Luís fue parte del ascenso del Girona a Primera.

Luís fue parte del ascenso del Girona a Primera. Abdu Films

Fútbol

Lluís, preparador físico, revela cuánto gana un profesional en Primera: “Estaría sobre más de 5.000 al mes"

Lluís Sala reveló que las grandes exigencias de la labor justifican el salario.

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Pocas veces se escucha la voz de quienes sostienen el rendimiento físico de los futbolistas desde la sombra. Lluís Sala, preparador físico con años de experiencia en el fútbol profesional español, compartió una visión transparente sobre el trabajo que se esconde detrás de los grandes equipos. Su paso por clubes como el Girona FC lo ha convertido en testigo directo del esfuerzo, la disciplina y también de la realidad económica del deporte de élite.

De las categorías base al Girona FC

El camino de Lluís comenzó lejos de los focos mediáticos. Formado en ciencias del deporte, empezó colaborando en clubes modestos mientras completaba sus estudios. “Al principio haces de todo: desde preparar rutinas hasta recoger material”, recordó. Su compromiso y capacidad técnica lo llevaron a incorporarse al cuerpo técnico del Girona FC, donde vivió de cerca el salto del equipo a la Primera División, como relató al canal de YouTube Gold Barcelona.

Fue un aprendizaje brutal”, aseguró. “En Girona entendí que el éxito depende de los pequeños detalles: cómo gestionas la fatiga, cómo lees las cargas de entrenamiento y cómo acompañas al jugador mentalmente”. Aquella etapa marcó su manera de entender la preparación física como un equilibrio entre ciencia, comunicación y empatía.

“Estaría sobre más de 5.000 al mes”

Cuando se le preguntó por el salario, Lluís respondió con honestidad: “En un club de Primera, un preparador físico estaría sobre más de 5.000 al mes”. Sin embargo, insiste en que las cifras no cuentan toda la historia. “Puede parecer mucho, pero el nivel de exigencia es altísimo. Hay días que entras al club de mañana y sales de noche. Los fines de semana no existen”.

Aclara que los sueldos varían según la categoría, el tamaño del club y la experiencia: “En Segunda o en equipos más pequeños, se gana bastante menos. Y aun en Primera, dependes de los resultados. Si el equipo cambia de entrenador, muchas veces te vas con él”.

Detrás del rendimiento, la presión constante

Lluís reconoce que el desgaste físico y mental es parte del oficio. “Trabajas con deportistas que viven al límite. Un error en una carga de entrenamiento puede costar una lesión y semanas de baja. Hay mucha responsabilidad detrás de cada decisión”.

A pesar de ello, asegura que el trabajo también tiene su recompensa emocional. “Cuando ves que un jugador vuelve de una lesión y rinde al cien por cien, sientes una satisfacción enorme. Es la parte bonita de esta profesión, la que no se mide en dinero”.

Una profesión invisible pero esencial

Lejos del protagonismo de los futbolistas, la historia de Lluís refleja la realidad de cientos de preparadores físicos que sostienen al fútbol desde el silencio. “No somos los que salimos en la foto, pero somos parte del resultado”, dice. “Nuestro trabajo se nota cuando todo va bien, pero también cuando algo falla. Y eso te obliga a estar siempre al máximo”.

Su testimonio rompe el mito del glamour en el fútbol profesional. Detrás de los estadios llenos y los sueldos millonarios, hay profesionales que viven con la misma pasión y sacrificio, pero con menos brillo y más responsabilidad. “A veces el salario no refleja lo que das”, concluye. “Pero si volviera a empezar, lo haría igual. Porque esto, más que un trabajo, es una forma de vida”.