el Bernabéu y con la oferta de renovación sobre la mesa

Club, cuerpo técnico y jugadores cierran filas en torno al delantero brasileño para que los pitos recibidos en el partido ante el Levante no comprometan su futuro.

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La imagen de Vinicius Jr, sentado en soledad sobre los escalones del túnel de vestuarios, minutos antes del partido contra el Levante el pasado sábado, anticipaba el infierno que estaba por venir.

Cuando la megafonía del Santiago Bernabéu anunció su nombre en la alineación inicial, una pitada atronadora recorrió el estadio como un latigazo. No fue un murmullo de descontento: fue una condena pública, repetida cada vez que el brasileño tocaba el balón durante los noventa minutos.

La hostilidad había comenzado horas antes, desde la llegada del autobús del equipo. Vinicius y Jude Bellingham fueron señalados, pero el brasileño se llevó la peor parte. Cada control, cada regate, cada pase fallido era recibido con una silbatina que quebraba el ánimo de cualquier futbolista.

El extremo respondió en un momento aplaudiendo irónicamente al público y levantando el pulgar, un gesto que evidenciaba su frustración. Al pitido final, se marchó directo a vestuarios, cabizbajo, roto emocionalmente.

La escena alcanzó tal gravedad que hasta se categorizó como situación límite. Era la tercera ocasión en la que era pitado en el Bernabéu esta temporada, pero nunca con semejante intensidad ni continuidad. Lo que en otras ocasiones había sido un descontento puntual se transformó en un vilipendiamiento sistemático.

Defensa pública

Este lunes, Kylian Mbappé y Álvaro Arbeloa comparecieron en rueda de prensa previa al partido de Champions League. Ambos salieron en defensa acérrima de su compañero.

Mbappé fue contundente: "No es culpa de Vinicius. Es culpa de toda la plantilla". El francés reconoció entender el malestar pero rechazó el señalamiento: "Si pitan debe ser a toda la plantilla. No se debe señalar a un jugador. Lo hacemos mal como equipo".

Mbappé subrayó la dimensión humana: "Es una persona, un humano. Es normal que te toque. Es un grandísimo jugador y un hombre increíble. Tengo la suerte de conocerle y le tengo mucho cariño". Añadió con rotundidad que Vinicius nunca estará solo: "Todos los jugadores y el club está siempre con él. Vamos a cuidarle para que nos dé la mejor versión".

Álvaro Arbeloa, en el entrenamiento del Real Madrid con Vinicius

Álvaro Arbeloa, en el entrenamiento del Real Madrid con Vinicius EFE

Arbeloa fue igualmente directo en su respaldo. El técnico fue tajante sobre el papel del brasileño en su proyecto: "¿Sacar a Vinicius? No sé si ha quedado muy claro, Vinicius estará en el campo siempre que esté disponible. Es un futbolista fantástico, excepcional". El entrenador subrayó que necesita tener a Vinicius en el campo para aspirar a ganar títulos.

Arbeloa también lanzó un mensaje directo a la afición: "Lo que yo espero es el apoyo del Bernabéu a todos sus jugadores y sobre todo, a Vinicius. Es muy emocional, su fútbol también lo es. Quiere a este escudo y a la afición de su lado". El técnico insistió en que las pitadas debilitan al equipo y que sabe "que hay campañas para debilitar al Real Madrid".

La oferta se mantiene

Este episodio de máxima tensión llega en un momento especialmente delicado para el futuro de Vinicius. El brasileño tiene contrato hasta el 30 de junio de 2027, lo que significa que en menos de dieciocho meses quedará libre.

Desde octubre de 2023, cuando renovó hasta esa fecha, no ha vuelto a firmar una ampliación pese a que el club mantiene sobre la mesa una oferta de renovación hasta 2030, con una ficha que sería ligeramente inferior a lo que cobra Mbappé.

La negociación lleva meses paralizada. Con la destitución de Xabi Alonso tras la eliminación copera y la llegada de Arbeloa, el club esperaba que se reactivaran las conversaciones en enero para dejar hablada la renovación y firmarla al final de temporada.

Vinicius, durante el Real Madrid - Levante

Vinicius, durante el Real Madrid - Levante EFE

Sin embargo, las brutales pitadas del sábado han introducido una nueva variable en la ecuación. El temor creciente es que Vinicius estuviera tan dolido que se planteara no renovar con el Real Madrid y marcharse a otro club donde le mostraran mayor cariño desde la grada.

El Real Madrid, consciente de la gravedad de la situación, está haciendo esfuerzos evidentes para demostrar a Vinicius que está con él. El equipo técnico, el vestuario y el club han cerrado filas en torno al brasileño. El respaldo público de Mbappé y Arbeloa forma parte de esa estrategia institucional para reconstruir la confianza del jugador.

La directiva ha trasladado a Vinicius la necesidad de cerrar su ampliación de contrato antes de que finalice la temporada. El club no quiere entrar en el último año de compromiso sin una firma estampada, conocedor de que el mercado estival es el escenario perfecto para que los rumores desestabilicen al equipo.

De llegar a verano sin firmarse la renovación, entrando Vinicius en su último año de contrato, sería un problema para todos: para un club que perdería poder de negociación, para un jugador que vería su imagen de cara al madridismo aún más tocada, y para una afición dividida.

La pelota está ahora en el tejado del brasileño. El Real Madrid le ha demostrado su respaldo en el pico de máxima tensión y espera que ese apoyo se traduzca en un compromiso a largo plazo. Las próximas semanas serán decisivas para saber si la desolación incómoda de Vinicius se transforma en reconciliación o en ruptura definitiva.