Estadio de la Cerámica. Foto: villarrealcf.es

Estadio de la Cerámica. Foto: villarrealcf.es

Fútbol LA LIGA

La carta de un aficionado de la Real tras llevar a su hijo a un campo rival

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Siempre es aconsejable cuando se visita un campo de fútbol rival pasar desapercibido, no celebrar los goles de nuestro equipo en exceso o no vestir la camiseta del equipo rival en alguna zona radical de la grada. Pero luego hay ejemplos que demuestran todo lo contrario, como el de este aficionado de la Real Sociedad, que el pasado 18 de agosto acudió con padre, su sobrino y su hijo al Estadio de la Cerámica para ver el debut del equipo de Garitano ante el Villarreal y que ha querido contar su experiencia a través de una carta.

Para el hijo de este aficionado txuri-urdin era la primera vez que pisaba un campo de fútbol y, casualidades de la vida, su padre compró por error las entradas en la zona de los Villarreal Fanatics. Aunque el ejemplo de deportividad que demostraron los aficionados groguets quedó fuera de toda duda.

"Nunca me había sentido tan tranquilo"

"Hola, soy un aficionado de la Real Sociedad, de la Selección Española y durante años abonado del Real Zaragoza CF, condición por la cual he asistido a muchos partidos de fútbol en La Romareda y en otros estadios de España siguiendo a la Real y a la Selección Española.

El sábado 18/8/2018 asistí por primera vez al Estadio de la Cerámica a ver un partido. El motivo no era otro que llevar a mi padre, mi sobrino Lucas de 11 años, aficionado como yo a la Real y a mi hijo Iker de 5 años y que era la primera vez en su vida que veía en directo un partido de fútbol.

Por un error mío al coger las entradas en internet acabé en la fila 6 del Gol Norte, sólo que, en lugar de hacerlo al principio de la misma, lo hice justo al final, en el córner, junto a la zona de los Villarreal Fanatics.

Les envío este correo con la intención de que les hagan llegar mi gratitud por esa forma de animar a sus colores. Justo antes de empezar el choque, el chico que llevaba la voz cantante, un chico de barba y camiseta azul, comentó a los suyos: "Aquí hemos venido a animar al Villarreal y nada más que eso. Cero insultos y cero racismo". Y lo cumplieron durante todo el partido.

Puedo dar fe que nunca, en ninguno de los estadios a los que he acudido, ni para ver a la Real, a la Selección o incluso en mi asiento de abonado de la Romareda, me había sentido tan tranquilo a la hora de ver un partido con la camiseta Txuri Urdin, y eso que saltamos como locos con cada uno de los dos goles que metió la Real Sociedad para llevarse los tres puntos a San Sebastián.

Si tuviera que elegir un campo para que mi hijo Iker volviera a ir por primera vez al fútbol, sería una y mil veces el Estadio de la Cerámica, aunque esté a tres horas de mi casa de Zaragoza. Esos asientos de la esquina jamás serían considerados como un error, sino como una oportunidad para enseñarle que cada uno puede animar y darlo todo por sus colores pero respetando al contrario, que no enemigo.

Les invito, además, si lo creen oportuno, que hagan público este mensaje por los medios que consideren y reitero mi agradecimiento a toda la familia del Villarreal CF, un club al que le tenía aprecio desde la distancia y al que ahora le tengo mucho más cariño".